Huecos minan vías de Barquisimeto

José D. Sequera | LA PRENSA de Lara.- El hueco de cinco metros de profundidad que casi se come un canal en la avenida Ribereña no es un caso aislado en Barquisimeto, pues en la ciudad hay al menos otros 11 huecos o hendiduras en el pavimento de gran tamaño producidos por el socavamiento de la tierra generado por la misma razón: rotura en tuberías que pueden llegar a tener 50 años obsoletas.

Esta cifra se da después de un recorrido realizado por el equipo reporteril de LA PRENSA por las principales calles y avenidas del este, centro y oeste de Barquisimeto, en el que se pudo comprobar que los únicos trabajos realizados por entes como Invilara e Hidrolara en cuatro de ellos fue el de rellenarlos con granzón.

La mayoría de los huecos están tapados con objetos grandes o palos, mientras que el canal donde el pavimento forma una "batea" es evitado por todo tipo de vehículos.

Julio Gutiérrez, vicepresidente del Colegio de Ingenieros de Lara, indicó que todos estos huecos y hundimientos registrados se produjeron por filtraciones de agua en tuberías que están en estado precario, pues las más nuevas datan de la década de 1990.

"En Barquisimeto existen aproximadamente mil 900 kilómetros de tuberías que tienen entre 30 y 70 años que tienen que soportar agua rebombeada desde una estación con 30 libras de presión, lo que quiere decir que la tubería que tiene 50 años obsoleta puede generar una rotura", explica Gutiérrez.

El especialista comenta que estas filtraciones de agua mueven el granzón que están en las dos capas (de cuatro) de la estructura de las vías hacia abajo o hacia los lados, creando una "gruta" subterránea, que termina cediendo por el peso de los carros y camiones que transitan sobre el pavimento.

Pero eso no termina ahí, pues Gutiérrez afirma que si la tubería no es arreglada, el agua seguirá corriendo por las capas de granzón y el hueco o hundimiento puede ir haciéndose más grande. Y este es el temor que tienen personas que viven adyacentes a estos socavamientos.

Uno de ellos fue José Jiménez, quien vive a escasos 10 metros de un hueco enorme en la avenida Cementerio con calle 10 de San Francisco. Aunque está tapado con ramas de árboles y cauchos, el hoyo tiene unos 3 metros de largo por casi dos de profundidad, lo que termina obstaculizando una vía.

"Las casas que estamos cerca vivimos con el temor que la avenida y hasta las casas puedan ceder con el suelo porque el agua en la tubería se bota desde hace dos años, que fue cuando se abrió este hueco porque esa fue una advertencia que nos dieron", explicó Jiménez.

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