Unas 200 emisoras han salido del aire en Venezuela

Venezolanos han advertido el cierre de emisoras en los últimos 20 años

Ariana Moreno (pasante) | La Prensa Táchira.- A 96 años de las primeras actividades de radiodifusión en Venezuela, más de 200 emisoras venezolanas han tenido que salir del aire de manera definitiva. 

En 1926, Venezuela atravesó por el régimen de Gómez, pero aun así, surge el novedoso avance de la radio. Hoy, casi un siglo después, se ve enfrentada nuevamente a un orden social opresivo, carente de libertad y autonomía.

Ya sea por cierres voluntarios o por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), durante los últimos 20 años muchas emisoras venezolanas se han visto obligadas a cerrar. Las que quedan, no saben hasta cuándo puedan seguir operando.

Supuestos trámites vencidos e inconsistencias en su documentación son los principales motivos por los que la comisión de telecomunicaciones alega haber realizado el cierre de radios en todo el país. 

Sin embargo, esta no es la única razón por la que las emisoras han apagado sus transmisores. La hiperinflación, los costos publicitarios, las fallas eléctricas, la falta de personal y hasta la llegada del internet ha influido en que estas estaciones tengan que cerrar sus puertas. 

La radio en Táchira

Según Maritza Carvajal, presidenta del capítulo Andes Sur de la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión, aproximadamente 25 afiliados a la cámara con permisos siguen operando en el Táchira. 

Asegura que anteriormente los dueños de emisoras tenían el dinero para poder mantener las radios a tope. Sin embargo, hoy en día la crisis del país impide su funcionamiento.

Carvajal apunta que el problema principal radica en los constantes cortes del suministro de energía y el aumento del precio del combustible para el uso de las plantas eléctricas. 

Además, expresó que existe una competencia desleal, ya que compiten con muchas más emisoras que operan de forma ilegal. Esto, aunado a la salida del país de profesionales de la comunicación, "hay más medios de comunicación, pero menos personal calificado que lo opere", añade.

Por su parte, César Cano, fundador de la emisora Mantellina 99.9 de Palmira, expresa que en reiteradas ocasiones ha solicitado la habilitación para que esta emisora comunitaria pueda operar legalmente; no obstante, Conatel no le ha otorgado el permiso a esta estación comunitaria.

Otro de los problemas que enfrenta la radiodifusión en el estado es la mudanza de la publicidad a los medios digitales. Aunque todavía mantienen sus fieles clientes, la mayoría de los anunciantes prefieren promover sus productos y servicios a través de las redes sociales. 

Maritza Carvajal asegura que todas las emisoras se conservan con publicidad y no hay ningún organismo actualmente que financie a las emisoras, por lo que hoy en día es difícil mantener una emisora con la misma potencia y calidad que antes. 

Por otro lado, César Cano afirma que hace algunos años Conatel había enviado algunas ayudas a las emisoras comunitarias del estado, pero lamentablemente cayeron en las manos equivocadas. Asegura que la persona que recibió el apoyo nunca proporcionó detalles a las autoridades sobre el destino del dinero entregado. Afirmó que de nada sirve si realizan ayudas, pero no le hacen seguimiento a las mismas.

Reinventarse para poder subsistir

Con la llegada de las nuevas tecnologías de la información, la era digital ha permitido que la gente pueda elegir lo que ve y lo que escucha. Sabemos que hoy en día todo está en constante cambio y la radio no es la excepción.

En los últimos años, diversas emisoras han optado por incluir a las redes sociales como método para no extinguirse. Además, algunas de ellas han comenzado a transmitir de forma online. 

Expertos aseguran que para que la radio siga existiendo en Venezuela es necesario que se reinvente. César Cano, con más de 25 años de experiencia en el medio, es optimista en cuanto al futuro de la radio, asegura que las emisoras aún tienen mucho para dar. En cuanto a las nuevas tecnologías, afirma que pueden complementarse las unas con las otras.

Afirma que durante mucho tiempo se pensó que la radio era un negocio fácil, pero no es así. Anteriormente se le daba importancia a la apariencia o a la voz de los locutores y no al mensaje, hoy es todo lo contrario, las emisoras se han convertido en las preferidas del proletariado. 

Finalmente, sostiene que si se quiere seguir haciendo radio, los dueños de las emisoras deben cuidar muchas cosas. Principalmente, deben comenzar por actualizar las estructuras que no surtieron efecto en otra época.

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