Urbanismo Comandante Hugo Chávez vive a punta de agua de lluvia

Ariana Moreno | La Prensa del Táchira.- Cada día de lluvia significa para Gladys Vera una nueva oportunidad para preparar sus alimentos y realizar los quehaceres del hogar. La carencia de una red de agua potable en este sector conocido como "Comandante eterno Hugo Chávez", ubicado en el urbanismo Fiqueros II, en Rubio, golpea a esta mujer de 64 años al igual que a decenas de familias que añoran la lluvia para poder tener agua en sus hogares.

 Desde hace más de ocho años, los habitantes de este urbanismo esperan por la construcción de una red de abastecimiento de agua potable que les permita cubrir sus necesidades y evitar padecer enfermedades que ponen en riesgo la vida de niños y adultos. 

Pero la falla de agua potable no es el único problema de las 36 familias del sector, ya que tampoco cuentan con un sistema de cloacas por lo que deben utilizar otras opciones para hacer sus necesidades. A esto se le suma que carecen completamente del servicio de electricidad, lo que ha convertido la permanencia en este lugar en un eterno padecimiento. 

Anhelo

Según cuenta la habitante Jesusa Maldonado, todo comenzó en el año 2001, cuando 178 familias se unieron para adquirir un terreno agrícola en la cuesta "Los Morochos" de Fiqueros II, con el fin de formar un urbanismo que les permitiera consolidar su deseo de tener una casa digna.

Este anhelo parecía haberse hecho realidad en el 2014, cuando en una visita para el entonces gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora les ofrece un kit de autoconstrucción a través del Instituto Tachirense de Vivienda (Intavi). Siendo un terreno agrícola, este sector no contaba con un sistema de alcantarillado público y menos con suministro de agua potable y electricidad. 

Sin embargo, según los habitantes del sector, Vielma Mora les aseguró que podían comenzar a construir sus viviendas porque en pocos meses comenzaría con los trabajos de suministro de estos servicios. Mientras tanto, hacía transmisiones televisivas para el programa "Vielma Mora Construye", inaugurando este urbanismo que aún no estaba culminado.

Jesusa Maldonado, habitante del sector, asegura que además se les impuso un nombre alusivo a la revolución por lo que este conjunto residencial tiene por nombre "Comandante eterno Hugo Chávez", a pesar de que están legalmente registrados como "Asociación Civil Pro Familias Unidas La Esmeralda".

Desesperanza 

Los trabajos para surtir a los habitantes de estos servicios indispensables nunca llegaron, por lo que algunas familias tuvieron la necesidad de realizar pozos sépticos para poder habitar sus viviendas recién construidas. 

Asimismo, comenzaron a instalar cables de un transformador de luz ubicado en la entrada del urbanismo para poder abastecerse de energía eléctrica. Esto ha significado para los residentes un constante riesgo y sufrimiento, debido a que están conectados a una red de alta tensión. 

Sin embargo, no todos tienen la posibilidad de realizar la instalación, ya que para hacerlo necesitan varios metros de cable de dos líneas, dependiendo de la ubicación de su vivienda. Algunos requieren más de 50 metros de este cable y actualmente no cuentan con los recursos necesarios, por lo que dependen de la buena voluntad de otros vecinos. 

Reclamos

Entre espera ya han pasado más de ocho años y ninguna gestión les ha podido solventar este problema. Jesusa Maldonado, quien además es la presidenta de este conjunto residencial, manifiesta que todo se paralizó cuando Vielma Mora sale de su cargo y asume la gobernación Laidy Gómez, quien aseguraba que estaba de "brazos cruzados" porque le quitaron de su poder el Instituto Tachirense de Vivienda y no tenía los recursos necesarios para ayudarlos. 

A su vez, asume la responsabilidad la Alcaldía del municipio Junín a través del exalcalde Ángel Márquez, quien según Jesusa Maldonado "en los cuatro años que estuvo en la alcaldía nunca se dignó a recorrer y ver la necesidad de este urbanismo". A raíz de esto, afirma que los habitantes no sabían a qué organismo recurrir. "Quedamos en el aire, no sabíamos qué organismo iba a dotarnos", expresa. 

Vecinos siguen haciendo solicitudes a los diversos organismos competentes, con la fe de que durante esta nueva gestión puedan cumplir todo lo prometido. Para poder surtirse de estos servicios, deben hacer hasta lo impensable. 

