Tres años sin rastro de Enisael Contreras 

Enisael Contreras se suma a la larga lista de venezolanos desaparecidos en la frontera cada año. Desde el año 2019 hasta abril del año en curso, un total de 727 venezolanos han desaparecido en la zona fronteriza. Sus familias claman por su regreso

Jhoanna Suárez | La Prensa Táchira.- Han pasado casi tres años desde que Enisael Contreras perdió contacto con Lisbeth, su madre. El joven de apenas 25 años migró a Colombia buscando un mejor futuro, pero en julio de 2019, como si la tierra se lo hubiese tragado, desapareció.

Enisael es oriundo de Puerto Ordaz, estado Bolívar, allí vivió con Lisbeth y sus dos hermanos hasta que se mudó a Mérida con su novia, con quien vivió por varios años. Al terminar la relación en el año 2018, Enisael impulsado por el despecho y unos amigos, decide probar suerte en Colombia. 

Lisbeth, quien para esa fecha se encontraba en Ecuador, no pudo convencer a su hijo de venir tras ella y este llega a Puerto Santander en Cúcuta. Guiado por las mismas amistades, Enisael comenzó a trabajar en las minas de Inírida, allí mismo en frontera. "Allí le va muy mal, al punto de enfermarse, durmió muchas veces en la calle, su amigo lo abandonó, en fin pasó mil dificultades, hasta que por fin logré sacarlo en un vuelo humanitario que lo llevó hasta Bogotá". 

Una vez llega a Bogotá, Enisael se regresa a Cúcuta, donde tenía gente conocida, corría el mes de julio en ese momento. "Allí él tenía una señora donde había trabajado anteriormente, ella tenía una floristería y ella muchas veces le tendió la mano. También ahí había trabajado arreglando teléfonos, él ya tenía sus conocidos en el lugar y por eso volvió a Puerto Santander".

Desaparición

Para finales de julio, el joven le contó a su madre que había conseguido un trabajo y desde ese momento no volvió a tener contacto con ella. "Mi hijo se comunicaba conmigo hasta pidiendo teléfono prestado, nunca dejamos de hablar ni siquiera cuando estaba trabajando en las minas, nunca dejó de comunicarse conmigo, por eso cuando dejó de hacerlo se encendieron las alarmas". 

Al perder todo contacto, Lisbeth comenzó a preocuparse, el hermano mayor de Enisael decide viajar a Puerto Santander para saber qué pasó con su hermano. "Mi hijo mayor caminó toda Cúcuta, se relacionó con la gente que lo conocía y nadie sabía dónde estaba Enisael, era como si se lo hubiese tragado la tierra". Para la familia Contreras Zurita, el mundo se volcó cuando Enisael desapareció. Lisbeth ha dedicado gran parte de su vida a buscar a su hijo, ha viajado varias veces hasta Cúcuta, ha tocado decenas de puertas, pero nadie le da respuesta. 

Cuando no obtuvo respuesta llegaron hasta las autoridades de Puerto Santander, pusieron la denuncia, también lo hicieron en Venezuela. Lo buscaron por hospitales, morgues, cárceles, en las calles, incluso en centros psiquiátricos y en ninguno de estos lados han hallado siquiera una señal. 

Especulaciones 

Desde el mismo momento en que se perdió el contacto Con Enisael, personas inescrupulosas han contactado a Lisbeth para darle pistas falsas sobre el paradero de su hijo. "Una vez me llamó alguien que supuestamente era amigo de mi hijo y me dijo que no me preocupara, que mi hijo estaba trabajando en una finca y que en cuanto tuviera chance se iba a comunicar conmigo, pero eso nunca pasó. Luego me contactaron para decirme que me iban a decir dónde estaba mi hijo y quería que nos viéramos, pero nunca me dijeron nada, lo que han hecho es jugar con el dolor de una familia, no sé cómo pueden hacer eso". 

Lisbeth, pese al tiempo que ha transcurrido y al silencio que ronda el caso de su hijo, no pierde la esperanza, ella asegura que su hijo está vivo y que pronto regresará. "Yo siento que mi hijo está vivo, lo he visto en sueños, lo he visto arrodillado frente a un árbol, sé que mi hijo está vivo, yo soy su madre y lo puedo sentir". 

Mientras el tiempo pasa, el hermano de Enisael decidió radicarse en Cúcuta para seguir las huellas de su hermano. "Mi vida pende de un hilo, mi otro hijo está en el mismo lugar donde su hermano desapareció y eso me llena de angustia, pero él está dispuesto a hallar a su hermano menor". 

Contó que hace unos días un conocido de la familia le dijo que había visto a Enisael cerca del parque Santander en condición de indigente, quedó en avisarle en cuanto lo vuelva a ver. "Me han dicho tantas veces tantas cosas que no sé qué creer, igual ya hay conocidos en esa zona vigilando el lugar por si lo ven, yo estoy preparada para llegar hasta el parque Santander cuando tenga que hacerlo. Me dicen que algunos jóvenes que caen en la indigencia les da pena que sus familiares los vean, si mi hijo estuviera así no me importa, lo que quiero es hallarlo". Lisbeth sólo sueña con volver a ver a su hijo.

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