Más de 20 casas a punto del colapso en la calle Táchira 

Ariana Moreno  (pasante) | La Prensa Táchira.- Con miedo y ansiedad viven las familias de la calle Táchira de Barrancas, quienes diariamente duermen con la incertidumbre de que en cualquier momento sus casas se les pueda derrumbar encima. 

Barrancas, desde hace muchos años ha sido foco de graves problemas en cuanto a servicios públicos, pero lo que realmente tiene más preocupados a sus habitantes es ver cómo los terrenos han comenzado a filtrarse y posteriormente a ceder, ocasionando así el derrumbe de viviendas y dejando en peligro unas 20 casas en la calle Táchira, las cuales están a punto de colapsar.

Tan sólo en la parte alta de esta vereda y su prolongación, se pudieron contabilizar más de cinco casas completamente destruidas. Los vecinos aseguran que esta cifra puede alcanzar las 15 casas en los alrededores de esta calle y unas 100 más en toda Barrancas.

Botes de agua 

José Vivas asegura que desde hace unos cinco años las calles y los terrenos comenzaron a filtrarse producto del desbordamiento de aguas negras, ocasionando así el colapso de las principales vías de acceso. Sin embargo, desde hace dos años se inició una fuga de aguas blancas en las tuberías de Hidrosuroeste, por lo que los vecinos aseguran que ha producido un aumento en la erosión y socavación de los terrenos a raíz de estos dos botes de agua.

Asimismo, José Castillo afirma que él junto a otros habitantes del sector han realizado trabajos, con el fin de solventar el problema, pero que en realidad la responsabilidad la tiene la hidrológica de la región porque la tubería está totalmente dañada. Además, manifiesta que esto ha representado un gran problema para el nivel de vida de los residentes, quienes tienen que realizar sus actividades domésticas privándose del uso del vital líquido. 

Desatendidos

La residente, Emili Pérez, asegura que los vecinos han realizado solicitudes de ayuda durante varias oportunidades a la Alcaldía del municipio Cárdenas, pero no les han solucionado. Afirma que cuando Freddy Bernal estaba en campaña prometió que iba a auxiliar a la comunidad, "pero nada".

José Vivas dice que a pesar de que a las autoridades se les ve intención de ayudar, la situación es urgente y preocupante, puesto que los habitantes corren un riesgo inminente de derrumbe. Nerza Prato y su esposo, ambos de la tercera edad, tienen más de 27 años viviendo en esta localidad y todas las noches se acuestan pensando si es posible que sobrevivan a un derrumbe. 

Aunque ya recibieron un llamado de desalojo por parte de Protección Civil, afirman que no tienen a dónde ir. Si bien Nerza es visitada frecuentemente por sus hijos, la mayoría del tiempo están completamente solos y desamparados. 

Por este motivo, los vecinos de la calle Táchira se han unido en busca de soluciones y exigen al gobierno regional solventar el problema de estos dos tipos de aguas. Asimismo, afirman que el desbordamiento de aguas servidas representa un foco de enfermedades infecciosas que afecta a toda la comunidad. 

Para algunos, esta problemática manifiesta la falta de conciencia de algunos de los habitantes, quienes han descuidado el sistema de cloacas, así como la indolencia por parte de las autoridades competentes, quienes no han hecho caso a las súplicas de todos los afectados.

Sistema de tendido eléctrico se encuentra en riesgo

Como resultado de la acción erosiva de los flujos de agua que afectan a la calle Táchira, varios postes de energía eléctrica están que se caen.

La residente, Ludy Montiel, afirma que desde hace algunos meses los postes de luz han ido cediendo, lo que ha provocado en algunas ocasiones que los cables se peguen los unos con otros, provocando así cortocircuitos.

La preocupación de lo que esto pueda desencadenar, hizo que los habitantes llamaran a la Corporación Eléctrica regional (Corpoelec); sin embargo, para que el camión de esta entidad pudiera ingresar a la calle los vecinos debían "limpiar y emparejar el terreno" debido a las pésimas condiciones en la que se encuentra la vialidad. 

Una vez "transitable" la calle desde la zona alta, los trabajadores de Corpoelec se presentaron en el lugar y realizaron la debida inspección. Los vecinos aseguran que a pesar de que asistieron con la intención de ayudar, hasta la fecha no han vuelto a saber nada de ellos y siguen esperando que esta grave problemática sea solventada, puesto que son las autoridades competentes. 

Desconcierto 

A raíz de esto, los lugareños temen que en cualquier momento, al ir socavando más las calles, el tendido termine por desplomarse y los deje sin energía eléctrica y es que a pesar de que los cortes de luz han sido "normales", un evento como este puede dejar a gran parte de la comunidad a oscuras. Cabe destacar, que la mayoría de los postes de luz están ubicados frente o a costados de las viviendas por lo que si se desploman, las personas corren el riesgo de verse gravemente afectadas.

Carreteras intransitables

Como resultado de la acción erosiva de los flujos de agua que afectan a la calle Táchira, varios postes de energía eléctrica están que se caen.

La residente, Ludy Montiel, afirma que desde hace algunos meses los postes de luz han ido cediendo, lo que ha provocado en algunas ocasiones que los cables se peguen los unos con otros, provocando así cortocircuitos.

La preocupación de lo que esto pueda desencadenar, hizo que los habitantes llamaran a la Corporación Eléctrica regional (Corpoelec); sin embargo, para que el camión de esta entidad pudiera ingresar a la calle los vecinos debían "limpiar y emparejar el terreno" debido a las pésimas condiciones en la que se encuentra la vialidad. 

Una vez "transitable" la calle desde la zona alta, los trabajadores de Corpoelec se presentaron en el lugar y realizaron la debida inspección. Los vecinos aseguran que a pesar de que asistieron con la intención de ayudar, hasta la fecha no han vuelto a saber nada de ellos y siguen esperando que esta grave problemática sea solventada, puesto que son las autoridades competentes. 

Contaminación 

Las fallas en los pavimentos han derivado problemas secundarios, como el crecimiento de maleza y el aumento de la contaminación. La calle está repleta de vegetación que impide el tránsito y el drenaje del agua. Además, para poder deshacerse de la basura los residentes deben llevar las bolsas hasta la vía principal de Barrancas.

Asimismo, el estancamiento de aguas negras a su vez hacen que el pavimento se deteriore cada vez más y permite la producción de malos olores y enfermedades infecciosas.

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