Integridad física y psicológica, los peligros de retos virales

Retos como el rompecocos, la ballena azul o incluso la penitencia, se han hecho populares entre los jóvenes venezolanos

Anggy Murillo | La Prensa Táchira.- Durante los últimos años y con mayor énfasis desde que inició la cuarentena por el covid-19, los desafíos o retos virales comenzaron a hacerse espacio en redes sociales, como Facebook, Instagram o TikTok, encendiendo las alarmas de todo el mundo debido al peligro que representan.

Situaciones que han generado daños en la integridad física, psicológica y hasta en la estabilidad emocional de quienes los practican, en su mayoría menores de edad que al estar sin la supervisión de sus padres o un cuidador, han llegado incluso a terminar con sus vidas.

Para el psicólogo, Alfonso Amaya, existen dos factores que influyen en las conductas de los adolescentes, el primero de ellos es la personalidad, que es el temperamento que se trae genéticamente junto con el carácter y que se va desarrollando a lo largo de toda su vida, generando una gran influencia y, en segundo lugar, el entorno en el cual se desenvuelven.

"La necesidad de incluirse en grupos de su misma edad para el desarrollo de la propia identidad, unido a la escasa o inexistente supervisión de padres y madres, y lo intensivo de internet crean ese potencial nefasto que han generado lesiones físicas graves y hasta muertes", destacó el especialista.

Explicó que a todo esto se debe anexar la inexperiencia o la falta de una identidad sólida que puede llevar a generar la pérdida de esa estabilidad emocional y por ende, el desarrollo de identidades disociativas, lo que anteriormente se conocía como personalidades múltiples.

"Un porcentaje alto de los niños o niñas que han sido víctimas de abusos sexuales, físicos o verbales tienen mayor tendencia a que se desintegre la fortaleza de su ego y desarrolle desórdenes psicopatológicos y de poder ser víctima de la manipulación y la sugestión de estos retos virales, porque es una persona que no tiene los límites claros y no ha desarrollado su autoestima", destacó.

Para el médico psiquiatra, Juan Carlos Echeverry, los menores están participando en este tipo de retos que de por sí son peligrosos, por el hecho de sentirse solos debido a que los padres ven el uso de los dispositivos electrónicos como sustitutos de la crianza.

"Venimos viviendo una descomposición familiar desde hace algunos años atrás. Las familias están rotas por varias razones. Se casan o se juntan para al año divorciarse, en vez de primero sentarse a hablar para ver qué es lo que está pasando. No hay cultura de mantener la familia, de que realmente la pareja es para siempre. Estamos perdiendo ese valor", destacó.

Destaca que la principal característica que se da en los jóvenes que se involucran en estos desafíos es que tienen una crianza muy blanda, por lo que muchas veces no escatiman en poner en riesgo su vida.

"Es un muchacho que su hogar no está en lo mejor, no está en las mejores condiciones, ya sea porque falta un padre o están, pero trabajan mucho o porque son criados por terceros, porque son víctimas de maltrato. 

Cuando tú te das cuenta hay muchos factores de riesgo, pero todos concluyen en que la familia no cumple su función protectora y el adolescente está aprendiendo a protegerse a sí mismo, desestima o subestima los riesgos sobre su vida", explicó.

No celular

Especialistas recomiendan que el uso de teléfonos celulares o tablets en menores de edad debe darse sólo si hay una necesidad extrema, de lo contrario, no debería estar permitido por los padres, menos abrir cuentas en redes sociales sin que haya una supervisión del contenido que se está consumiendo. "Hay mucha debilidad 

de carácter, pero esa debilidad de carácter no es un fenómeno nuevo, es un fenómeno que siempre ha existido. Si bien hoy en día es con las redes sociales o el famoso Tik Tok, que es como una desgracia y Facebook y los demás se la traen, todos tienen sus cuotas peligrosas, por ahí me mantengo en lo que te dije al principio, no celular, no red social", añadió Juan Carlos Echeverry.

Los retos

Arriesgar la vida por sumar seguidores o tener la aprobación de una persona o grupo se ha vuelto común entre la población juvenil, que hace uso inadecuado de las nuevas herramientas de comunicación e información que se han implementado a nivel mundial.

