¿Y LA OPOSICIÓN?

La última encuesta de Datanálisis señala que todas las organizaciones políticas están en el foso de identificación por parte de los ciudadanos. Es así que entre todos los partidos de oposición sumados no llegan al 8% de identificación, y el PSUV solo tiene un 12%, cayendo desde el 40%. Estas estadísticas confirman una crisis severa de liderazgo político en el país, ya que el gobierno cuenta con un mínimo respaldo y un amplio rechazo de más del 80%.

Las dos oposiciones tienen ya visiones distintas frente al gobierno, lo que hará de su división caminos distintos sin posibilidad de encuentro, por lo tanto, la llamada unidad será cuento del pasado.

Los partidos judicializados portadores de las siglas que los identifican, ahora que impulsan su legitimación, van abriéndose camino poniendo distancia de los que fueron sus antiguos compañeros, quienes corren también el peligro de que el CNE no les otorgue nuevas siglas dejándolos sin representación oficial en pleno proceso de disolución si no encuentran fórmula de inscripción en el organismo electoral.

El problema que tienen frente a la sociedad democrática, es que esos pasos no indican corrección de la política, el valor de la sociedad es la Unidad, cosa que ya no se logrará, y que la experiencia señala que tiene que existir una unidad de propósitos programáticos y de objetivos en la base para lograr ampliar la base de sustentación y vincular el activismo local a la propuesta que reivindica una vida de calidad.

Por tanto, el hecho de que el G4 designe nuevo coordinador, no es más que otro paso en la distancia de los que en otros tiempos fueron compañeros de su mismo partido y lucha.

En estos hechos queda dibujado el destino de los venezolanos, ya existen tres bloques partidistas, los partidos judicializados, los partidos sin siglas y el oficialismo. 

Los dos bloques se preparan para las elecciones, un grupo por medio de la primaria para escoger candidato y el otro grupo con candidatos propios, en ese escenario aún y cuando el Estado Comunal fin último de la revolución, no nace de unas elecciones, el oficialismo vería en la fragmentación y dispersión el éxito de su política frente a los adversarios, una nueva oportunidad para ir a elecciones y ganarla.

Para ganarle a la revolución se requiere una plataforma de organización de base con tareas propias, multiplicarse y sostener una política nacional propositiva, que parta del ejemplo de sus dirigentes. Indispensable es el hecho de que el ciudadano debe elegir a sus dirigentes de oposición, es sobre el prestigio de los que elige el ciudadano desde donde se debe recuperar la confianza perdida.

Transparencia, planteamientos sin mentiras y rendición de cuentas las condiciones que deben privar en la elaboración de una política reconstructiva desde la perspectiva democrática, se trata de crear una fuerza política con perfil moral como alternativa que supere las actuales limitaciones.

El adversario en ejercicio del gobierno revolucionario, aún no define sobre qué camino en la economía escogerá, la crisis humanitaria lo hace cambiar y esperemos a ver cuáles son esos cambios en política económica, se aprecia una actividad que no es usual para el modelo de dominación por hambre y escasez, pero se aprecia más actividad comercial e industrial, más actividad económica.

Si no comenzamos por el principio poco lograremos frente al que está mejor plantado estratégicamente con objetivos claros y los medios para lograrlo.

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