Indiferencia ronda casos de embarcaciones desaparecidas

Familiares de ocupantes de los peñeros sólo tienen esperanzas

Jhoanna Suárez | La Prensa Táchira.- Alrededor de 130 personas tripulantes de al menos 7 embarcaciones que han zarpado desde el 2019 desde las costas de los estados Sucre, Falcón y Nueva Esparta con destino a las islas de Trinidad y Tobago, Aruba o Curazao han desaparecido del radar y ni una señal de vida han tenido sus familiares, solo indiferencia han recibido del Estado. 

Se cuentan 3 años desde el primer peñero desaparecido "El Jhonaily", que zarpó en marzo de 2019. El 16 de mayo de ese mismo año también desapareció la embarcación "Ana María", esta salió desde Güiria, estado Sucre, con 33 tripulantes y llegaría a Trinidad y Tobago, pero se esfumó. De "La Vela" que zarpó el 7 de junio de ese mismo año tampoco se supo nada, sus ocupantes desaparecieron y a la fecha la esperanza y el dolor es lo único que acompaña a sus familiares. 

Al igual que estas tres embarcaciones, otras tres se han evaporado y sólo una apareció semanas después con los cadáveres de algunos de los tripulantes. De las otras sólo se ha rescatado al capitán de la embarcación, quien habla de naufragio, pero nada se encuentra ni de la nave ni de sus ocupantes. Razón que lleva a que las familias hablen de trata de personas en altamar. 

Silencio 

Kelly Zambrano viajaba en la lancha "Ana María", la promesa de un buen trabajo en Trinidad y Tobago la hizo desplazarse desde su casa en Rubio, municipio Junín, hasta la localidad de Güiria en Sucre. Ese 16 de mayo a las 3:00 de la tarde cuando estaba zarpando, fue la última vez que conversó con su madre, desde entonces no se sabe nada de su paradero. 

Yeison Useche, hermano de Kelly, aseveró que desde el mismo momento del supuesto naufragio del buque han acudido a todas las instancias del Estado venezolano sin recibir respuesta alguna. "Ellos se enfocan en otras cosas, pero no en darnos respuesta de nuestros familiares".

Contó que han intentado acudir a una audiencia con Nicolás Maduro, pero a la fecha su gabinete no le ha permitido una audiencia. "Cada día, más venezolanos tratan de huir buscando una mejor calidad de vida y esto les sucede". 

La familia de Kelly ha confesado en varias ocasiones que saben que ella está viva, y una mafia de trata de personas está prostituyéndola. Admiten con dolor que nadie ha hecho nada por ayudarlos.

Jhonny Romero viajaba en la embarcación "La Vela" con rumbo a Curazao. Un atractivo trabajo le esperaba en la isla, pero no se supo nada más de él. Jhonny Romero, su padre, es representante del Comité de Familias Víctimas de Desapariciones y Trata en las Costas de Venezuela –Mayday Confavidt, y ha hecho todo lo que está en sus manos por conocer el paradero de su hijo, sin éxito. 

A su juicio, su hijo fue vendido. En altamar, según Romero, opera una mafia que les permite elegir a quien se llevan y a quien no. Aseguró que no se rendirá hasta que halle a su hijo, porque sabe que está con vida. 

La ONG FundaRedes es quien se ha encargado de acompañar a estos familiares en la lucha por hallar a sus familiares, incluso desde la institución exhortan a los entes gubernamentales a voltear su mirada hacia los hechos ocurridos en las costas venezolanas.

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