Derrumbe: amenaza latente en el sector La Victoria

Los hogares han comenzado a agrietarse, desde hace una década que los habitantes de La Victoria viven entre inundaciones de aguas negras y constantes derrumbes

Redacción | La Prensa Táchira.- El sector El Remanso de Palmira, municipio Guásimos, por la vía principal del Diamante, se ve amenazado ante el constante flujo de aguas blancas y negras. Debido a la mala gestión de la tubería, esta zona se ha convertido en un caudal temporal de una naciente cercana que, cuando llueve, inunda toda la zona ante el colapso de los caños. 

"Antes era un pequeño hilito, cuando yo llegué casi ni bajaba agua", dice Grecia Vivas, quien vive en el sector desde hace 17 años. Comenta que como madre de un niño discapacitado le preocupa bastante la situación, su casa es la más afectada por este problema, pues cada vez que llueve el terreno comienza a ceder y todos los escombros, el barro, los árboles y las piedras caen a un costado de su vivienda.

Explica que algunas veces le ha tocado pagarle a otras personas para que le ayuden a limpiar todos los desechos que el agua arrastra hasta su hogar. 

Sin embargo, dice que su mayor miedo reside en que la infraestructura de la misma ha comenzado a agrietarse, lo cual significa que se está debilitando y ahora en plena temporada de lluvias, pasa días y noches de zozobra.

"Da tristeza, todo lo que se trabaja por la casa y ahí está agrietándose, no tenemos respuesta, no nos ayudan y eso que no soy la única afectada". 

Grecia espera conseguir una solución pronto porque en caso de un derrumbe, ella y su familia no tendrían a dónde ir, pide a las autoridades una solución verdadera a este problema, el cual este año cumple una década en el sector y a palabras de uno de los vecinos: "es una bomba de tiempo".

Calles verdes

Uno de los residentes que pidió no ser identificado, dice que el problema es que la tubería de aguas blancas se mezcla con la de las cloacas y esto es un error en la obra que debe ser corregida porque "es absurdo, eso no se puede hacer porque entonces toda el agua limpia se contamina".

Además, añade que varias fincas del sector depositan los desechos de los animales en la naciente que nutre la tubería y entonces con las lluvias el río crece y los tubos colapsan porque es mucha presión, el agua se desborda y tiñe las calles de un color verde, cuyo olor es insoportable y ha causado malestar entre los habitantes.

Jorge Ruiz dice que hace un año la situación fue muy ruda, su esposa y varios vecinos estuvieron enfermos y al igual que él, pasaron diciembre en la cama con un malestar generado por las aguas negras que inundaron la localidad. 

Dice que cuando llueve la calle parece un gran río de agua sucia, y en aquel entonces "se acumuló tanta agua que alcanzaba más de un metro de altura, nadie podía salir por la vía principal, los vecinos tuvieron que crearse caminos para aquellos que necesitaban ir a sus trabajos". Sin embargo, la mayoría de los habitantes estaban enfermos, en su caso, tuvo que llamar a su hijo para que los cuidara porque ni él ni su esposa, podían levantarse, "así recibimos el año".

"La presión fue lo que causó el derrumbe", el empozamiento de estas aguas fue deteriorando las paredes del club El Remanso de la ULA, el cual finalmente cedió y provocó el derrumbe que hoy cubre la vía principal de La Victoria.

Habitantes piden soluciones

Si bien el sector de La Victoria ha recibido apoyo por parte de la Gobernación del estado y la Alcaldía del municipio, los pobladores comentan que uno de los problemas es la falta de algún ingeniero o maestro que pueda dirigir la obra.

Desde hace una década que han estado realizando trabajos en la zona, pero según varios habitantes, todo esto han sido "pañitos de agua" que no dan una solución permanente. Un vecino que pidió no ser identificado, comenta que anteriormente el proyecto iba por buen camino, había un maestro y los cambios eran notables. Sin embargo, una avería en la máquina paralizó el trabajo y aunque hace un año fue retomado, no cuentan con profesionales y por eso los arreglos son temporales, ya que las lluvias se encargan de destruir cualquier avance.

El vecino agradece al personal que está haciendo el trabajo, pues hasta donde tiene conocimiento, estas personas no cuentan con un salario fijo y sólo reciben comida de la comunidad. No obstante, quisiera que, más allá de rellenar, se diera una solución a la tubería.

Vía obstaculizada

Cada vez que llueve, la vía queda totalmente cubierta por tierra y escombros que son arrastrados desde la montaña. El paso vehicular se ve ampliamente afectado y ante el escaso tránsito, los habitantes deben abrirse camino entre el lodo para poder trasladarse.

La comunidad ha levantado al menos dos senderos de piedras por el cual las personas pueden caminar cuando la carretera queda cerrada. Sin embargo, Grecia Vivas admite sentir miedo cuando pasa por estas vías, ya que además de ser resbaloso, puede desencadenar peligrosas caídas.

De hecho, una joven de la zona dice que le da pánico caminar cuando está lloviendo y que prefiere quedarse en casa cada vez que puede. Explica que "el problema está cuando empiezan los derrumbes, porque nos toca salir por un caminito improvisado o damos la vuelta por una cuesta que queda cerca. Pero da miedo porque eso está feo y el peligro es una caída".

Fallas en el transporte

Debido a los obstáculos de la vía, el transporte público no es constante en la zona. Cuando llueve, los choferes prefieren tomar otros caminos o simplemente no ir, pues el estado de la carretera produce daños en los vehículos difíciles de reparar. 

Por ello, los habitantes deben caminar para poder agarrar alguna unidad de transporte.

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