La ballena azul, la caza del pijo, el pescado apestoso, túnel del tiempo, el reto de Jonathan Galindo, el rompebocas, rompecráneos, momo, el juego de la asfixia, 48 horas desaparecido y el hot water challenge son algunos de los retos que se han popularizado en internet, cada uno tiene un grado de peligro, situación que pareciera no importar a quienes lo practican.

En cuanto a la ballena azul, que cobró varias vidas en el mundo, es uno de los que mayor alarma e impacto social generó. Pues consistía en una serie de tareas que debían completar los jugadores, para finalmente suicidarse.

La caza del pijo consiste en agredir a otros jóvenes, generalmente del sexo femenino. Estas palizas son grabadas por una tercera persona y colgadas a las redes sociales. El que mayores agresiones acumule es el ganador del reto, que se ha dado principalmente en Madrid.

En Italia, un niño de 10 años se quitó la vida al involucrarse en el juego de Jonathan Galindo o el Goofy Humano, un hombre desconocido que se encargó de captar sus víctimas a través de las plataformas de Twitter, Facebook, Instagram y Tik Tok, una vez que le responden, encarga misiones de naturaleza peligrosa. 

Control parental

Los padres son responsables de buscar alternativas para verificar qué es lo que están haciendo sus hijos cuando ingresan al universo de internet y si no tienen tiempo suficiente para dedicarse a revisar los teléfonos celulares, tablets o computadoras, pueden acceder a otras aplicaciones con las que se controla el contenido que se está consumiendo.

Menores con psicopatologías

El psicólogo, Alfonso Amaya, considera que un gran porcentaje de adolescentes presentan psicopatologías graves o muy graves o tienen tendencias a desarrollarlas y encuentran en internet un espacio para su desarrollo, manifestación y promoción.

"Ese porcentaje de adolescentes y niños empiezan a reunirse y a establecer toda una cama de conductas autodestructivas y sociodestructivas que pueden crear sociópatas, por lo que es importante que sean atendidos a tiempo por especialistas", explicó.

Señaló, además que la responsabilidad no es sólo de los jóvenes que inician o promueven estos retos, sino que también deben investigarse a las personas que se benefician económicamente de las redes sociales, gracias a que van ganando seguidores.

Dos adolescentes muertos

Dos menores de edad han muerto en Venezuela por practicar retos que se hicieron virales en la plataforma Tik-Tok.

En el primer caso, una joven de 14 años residenciada en Caracas, terminó con su vida mientras practicaba el desafío denominado "blackout", que consiste en ser asfixiado por algún objeto o persona que presione el cuello. Durante este hecho, la menor se encontraba sola en su habitación y decidió amarrarse un cinturón en el cuello y posteriormente lo ató a un soporte y terminó asfixiándose. Todo esto quedó grabado en su teléfono celular.

El segundo caso se registró en La Guaira, donde un menor de 15 años de edad se sumergió en el terrible juego de la ballena azul, que consistía en una serie de 50 retos que iba subiendo su intensidad e implica autolesiones en el cuerpo. La prueba final es quitarse la vida, tal y como lo cumplió O. Bastardo, a quienes sus vecinos encontraron suspendido en el patio de su casa.

En Táchira, tres menores y un adulto fueron detenidos

Aunque en el estado Táchira hasta el momento no se han registrado decesos por la puesta en marcha de retos virales por parte de los adolescentes, hace unas semanas comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) detuvieron a tres menores de edad que habrían drogado a una menor de 12 años y la obligaron a mantener relaciones sexuales, como parte del juego denominado La Penitencia. 

Un adulto de 30 años también quedó a disposición de las autoridades por haber sido el encargado de vender la sustancia sin ningún control. 

Las autoridades fueron alertadas tras la denuncia de la directora de la institución donde fue practicado este reto, quien destacó que la menor habría sido dopada con un refresco.

El reto de La Penitencia, además pone en riesgo la salud sexual y reproductiva de los menores que lo practican, ya que consiste en mantener relaciones grupales sin ningún método anticonceptivo ni de barrera que pueda evitar el contagio por infecciones de transmisión sexual.

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