TOCAMOS FONDO ¿Y AHORA?

Venezuela llego a tener hiperinflación en el año 2018 por 2.800.000% una cifra escandalosa que además de golpear el bolsillo, traer hambre, migración y un sinfín de problemas sociales, desemboco en una teoría aún más antigua "toda acción, genera una reacción". Las causas de la crisis ya son conocidas por todos, pero las consecuencias y cómo hacer de una situación económica tan negativa algo bueno, es tan solo el inicio de muchas cosas buenas que tiene el ciudadano venezolano en su idiosincrasia y la forma de asumir los problemas que van por supuesto, desde la capacidad de reinvención, aptitud emprendedora y la felicidad que se imprime a todo aquello que hacemos.

Por lo tanto, una de las primeras consecuencias fue la dolarización de facto de la economía, que fue avanzando hasta alcanzar el 85% de las transacciones en el país, una política llevada y creada por los ciudadanos quienes vieron en ella una posibilidad de crecimiento económico ante la pulverización del bolívar para que las empresas pudieran sobrevivir y las familias pudiesen recuperar la calidad de vida; aunque claro está la recuperación aun deja muchas desigualdades, hoy la realidad económica para la clase trabajadora y emprendedora posee unos matices completamente distintos a los de hace tan solo 3 o 4 años cuando tocamos fondo.

Este hecho, permitió que la moneda colombiana (peso) ingresara a los Estados fronterizos, con ello se inició un proceso de reinvención de los medios y formas de pago, que ahora son más digitales, se combinaron con las criptomonedas con los sistemas de pago p2p y c2p entre otras formas digitales. Con ello la economía cambió, el BCV tuvo que eliminar sus más de 30 convenios cambiaros, flexibilizar el control de precios y cambió en conjunto con la inexorable ley económica más antigua, ley de oferta y demanda. El equilibrio en los mercados empezó a mostrarse, sabiendo que aún existe mucho por hacer y ordenar, el cambio empezó a notarse pues pasamos de una economía deprimida y azotada por las leyes económicas del comunismo, a una economía que entiende los retos y trabaja para crear valor agregado.

Las estadísticas empezaron a revertirse, no al ritmo de un plan Marshall el cual sería necesario al país, pero si la unión de ciudadanos y empresas empezó a mostrar el cambio; entonces en 2022 la economía luego de caer 80% su PIB mostró el primer año de un número positivo cuando pudiéramos cerrar en 13% de crecimiento del PIB, entendiendo los retos y las oportunidades. Deben pasar al menos 8 o 10 años con estos números, para ser una economía normal, sin créditos y con el ingenio y capital propio, ha logrado salir del sótano en el cual se encontraba para demostrar que la empresa privada y el ingenio son las herramientas suficientes para que la economía crezca.

Finalmente, el 2023 es un año para Venezuela con crecimiento proyectado que van desde el 6,5% al 8% y que permitirán a las pymes seguir obteniendo oportunidades, posicionar su marca, desarrollar empresas y más, sabiendo que el camino es largo aun, pues con una economía de apenas 73.000 millones y sin créditos las empresas, hacen sus mayores esfuerzos, pero la rueda debe girar y la crisis vista como una oportunidad permite sumar al crecimiento económico del país, pues el modelo venezolano y de empresas si se estudia fuera es inexplicable, pero a la par de ello allí siguen las empresas y el talento humano haciendo lo que a cada cual le corresponde.  

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