62% aumentaron desapariciones en Táchira 

Un total de 63 familias le han perdido la pista a un familiar durante el año 2022. En el año 2021 para esta misma fecha sólo 24 personas habían desaparecido, lo que representa un repunte del 62 por ciento, en comparación con el año pasado.

Jhoanna Suárez | La Prensa Táchira.- Son varios los escenarios que pudieran explicar el repunte de desapariciones que viene enfrentando el Táchira durante el último año; sin embargo, ninguno de ellos puede darse por hecho. A la fecha, la ONG FundaRedes contabiliza un total de 63 desapariciones sólo en el estado Táchira, lo que representa un incremento del 62 % en comparación con la cifra registrada en el mismo período del año 2021. 

Las 63 familias que este año han visto desaparecer a un familiar han hecho pública su súplica por los distintos medios de difusión y han unido su clamor a las 61 familias que también le perdieron la pista a uno de sus familiares durante el 2021 en la frontera tachirense. 

Incluso, durante este año el reporte de la ONG ha ubicado el Táchira como el estado fronterizo con más desapariciones y el tercer estado más violento del país. El año 2021 la entidad andina era superada en este ámbito por Bolívar y Apure. 

Es precisamente en el mes de enero de 2022 cuando el Táchira comienza a vislumbrar un repunte en las desapariciones. Para inicios de febrero, Táchira ya contaba con 17 personas desaparecidas. Para el primer trimestre de este año ya se contaban 45 casos y hasta el mes de mayo, la misma ONG registra un total de 63 personas de quienes no se ha obtenido una sola señal. 

Escenarios 

Jesús Alberto Berro, abogado y criminólogo tachirense, indicó que hay varios escenarios que pudieran explicar lo que está ocurriendo en el caso de las desapariciones y el incremento que muestran, pero se manejan en "el mundo de la especulación" porque ninguna de ellas puede ser corroborada. 

Para el criminólogo pudiera estar influyendo la transculturización criminal, pues si bien es cierto que en Venezuela era una modalidad poco recurrente, en Colombia sí es muy común. "Las bandas criminales, grupos paramilitares o grupos estructurados organizados que siempre han tenido presencia en Colombia, están usando la zona de frontera como aliviadero; es decir, cometen crimen allá y pasan para acá o viceversa para evitar la punibilidad y eso pudiera explicar la cantidad de desapariciones. No quiero decir con ello que grupos criollos no pudieran ser capaces de hacer esto, pero seguro que hay mucha influencia de la hermana república".

Reclutamiento 

Pero también pudiera ser que se trate de un reclutamiento por parte de estos grupos armados, pues en Colombia se ha determinado que la subversión o grupos paramilitares reclutan a personas que no tienen oportunidades laborales o de mejoría social. "También es posible que los hayan captado y están al servicio de esos grupos, nada de eso es descartable".

Agregó que este tipo de desapariciones, también suelen relacionarse en el caso de grupos que trabajan con tráfico de droga, que usan métodos atroces para desaparecer a quienes consideren una amenaza. "Cavan fosas comunes para enterrarlos, los diluyen en ácido, los desmiembran, los empotran en obras que están en construcción, todo con el fin de extraviar personas y desaparecer así cualquier evidencia o elemento de prueba que pudiera ser usado en tribunales colombianos y venezolanos". 

Para Berro, ninguna de estas teorías pudiera descartarse; sin embargo, la única manera de determinar lo que realmente está ocurriendo es que se genere una investigación profunda para poder verificar con verosimilitud que lo que hipotéticamente se está planteando, está pasando realmente. 

Casos 

Recientemente se dio a conocer el caso de Emily Rosales, de 15 años de edad, quien salió de su casa en La Victoria, municipio Ayacucho, para hacer unas compras en el centro de Colón y jamás regresó a su hogar. El hecho ocurrió el 9 de mayo. 

Los familiares aseguran que ella le dejó unos zapatos que había comprado a un amigo del centro y dijo que iba a La Fría y ya regresaba, pero hasta la fecha no se ha tenido mayor información sobre la menor. 

A este caso se le une el de Jhaylander Raúl Arévalo Reyes, de 22 años de edad. El joven salió de su casa en La Fría, municipio García de Hevia, el pasado 1 de abril y a la fecha no se ha reportado con su familia. Según datos aportados por sus familiares, el joven viajó a Cúcuta por la trocha de Guaramito en Ayacucho y aunque llegó a su destino e hizo las diligencias previstas en la ciudad santandereana, desapareció en su viaje de retorno. 

Así como Emily y Jhaylander, hay otros 61 jóvenes que no han regresado a sus hogares este 2022. Una cifra que se incrementa al pasar los días. 

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