VENCER LA RESISTENCIA EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS

La Democracia Interna en los partidos políticos cuesta promoverla y hasta practicarla. Ello porque en los últimos lustros, la atención se dirigía a debatir y competir electoralmente contra el régimen dominante. Ahora cuando existe la oportunidad para ejercerla por el largo período interelectoral que media hacia el 2024, algunos supuestos dirigentes democráticos, la califican de división o quebrantamiento de la unidad, pretendiendo con ello, mantener el añejo estado situacional en que se encuentran las respectivas organizaciones, luego del oportuno llamado a elecciones internas. Algunos incautos sin embargo, creen en verdad que la práctica de la Democracia Interna es división o desunión favoreciendo con ello enquistamientos indebidos en la dirección de los partidos. 

En los casos de resistencia al cambio y a la renovación, los mismos se deben en buena medida a que se consideran lesivos o amenazadores al statu quo, pues se consideran sacrilegos, los cambios organizativos propuestos. Ello demuestra la poca adaptación que se tiene a los cambios modernos dentro de los partidos tradicionales, por sectores o tendencias apreciables de los mismos, acostumbrados ya a situaciones repetitivas, que no requieren de análisis, pues ya los jefes pensaron por algunos de ellos. El tiempo y la falta de Democracia interna han convertido en buena medida a esas asociaciones políticas en entes de naturaleza conservadora, que se conforma con rutinas de comportamiento. 

Frente a las anteriores situaciones, la expresión "vencer la resistencia" no debe ser entendida necesariamente como confrontación y enfrentamiento entre disidentes de distintas ideas o posturas, pues en los partidos políticos los debates constructivos y en marcos de respeto, debe ser lo normal, para no caer en calumnias entre unos y otros, como ocurre con frecuencia. Todo lo contrario debe ocurrir, los aspectos partidistas o políticos implicados en los cambios deben ser gestionados cuidadosamente y con explicaciones basadas en hechos cumplidos que sean injustificados. Por ejemplo, rotar directivas que a lo largo de los años se convirtieron en autócratas, debe comportar un mensaje claro y razonable de cambio. 

Vencer la resistencia implica trazar objetivos comunes entre los agentes del cambio y la militancia política, sea que comparta o no esos ideales de renovación, que deben contener las razones que los llevaron a proponerlas. Cómo esos cambios los pueden beneficiar de manera directa, dando prioridad a la oferta de formación política de manera permanente, exponer que de manera conjunta se exploraran y ejecutarán soluciones a los problemas propios de la vida partidista. Para ello se hace prioritario colocar en lugar preferente la función de la comunicación, para que se intenten conocer y comprender las motivaciones respectivas; este proceso comunicacional puede producir incluso reconciliación de posturas opuestas y recuperación de credibilidad. 

Por último, unas elecciones internas son una buena oportunidad para vencer la resistencia de aquellos dirigentes que se enquistaron en el poder o se acostumbraron a tener padrinos para imponer su voluntad en sus respectivas jurisdicciones políticas; también son una buena oportunidad para reconocer a quienes trabajan la política con abnegación, responsabilidad y constancia a los cuales se les debe ofrecer con seriedad, orientación y acompañamiento en sus quehaceres políticos, lo mismo que espacios de lucha en las estructuras superiores a fin de que haya en definitiva un intercambio permanente de intereses y lo más importante que en el corto plazo sean satisfechos mutuamente.

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