El 56% de los jóvenes tachirenses no estudian ni tienen un empleo

Ariana Moreno | La Prensa Táchira.- La falta de ofertas laborales, malas condiciones de trabajo, bajos salarios y el alto costo de la calidad de vida ha provocado que más de la mitad de los jóvenes del Táchira entre los 15 y 25 años permanezcan alejados de las escuelas, universidades y el mercado laboral formal. 

Según el último estudio del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (Encovi), publicado en el año 2021, un total del 56% de los jóvenes tachirenses se encuentran en esta situación. Un porcentaje alarmante, considerando que las cifras oficiales de desempleo en Venezuela eran tan sólo del 6,4% para el mes de diciembre de 2018. 

El sociólogo, Otto Rosales, asegura que la condición de desempleo en estos grupos de la población se debe a que el concepto de trabajo cambió por diferentes motivos en el país. 

Para Rosales, habría que analizar las cifras y los casos por separado; sin embargo, reconoce que una gran mayoría de jóvenes decidieron hacer trabajos desde su casa o vivir de los beneficios que da el Gobierno a través de los bonos. 

Otros decidieron migrar hacia otras áreas de trabajos informales que les permite resolver el día a día, y los más desafortunados no tienen acceso a cursos de formación lo que genera desempleo. Esta mano de obra que no está preparada se ubica en otros sectores de servicios o comienzan a ver "qué hacer" y allí es cuando comienza a aparecer la delincuencia y la droga en adolescentes. 

En cuanto a la educación, el sociólogo mani fiesta que "ahora estudiar cuesta dinero". Este derecho implica ahora grandes gastos de transporte, útiles, matriculación y tiempo; lo que ha ocasionado que muchos estudiantes decidan retirarse. La migración de los docentes y las precariedades en las instituciones también han sido un factor influyente. La falta de buenos especialistas ha causado desmotivación en los jóvenes, quienes prefieren quedarse en casa a formarse. 

Esta desmotivación se hace visible también por la falta de provecho que pueden adquirir los estudiantes a largo plazo. 

Tal es el caso de Marcos Meneses, de 23 años de edad, quien dice que no vale la pena estudiar. Este joven asegura que culminó sus estudios de bachillerato con las esperanzas de continuar formándose en el área de enfermería, que es lo que le apasiona. Lamentable mente, la situación del país y la pésima remuneración salarial que reciben estos profesionales actualmente lo hizo cambiar de opinión. 

Marcos decidió no seguir estudiando para dedicarse a buscar algún empleo que lo ayudara a mantener su hogar, cosa que tampoco funcionó puesto que desde hace más de seis meses se encuentra en búsqueda de trabajo. Dice que en la región no hay ofertas laborales y las pocas que encuentra son con sueldos "miserables" que no alcanzan para cubrir ni si quiera los gastos de transporte. Asegura que para ir a un lugar de trabajo diariamente debe gastar por lo menos 10 mil pesos colombianos y a la semana gasta al menos 50 mil. "¿Qué hago yo con un sueldo de 80 mil o 100 mil semanal y me gasto más de la mitad sólo en pasaje?", se cuestiona el joven. 

Además del alto costo del pasaje, la falta de ofertas y el bajo salario se suma la falta de experiencia y formación. Génesis Mora, de tan sólo 18 años, manifiesta que a la mayoría de entrevistas de trabajo que ha asistido piden tener experiencia, sin darle siquiera la mínima oportunidad de obtenerla. El desaliento que provocan estas circunstancias ha causado en es tos y muchos jóvenes la idea de salir del país en busca de nuevas oportunidades. 

Huida del país 

El sector de la construcción es el que se ha visto más afectado por la huida de cientos de jóvenes, quienes al ver que las condiciones económicas del estado no son las más favorables, deciden migrar a mercados internacionales a prestar sus servicios.

"Lastimosamente, la mayoría de trabajadores se están yendo para otros países; como ahora está de moda los Estados Unidos, están vendiendo lo poco que tienen en la casa para irse, porque no aguantan la situación", dice Ramiro Parada, secretario ejecutivo del Sindicato de la Construcción del Táchira.

Parada asegura que desde que la economía venezolana se vino a pique, de los más de 29.000 trabajadores de la construcción que había en la región, el 70% emigró del país.

Por lo tanto, al menos 8000 trabajadores de la construcción que quedan en el estado Táchira se encuentran paralizados, lo que representa un 99% de desempleo, según cifras dadas por Ramiro Parada. Muchos de estos trabajadores de la construcción eran jóvenes sin estudios que debido a la falta de obras privadas y públicas de envergadura en la región, hoy se encuentran totalmente desempleados.

La Federación de Trabajadores del estado Táchira (Fetratáchira), por su parte, asegura que la cifra de desempleo es un poco más baja, ubicándola en 87%, esto según Alberto Maldonado, presidente de la federación.

Esta es una cifra igual de alarmante que ha hecho que se establezcan pro puestas al gobierno regional y a la Federación Venezolana de Cámaras de Comercio y Producción (Fedecámaras), con el fin de poder integrar la fuerza laboral que se necesita en el estado para generar la industrialización de diferentes rubros que se puedan producir en el país.

Maldonado asegura que al no reactivarse la industria de la construcción, todos los demás rubros quedan reprimidos, debido a que el sector que activa la economía es la industria de la construcción.

Reactivación 

Según Maldonado, los trabajadores mantienen la expectativa de que esta cifra se vea reducida con la reactivación del aparato productivo en la frontera. Sin embargo, explica que mientras no se 

den las condiciones de vialidad necesarias para transportar 300 y 400gandolas, no se podrá reactivar el aparato productivo de manera satisfactoria. Expresa que la asociación aspira que la reactivación de una de las principales industrias, como es la construcción, pueda generar 9000 empleos en el 2023. Asimismo, expresa que de 43 sindicatos que hacían vida en el estado, tan sólo sobreviven 17.

Otras áreas 

Además de la construcción, existen otras áreas económicas que se encuentran en crisis y no poseen las condiciones necesarias para dar a los jóvenes la capacidad de tener un empleo estable. Melquiades Delgado, secretario General de Fetratáchira, asegura que la única causa del desempleo no es la falta de ofertas laborales, sino las condiciones de trabajo.

En caso del sector salud, existe un déficit de empleados del 60% que "lamentablemente no pueden ir a trabajar porque los 130 bolívares que ganan no les alcanza ni para el pasaje". Asegura que los que se mantienen es por vocación y los que llegan en busca de empleo salen despavoridos al ver las condiciones de trabajo que deben enfrentar.

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