Penuria

Gladys Vera asegura que debe tomar agua de lluvia porque no tiene a nadie que la ayude. Dice que no le gusta molestar a nadie y afirma que sus vecinos ya están cansados de regalarle agua, por lo que en algunas ocasiones ha tenido que salir a tomar agua de los tanques de algunos habitantes sin que estos se den cuenta.

Desde hace tan sólo algunos meses los que tienen mayor posibilidad económica comenzaron a comprar agua de una cisterna que sube a este sector cada 15 días o 30 días y los abastece de unos 1500 litros por casa.

Esto sólo es posible para quienes tengan los 6.000 pesos requeridos por familia, que son usados para comprar gasoil y pagarle al conductor para que pueda ofrecer este servicio. Según los habitantes, el agua que compran en la cisterna no alcanza ni para 20 días, por lo que deben encontrar la manera de ahorrarla. 

Afirman que los hombres orinan en las zonas verdes para no perder los litros que utilizan durante una descarga de inodoro; además de usarla sólo para lo necesario.

Sin escape

De las casi 200 familias que iban a habitar este complejo, sólo 36 han podido soportar el peso de tantas promesas rotas. La mayoría de ellas no tienen adónde ir ni tampoco poseen la posibilidad de pagar alquiler en otro sitio. Las casas que se encuentran vacías están a punto de perderse. La humedad ha abarcado gran parte de las estructuras y el monte es lo único que adorna sus entradas. Los vecinos que quedan aseguran que el resto de propietarios no han ido a habitar sus viviendas por la falta de los servicios. Sin embargo, temen que la inseguridad termine por arrebatarles lo único que les queda, ya que desde hace varios años han venido sufriendo la amenaza de invasores y delincuentes que se llevan lo que encuentren a su paso. 

Abandono 

A raíz de la falta de interés por parte del estado y los mismos propietarios, quienes han dejado a la deriva sus viviendas, este urbanismo se encuentra en total abandono y desidia. La vialidad está hecha un desastre, ya no queda por dónde caminar debido al desbordamiento de aguas negras y los innumerables pozos que se producen por las lluvias.

A este urbanismo nadie se acerca, los vecinos se sienten solos y se extrañan cuando ven una cara desconocida. El ambiente festivo no existe y las miradas de sus habitantes están llenas de angustia.

Pozos sépticos colapsados

Los habitantes del conjunto residencial "Comandante eterno Hugo Chávez" viven actualmente entre desbordamientos de aguas residuales y malos olores. 

Estos pozos se encuentran colapsados a raíz del uso que se le ha dado durante todo este tiempo, además de la llegada de las fuertes lluvias que provocan que estas aguas negras se rebosen por las calles del urbanismo, produciendo altos índices de contaminación que tiene preocupados a sus habitantes. 

La presidenta de este urbanismo, Jesusa Maldonado, afirma que hace poco tiempo les llegó una demanda del Ministerio del Ambiente debido a las impurezas producidas por el rebose de estas aguas que pueden afectar la salud de los residentes y demás comunidades de Rubio. 

Hasta el momento, no saben hasta qué punto esta demanda los puede afectar y asegura que temen una orden de desalojo, debido a que las familias no tienen dónde refugiarse.

Denuncian inconsistencias en los documentos legales

El habitante Félix Hernández afirma que a pesar de que los terrenos fueron adquiridos legalmente por las familias hace más de 20 años, no cuentan con los papeles necesarios para constatar la propiedad de los inmuebles construidos hasta la fecha. Afirman que el 70% de las viviendas fueron pagadas mediante la autoconstrucción y el otro 30% de los materiales tuvieron que comprarlos ellos mismos, además de los gastos de mano de obra, agregados y transporte.

Expresa que lo que debían al gobierno era lo de la estructura y el cemento. Hernández asegura que gran parte de los habitantes del urbanismo han cancelado esta deuda; sin embargo, afirma que no les quieren dar los papeles de la propiedad en espera de un finiquito. 

Asimismo, Jesusa Maldonado asegura que ya canceló el kit de auto? construcción a través del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) hace 4 años, pero nunca le han legalizado sus documentos ni le han entregado un título de propiedad, por lo que están a la espera de que el Instituto Tachirense de Vivienda vuelva a activar sus funciones por medio de Freddy Bernal.

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