Vecinos de Boca Caneyes están abandonados por las autoridades

Redacción | La Prensa Táchira.- En medio del olvido de los entes competentes, los vecinos de la vía principal de Caneyes en el municipio Guásimos, han procurado solventar sus necesidades a través de recursos de la misma comunidad. Se acostumbraron a las promesas incumplidas de las autoridades, que siempre aseguran soluciones que jamás llegan. 

Uno de los proyectos que no se ha concretado en la zona por falta de presupuesto es la construcción de la iglesia Virgen del Valle. Los habitantes han hecho milagros para poder levantar este templo a través de vendimias, colaboraciones y rifas. 

Hace siete años comenzó la construcción, la alcaldía de esta localidad ha donado algunos materiales, los ingenieros y arquitectos que han diseñado esta obra lo han hecho por colaboración, pero el proyecto no se finaliza, a pesar de haber enviado solicitudes a diversos organismos. 

Nancy Vecino es voluntaria en la iglesia, y comenta que para la comunidad es muy importante la finalización de esa construcción. "Aquí todos hemos colaborado para que terminemos esto, pero no se ha podido"; sin embargo, aseguró que el terreno donde está ubicada la iglesia es susceptible al agua, y antes de realizarse una construcción más firme debe hacerse un drenaje. 

Las sillas donde se sientan los feligreses han sido donadas y reparadas por los vecinos, parte de las instalaciones están llenas de maleza y a la intemperie. "Es un sueño que algún día la iglesia esté completamente construida", finalizó la habitante. 

Quedaron así 

Boca Caneyes está constituida por nueve veredas, de las cuales la mayoría no cuenta con asfalto, pues desde hace más de quince años cuando se comenzaron a constituir las viviendas, las promesas de los gobernantes locales quedaron en el aire, aseguraron tener el presupuesto destinado para el asfaltado, pero dicho plan no se concretó. 

Mariela Bayona vive en la vereda Jirajara, y dice que desde que logró comprar su casa en esta zona nunca han tenido asfalto, comenta que la mayor dificultad es cuando llueve. "La calle es pura tierra, cuando llueve mucho esto es puro barro y cuesta caminar. Dicen que tienen el dinero para asfaltar, pero no llegan con nada", dijo. 

Hace un par de años la zona vivió una serie de problemas con las cloacas, las tuberías por las que circula el agua colapsaron y los habitantes de las veredas tuvieron que resolver por sí mismos.

Buena voluntad de docentes y padres

La Escuela Efraín Moreno ubicada en este sector es el lugar donde 146 niños de la zona ven clases diariamente. Esta institución subsiste a través de las colaboraciones de los representantes y el incansable trabajo de los docentes que procuran recurrir a todos los sectores posibles, con el fin de que la escuela se mantenga en pie. 

Por sus 36 años de fundación, la institución ya presenta algunas grietas y deterioro a consecuencia de los años, además que los terrenos donde está construida son arcillosos, y se ha deslizado parte de la infraestructura.

Zulay Toscano es representante de esta institución educativa, y explica que para que sus hijos puedan recibir clases ella opta por colaborar. "La escuela debe estar en condiciones para los niños, y los padres colaboramos porque la idea es que ellos aprendan en un buen sitio, por eso vamos a seguir ayudando".

Se solventa y se revienta de nuevo

Hace un poco más de tres meses uno de los tubos que surte agua a las familias de Boca Caneyes se rompió. La presión del líquido ocasionó una fatiga, el deterioro del tubo por los años de antigüedad no logra contener la fuerza. 

Los vecinos comentaron que funcionarios de Hidrosuroeste acuden a arreglarlo, pero cada vez que solventan el daño a los pocos días vuelve a romperse.

Peligro 

Dicho bote de agua se produjo justo en la vía principal, donde vehículos y motos suelen recorrer la zona. Al estar tan atravesada la rotura, el carro que venga bajando debe frenar en caso de que algún conductor esté subiendo, pues no hay acceso para dos vehículos a la vez.

Espacios deportivos descuidados

Ni siquiera los espacios de recreación de Boca Caneyes se salvan del olvido de las autoridades, los jóvenes que cada tarde recurren a la cancha de la zona deben jugar entre la maleza, con un piso de tierra en muy malas condiciones. 

Los deportistas suelen reunirse y en algunas tardes los fines de semana se organizan para que entre todos puedan limpiar las instalaciones y jugar más cómodos. 

Parte de la cerca que restringía el acceso a la cancha, se ha ido cayendo con el tiempo y los habitantes no cuentan con los ingresos necesarios para restablecer el cercado y mantener limpio.

Surgieron en medio de la pandemia

Reivindicarse en medio de la pandemia fue un plan que tuvieron que ejecutar varias familias de este sector en Guásimos. La situación país y el confinamiento por el covid-19 dejó sin empleo a muchos vecinos, por lo que decidieron emprender dentro de sus casas.

Eso fue lo que hizo Yulexy Carrero, la joven en medio de su desesperación por generar algo de ingresos para su casa optó por poner en el garaje de la misma una pequeña venta de genéricos e insumos de limpieza. "Lo hice porque la pandemia nos agarró desprevenidos, había que buscar algo de qué vivir, y monté esta venta", dijo. 

En cada ventana o garaje de las viviendas hay una venta de víveres, genéricos o arreglo de zapatos y uñas.

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