Aduaneros: un eslabón negado a desaparecer

Carlos Ramírez | La Prensa del Táchira.- La comercialización de bienes y servicios en los municipios fronterizos del estado Táchira ha visto un repunte medianamente significativo, la razón, el paso de mercancías desde Colombia a Venezuela y viceversa, situación que motoriza la economía doméstica de la zona; sin embargo, un sector que se niega a desaparecer aún espera con ahínco que las diplomacias de las dos naciones lleguen a un acuerdo que mejore los ingresos a gran escala: Los aduaneros se mantienen en pie.  

Beatriz Gutiérrez Santos es la presidenta de la empresa Aduanas y Almacenadora Caprenco, Adualca, con 40 años de servicio en la nacionalización y resguardo de mercancías en el eje fronterizo, pese a que la empresa, fundada por su padre, servía de centro de resguardo y estacionamiento, bastaron algunos años para convertirse a través del cumplimiento cabal de los requisitos legales, en una empresa auxiliar de las aduanas y con ello una consolidada compañía que generó puestos de trabajo y desarrollo para el municipio Bolívar (San Antonio del Táchira). 

Gutiérrez Santos aduce que el trabajo ha bajado; sin embargo, la posición que ocupan en la línea limítrofe es primordial para reinventarse todos los días, hasta que nuevamente la normalidad (del intercambio) retorne y con ello la operatividad de su empresa. 

"Nosotros estamos ubicados en una zona estratégica, frontera, seguimos esto porque tenemos por naturaleza la aliada Colombia y que de una u otra manera nos intercambiamos mercancía, nos intercambiamos los servicios, nos intercambiamos los alimentos".

Insiste en que la cooperación binacional es indispensable en la frontera, pero además debe ir de la mano de las transformaciones internas de cada empresa, donde todos estén beneficiados, pues el bien común es imprescindible y se quiere progresar como municipio, como estado y como nación.   

"Hay una interacción mutua entre el pueblo como tal (…) en todo momento nos estamos haciendo la reingeniería de ver cómo surgimos y cómo seguimos porque esto no se para".

Esgrime que se debe tomar en cuenta las almacenadoras, el transporte internacional y las agencias de aduanas, con ello bajo las condiciones actuales se podrían hablar de más de 20 mil puestos de empleos en la frontera, un accionar que recuperaría de manera trascendental el progreso del municipio. 

"Sí hay un repunte de la economía regional, porque ha habido intercambio de mercancía más fácilmente (…) aquí no hay contrabando (…) aquí todo lo que pase por la trocha sale de contrabando del otro lado (Colombia) aquí se nacionaliza (…) todo está legalizado, todo está autorizado legalmente; de hecho, las mercancías llegan a su destino en todo el territorio venezolano".

Gutiérrez Santos aclara que en el ámbito comercial sí ha existido un repunte económico con actividades que no son propias de la zona, como la transformación de hogares para vender comida, crear posadas, abrir estacionamientos además de la instalación de nuevos emprendimientos que hacen del municipio un ramillete de ofertas de bienes y servicios: "La capacidad para atender a las personas que están en tránsito la tenemos".

"El que desea irse es porque de repente no termina de adaptarse o no termina de buscar, ubicar qué otra cosa se puede hacer (…) aquí en la zona hay muchos negocios, todavía con la frontera cerrada, aún para los comerciantes hay muchas cosas por hacer".

Destaca que son un eslabón que plantea soluciones, propuestas y acciones para recuperar la economía y las empresas. Insiste en el aporte gubernamental que requiere hacer cumplir las leyes y reorganizar los puntos de desarrollo económico en la frontera. 

"Siempre estamos tratando de actualizarnos y de ver qué más se puede hacer como almacenadora, como comerciante y como habitante de este pueblo", sostuvo Gutiérrez.

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