En Ambrosio Plaza viven entre aguas negras y zancudos

Anggy Murillo | La Prensa Táchira.- Desde hace cinco años, habitantes de la calle dos del sector Ambrosio Plaza en la parte alta de San Cristóbal, han tenido que convivir con aguas negras y zancudos, producto de daños en una tubería que desde entonces no han sido reparadas, a pesar que en algún momento se abrieron las calles para intentar solventar la situación.

El caso del señor Juan Medina es el más delicado, pues desde el mes de noviembre ha visto como el patio trasero de su residencia se ha convertido en un pozo de aguas servidas. La proliferación de zancudos y malos olores ahora forma parte de su día a día.

Comenta que inicialmente se comunicaban con Hidrosuroeste y las cuadrillas acudían a realizar los trabajos, posteriormente les dijeron que la única manera de que dejara de desbordarse la cloaca era si se cambiaba toda la tubería. 

En época de elecciones, tanto Gustavo Delgado como Silfredo Zambrano, se apersonaron al lugar. El primero llevó unos tubos de PCV que se encuentran guardados en una de las casas, pero los trabajos no se realizaron. Lo mismo sucedió con el actual mandatario, quien a pesar de realizar promesas, no volvió por la zona.

"Lo que pedimos es que se arregle esa tubería. Aquí vinieron, taladraron la calle, queda solo traer la maquinaria para abrir y meter los tubos. Aquí vino la gente de Protección Civil, de Malariología, tomaron fotos y nada. Yo fui a hablar con el ingeniero que está en el Barrio Unión, pero nos dijeron que primero estaba esa emergencia. No nos dieron muchas esperanzas de venir a reparar", comentó el afectado.

Estos vecinos temen que se presente una situación similar que la del Barrio Unión, quienes a pesar de haber solicitado ayuda con tiempo, las autoridades solo respondieron cuando las tuberías colapsaron.

A la vivienda de Fanny Galaviz también ingresa el agua putrefacta, sobre todo cuando llueve y se desborda. Hace dos semanas su patio trasero se llenó de excremento. Afortunadamente tienen dos alcantarillas que permiten una rápida limpieza. Un vecino siempre les colabora colocando arena para que no se esparza por otros espacios.

"Vivir con eso es horrible. Nos ha tocado estar encerrados, aquí somos tres familias y hay niños. Hay moscas, zancudos, el olor es terrible. Hay días que nos ha tocado duro. A mí me ha tocado recoger firmas, que es lo que siempre piden, pero igual no hacen nada", destacó.

Esta calle además está llena de huecos, algunos realizados en intentos por reparar la tubería. La falta de conciencia ciudadana también se refleja, pues hay cauchos, bolsas de basura y otros desperdicios, que al final, complican el panorama.

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