ASESOR INMOBILIARIO VERSUS VENDEDOR DE INMUEBLES

Comencemos por conceptualizar los términos asesor y vendedor. Bajo los términos generales de uso y significación un asesor es un especialista en cualquier materia, en este caso inmuebles, que tiene como propósito, además de la venta, dar consejos prácticos y efectivos de índole técnico, jurídico y de gestión, lo que conlleva a la presentación de un espectro amplio y sólido que beneficie al inversionista, todo ello, bajo una contraprestación y el compromiso de continuidad hasta la finalización del acto de registro de inmueble.

En el caso de los vendedores, persiste una característica en común, el préstamo del servicio a cambio de dinero, sin embargo, sus fines tiene una fuente superficial que se logra a través de una serie de artilugios (lícitos o no) para lograr su fin. Por medio de la persuasión, que difiere de un conocimiento especializado acerca de cualquier materia, la intención es lograr la venta y culminar en el mismo instante de recibir el pago, comisión o contraprestación su responsabilidad como intermediario.

Basado en estos dos conceptos macros es imperativo desestimar que un vendedor, de esos que pululan en todo el estado, en la mayoría de los casos, carecen del conocimiento pleno que se deriva de un asesor inmobiliario. Algunos por no tener las bases teóricas-metodológicas y otros que aun sabiéndolas se dedican a la compra venta de bienes, sin importar lo que se genere después de cada gestión. 

En este periplo desfasado de ventas de inmuebles en el estado donde la prioridad se gesta bajo dos lineamientos, el primero, del vendedor, conseguir quien adquiere la propiedad que oferta y, el segundo, del comprador, quien requiere de un inmueble ya sea para formar un hogar o emprendimiento. Es esta realidad la que fomentó la llegada del formato estadounidense a nuestro país, el cual se redujo en un concepto baladí la compra venta de inmuebles de manera eficaz y óptima: Las ventas a como dé lugar se instauraron como medio para generar riqueza.  

La situación se desvirtuó y la oferta de la asesoría se redujo sustancialmente a la venta sin basamento legal y sin conocimiento pleno de todo lo que acarrea adquirir, ofrecer o alquilar un inmueble, en pocas palabras, emergieron las empresas fantasmas o de maletín quienes en un mercado inexplorado (en términos de publicidad óptima) se erigieron como los gurús de la ineficacia, simulación e irresponsabilidad, todo ello expresado en críticas reiteradas de compradores insatisfechos, vendedores descapitalizados y comisionistas con mayor capacidad de adquisición. 

Sería una ligereza señalar a quienes hicieron de este mercado la resolución de su economía doméstica, sin embargo, un índice superior al 50 por ciento se estableció en el estado Táchira y con determinación tomaron algunos conceptos de la Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda y Ley de Arrendamientos Inmobiliarios, por nombrar algunas y, comenzaron con buena fortuna a recibir a clientes a quienes en medio de su conocimiento neófito, en estas áreas, se alertaron al no tener en su poder un perfil jurídico (mecanismo legal es dar responsabilidad jurídica de cara a acometer acciones mercantiles, legales o económicas) que los hiciera capaces de realizar su compra, venta o alquiler.

Es necesario y con ello, quiero generar alerta, una supervisión a este tipo de establecimiento que hacen ofertas engañosas que perjudican el mercado de inmuebles y fomentan asociaciones de dudosa procedencia que valoran más la foto de quien "te puede vender, alquilar o comprar un inmueble", por encima de la asesoría legal con base en las leyes venezolanas para no ser presa de estafas o de precarias inversiones.

No está demás que aquellos que se interesen en los bienes raíces para realizar cualquiera de las actividades que estos mercados se desarrollan, visiten escritorios jurídicos de vieja data en la región que los pueda asesorar de manera ideal, no es un secreto que los procesos de compra-venta, alquiler y de otras actividades comerciales en el ámbito inmobiliarias son extensos y requieren de una inversión que a veces excede lo pautado, por lo tanto es conveniente buscar asesoría real que solo consigues en empresas del ramo que van más allá de la publicidad que hoy adorna calles, avenidas e inmuebles de todo el estado. 

@drjduque

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