En 23 de Enero no hay luz, gas, transporte público ni seguridad

Con pésimos servicios y sin respuesta de las autoridades, los habitantes intentan seguir adelante en medio de las condiciones precarias de la zona

María Villamizar (pasante) | La Prensa Táchira.- El 23 de Enero se encuentra entre las comunidades más olvidadas y necesitadas de San Cristóbal. Las fallas en los servicios públicos, tales como la luz, el transporte, la vialidad, la salud, el gas y otros son una constante que afecta los ocho sectores que comprenden a esta zona, y aunque algunos ámbitos han mejorado, las carencias del lugar siguen causando estragos en sus habitantes, quienes intentan resolver y seguir adelante como pueden.

Son muchas las peticiones de los residentes de esta comunidad, pero aún en medio de tantas carencias, varios pobladores consideran que se han agotado las instancias de reclamo, por lo tanto lo ven como una pérdida de tiempo. 

Carmen Arias afirma que el consejo comunal o los conocidos como líderes de calle, no dan respuesta ni proveen soluciones a ninguno de estos problemas. En general, las circunstancias siguen siendo precarias, desde hace años que la situación del barrio viene en declive y aunque en algunos sectores como Los Bloques y San Sebastián hay ciertas ventajas en cuanto al servicio de aseo urbano y el alumbrado público, lo cierto es que este beneficio es parcializado, puesto que la mayoría no cuenta con ellos.

Lucio Maldonado es uno de esos vecinos que tiene toda una vida en la comunidad; con más de 30 años viviendo en Los Bloques, considera que el 23 de Enero tiene grandes problemas, que además se vienen acarreando desde hace muchos años.

 Explica que el alumbrado público está limitado a ciertos sectores, lo cual deja en vulnerabilidad a otras zonas donde la inseguridad, sobre todo en las noches, es otro peligro latente.

En cuanto al servicio de aseo, Maldonado dice que hay una desigualdad evidente, pues mientras en un sector pasa cada dos o tres días, en otros dura más de quince días sin prestar el servicio, lo cual genera un problema en esa parte y como opina su vecino, Edison Roa, la cuestión es que por este motivo se derivan otras problemáticas, como la seguridad y la vialidad, la cual en ocasiones llega a estar tan repleta de desechos sólidos que genera malos olores que inclusive duran días allí. 

Sin embargo, Edison destaca que lo más preocupante de todo es que se dejen olvidados a los sectores donde no se ha implementado ninguna de estas acciones, pues entonces la calidad de vida está sólo para el disfrute de algunos.

Fallas de Luz

El servicio de luz eléctrica es otro de los problemas más presentes en esta comunidad, cada tres o cuatro horas quitan la luz en diferentes sectores y aunque algunos habitantes, como Carmen Arias logran resolver porque tienen familiares cercanos, otros como Luz Lizcano ven comprometidas sus labores diarias por las fallas de energía eléctrica.

Para Lizcano, este problema es grave. Comenta que no sólo le afecta en la cocina, sino que su hija y sobrina no pueden estudiar o trabajar por la falta de energía eléctrica, ya que ni siquiera los datos móviles cargan cuando falla el servicio y entonces les toca trasnocharse.

 En ocasiones, también terminan cenando a des horas y como alguien que sufre de gastritis, esto afecta directamente en su salud. Agrega que los cortes eléctricos también propician robos en la zona, pues a pesar de que la seguridad ha ido mejorando en comparación con años pasados, las calles oscuras siguen siendo un peligro para todos los habitantes.

Escaso transporte público

Los habitantes de la parroquia también tienen problemas con el transporte público, la comunidad sólo cuenta con la Línea 23 de Enero, la cual no cubre todos los sectores y llega únicamente hasta el centro de la ciudad. 

Para Edison Roa esto es una situación difícil, dice que muchos prefieren caminar porque a ve ces tarda más de media hora en pasar una buseta. Comenta que esto también es una limitante porque no hay más rutas y por eso algunos prefieren utilizar las líneas de mototaxis.

Roa explica que, aunado al problema, se suma el mal estado de la vía. Con grandes cráteres en la carretera, los vecinos dicen que por eso los choferes se niegan a trabajar, destacan que el estado lleva años sin hacer le mantenimiento al asfalto y por ello los mismos residentes rellenan los huecos con escombros para solventar los daños y evitar posibles accidentes. 

No obstante, con las lluvias la situación empeora.

En el 23 galopa la inseguridad

Desde hace algunos meses, la inseguridad ha venido creciendo en la comunidad del barrio 23 de Enero. Los vecinos comentan que desde hace tiempo no se habían registrado robos en la zona y por eso ante la amenaza naciente, reclaman la colaboración de los cuerpos de seguridad del Estado.

Si bien la parroquia tiene la infraestructura de una casilla policial, esta se encuentra desvalijada e inoperable desde hace años, según los vecinos, allí se había instalado una casa de salud, pero esta funciona de vez en cuando.

Edison Roa comenta que el 23 de Enero tampoco cuenta con un sistema de patrullaje y como varias zonas se encuentran sin alumbrado público, aunado a las constantes fallas en la energía eléctrica, la inseguridad ha venido creciendo, sobre todo en las noches.

Robos de rejas y puertas

En los últimos meses, se han registrado robos de rejas y puertas metálicas en las casas de la comunidad. Hasta los momentos, no se han encontrado culpables.

Carmen Arias es una de las afectadas, comenta que hace una semana intentaron llevarse la reja de su casa. Sin embargo, por algún motivo, los delincuentes tuvieron problemas y no alcanzaron a llevársela. Cuando su hijo despertó en la mañana, se percató que la reja había sido manipulada y se lo comunicó de inmediato, ella sólo agradece que el robo fuera frustrado.

Gas doméstico, el principal problema

El problema principal del 23 de Enero es el gas doméstico. Desde octubre del 2021, los habitantes no han tenido la oportunidad de contar con una jornada dentro de la comunidad para adquirir el servicio de llenado y aunque los vecinos reclaman ante el consejo comunal y los líderes de calle, no reciben respuesta.

Algunos como Luz Lizcano tienen cocina eléctrica y logran alternar entre ambos métodos para cocinar, pero con los cortes de luz, la hora de comer se sujeta a la hora de llegada del servicio eléctrico. Otros como Eugenio Sánchez intentan rebuscarse y comprar la bombona llena por otros medios y aunque sale muy costosa, al menos así logra suplir sus comidas. No obstante, hay otros casos como el de Nancy Sánchez, quien al no contar con una cocina eléctrica, depende del gas, pero entonces cuando falla el servicio, le toca utilizar leña.

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