Educan al ciudadano para el cuidado ambiental en San Cristóbal

La ciudad crece en materia ambiental. Un grupo de hombres y mujeres se unieron para impulsar el desarrollo sostenible, el reciclaje y la disposición final de residuos

María Villamizar (Pasante) | La Prensa Táchira.- En el mundo actual, el cuidado del medio ambiente es una prioridad que envuelve a todas las naciones y aunque Venezuela no cuenta con políticas gubernamentales ni metas claras para la reducción de desechos o el reciclaje de los materiales, en el municipio San Cristóbal, estado Táchira, empresas privadas, colegios, universidades y organizaciones impulsan a la ciudad en el cuidado del ecosistema.

Gracias al esfuerzo y a la variedad de proyectos realizados por estos grupos de ambientalistas, el Táchira se ha convertido en el pionero nacional en cuanto a la educación ambiental, el reciclaje y la disposición final de desechos sólidos. Además, los beneficios que están generando estas iniciativas impactan y permiten una metamorfosis que convierten a la ciudad en un ejemplo sostenible a seguir en toda Venezuela. 

Si bien, la mayoría de estas actividades aún se encuentran en su fase inicial, los efectos ya son perceptibles a nivel económico, ambiental y social. En un corto período de tiempo, las estadísticas demuestran cambios que, a largo plazo, podrían mejorar, impulsar y potenciar el desarrollo del estado; sin embargo, no todo está hecho y aún falta mucho para que el proceso de consolidación termine.

Ciudad cordial 

San Cristóbal, como parte de un estado con grandes emisiones de contaminación y por su condición fronteriza, ha sido foco para estudios e investigaciones de carácter ambiental. Tanto la Escuela de Reciclaje como en el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP), ambos precursores del cuidado ambiental dentro del estado han elegido a la ciudad como centro de actividades, debido a sus condiciones particulares.

Sarelby Villamizar, ingeniera ambiental de la Escuela de Reciclaje, indica que el gentilicio y la cordialidad fueron uno de los factores que fijó la iniciativa en el estado. 

Comenta que a pesar de que muchos subestimaron la eficacia del proyecto por las condiciones actuales, todo ha sido un éxito y hace énfasis en los contenedores de reciclaje instalados hace pocos meses en San Cristóbal, los cuales han sido tan acertados que tuvieron que aumentar la frecuencia de recolección. 

La ciudad ha ido recuperando aire puro y color, la ingeniera recuerda cuando las calles, principalmente la avenida Carabobo, estaban infestadas con microvertederos, pero ahora con estas acciones, todo ha ido mejorando considerablemente y se espera que a futuro las condiciones sean aún mejores. 

Educación 

A pesar del avance generado con los proyectos del CISP y la Escuela de Reciclaje, otra de las problemáticas se enfoca en la conciencia de las personas. Según una encuesta realizada a través de nuestras redes sociales en la cual participaron 259 usuarios, sólo el 16,84% que equivale a 42 personas, aseguraron que reutilizan materiales desechados; 217 votaron que no.

Por este motivo, ambas instituciones concluyen que también es necesario generar un cambio social que permita la gestación de nuevos movimientos, propuestas y proyectos que incentiven el cuidado ambiental. De hecho, por esta razón ambas están enfocadas al sector educacional.

Vinculación

María Zambrano, técnico sociocomunitario del CISP, comenta que la organización se encarga de realizar acciones a través del proyecto Andes en Acción Climática, con el fin de mitigar y adaptarse al cambio climático y las problemáticas ambientales existentes en la ciudad.

Como parte de las actividades del CISP, y en respuesta a los resultados de varios estudios ejecutados por profesionales expertos de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), el programa del comité incluye la formación y capacitación de personas en el tema. Por ejemplo, ante la tendencia a movimientos de masa (deslizamientos y derrumbes) en la región, conformaron Brigadas de Emergencia en las comunidades de Barrio Sucre, sector la Quebradita en Pirineos, y barrio El Río.

Y es que, como dice la ingeniera Sarelby Villamizar, está la "necesidad de dar ese componente educativo al reciclaje, porque de nada vale colocar estas herramientas si no existe el acompañamiento y la formación para obtener un cambio en la conducta, en el comportamiento y en los hábitos que ya tiene la persona".

Explica que la importancia del sistema educativo es que propicia la efectividad de los proyectos, por eso "queremos vincular, ser un punto de encuentro entre componentes públicos, académicos, instituciones y organizaciones nacionales o internacionales; para obtener y mantener esto que ya tenemos". 

La idea es enseñar sobre el reciclaje y el manejo integral de residuos y desechos sólidos a través de jornadas sociales, empresariales y de recolección, todo basado en el trabajo en equipo. 

De hecho, la Escuela de Reciclaje y el CISP trabajan en conjunto con la Alcaldía de San Cristóbal y otros entes gubernamentales para seguir trabajando por y para la ciudad. 

A pesar de no poder estar presentes en todos los sectores que comprende el estado, la idea es seguir promocionando la cultura ambiental, la conciencia ecológica y la responsabilidad social, para ampliar las oportunidades y obtener mejores resultados.

Primera Escuela de Reciclaje

La ciudad de San Cristóbal cuenta con la primera Escuela de Reciclaje y Patrulla Ambiental de toda Venezuela, las cuales trabajan conjuntamente para crear conciencia en las personas.

El supervisor en jefe de la brigada, Tomás Rodríguez, explica que su objetivo es concienciar a las personas y por eso el plan piloto pretende instruir a los ciudadanos para el cumplimiento de la responsabilidad ambiental. La unidad cuenta con siete efectivos capacitados y esperan que la brigada crezca y abarque todo el territorio venezolano. Los oficiales se sienten orgullosos de participar en esta iniciativa y aunque no se desligan de su responsabilidad policial, esperan contribuir con el cuidado del ecosistema.

La Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), también es pionera en materia ambiental, posee una de las primeras brigadas ecológicas en el país y es precursora de la carrera de Ingeniería Ambiental a nivel nacional.

Crecimiento económico, social y del medio ambiente

Uno de los principales problemas de San Cristóbal, además de la emisión de gases, es la situación con los desechos sólidos. Ante un servicio colapsado, La Escuela de Reciclaje y el CISP tomaron la iniciativa de contrarrestar el efecto que estos producen.

Hasta ahora, según cifras anuales de la Escuela de Reciclaje se está evitando el consumo de 72.200 millones de litros de agua y registran menos emisiones de CO2 (dióxido de carbono), lo cual supone ahorro energético. A su vez, esto ayuda a la economía porque reduce el gasto de la alcaldía en los viajes al vertedero, genera materia prima, ahorra personal y espacio en la disposición final de desechos y residuos.

De hecho, el CISP determinó que San Cristóbal puede ser una ciudad con potencial para generar energía eléctrica a través del aprovechamiento de residuos orgánicos, energía minihidráulica y energía fotovoltaica. Por ello, llevan a cabo un proyecto que hasta ahora ha instalado lámparas de celdas fotovoltaicas en plaza de Los Mangos (María del Carmen Ramírez), plaza Ana Victoria Flórez y el Parque Metropolitano.

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