Cines se convirtieron en iglesias, tiendas o talleres

Anggy Murillo | La Prensa Táchira.- En los años 70, 80, 90 e incluso principios del año 2000, existían diferentes salas de cine en la ciudad de San Cristóbal que eran sitios ideales para pasar los días o las noches en familia y disfrutar de las diferentes películas que allí se proyectaban. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y las innovaciones tecnológicas, estos lugares fueron cerrando sus puertas y hoy queda muy poco de lo que antes eran. La mayoría pasaron a convertirse en iglesias, tiendas de ropa, centros comerciales o talleres mecánicos, de metalúrgica o autolavados.

Cine Concordia, Cine Táchira, Cine Plaza, Cine de la Unidad Vecinal, Cinelandia, Cine de la Casa Sindical, Multicine Avenida, Cine San Carlos, Cine Tropical, Cinema Cinco y el Cine Pirineos desaparecieron por completo. 

Los últimos en cerrar fueron el Multicine Avenida y el Pirineos, los propietarios del último hicieron múltiples intentos para mantenerlo a flote, más cuando se inauguraron las salas en el Centro Comercial Sambil, pero la llegada de la pandemia por el Covid los terminó de hundir y cerraron sus puertas a finales de 2021.

Décadas atrás también existían los auto cines, uno de ellos ubicado en los terrenos en los que hoy se encuentra en el Hotel Palermo y el otro en la parte alta de San Cristóbal donde fue construida una urbanización. 

Para quienes se dedican al mundo de la cinematografía en el Táchira, haber perdido estas salas es lamentable, pues ya quedan muy pocos espacios para proyectar las películas que durante los últimos años se han continuado realizando en el estado.

"Uno como cineasta siente la nostalgia de no poder volver a estar en estos espacios", comenta el cineasta Carlos Molina.

Gersy Jaimes disfrutó del autocine de la parte alta de la ciudad, comenta que para el momento que se inauguró tenía unos 18 años y al no contar con dinero para cancelar las entradas ni vehículo para poder ingresar, saltaban las paredes y se escondían detrás de los automóviles para poder disfrutar de la función. Otros más atrevidos se trepaban en los árboles "hasta que la policía nos sacaba. Esa experiencia no la volverán a vivir los chamos de ahorita jamás. Era muy bonito, se entretenía uno".

En estos cines se proyectaban diferentes películas, la mayoría de western americano y películas mexicanas, como las de Cantinflas. En los más costosos llegaban proyecciones de Hollywood. "La época de mi juventud era muy buena. Creo que era la más hermosa de la vida. Es lamentable que las hayan cerrado y no hayan mantenido esas estructuras, por lo menos los carteles en la entrada para que al juventud sepa donde quedaban", añadió Julio Gómez, quien tiene una sastrería a pocos metros de donde era la sede del Cine Plaza en La Concordia, hoy convertido en un taller de metalúrgica.

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