PRAGMATISMO Y GEOPOLÍTICA 

Atentos a cuanto sucede en Ucrania, nos llegó la información en los primeros días de marzo, que una delegación de alto Gobierno de los Estados Unidos pisó suelo venezolano para sostener una breve conversación, duró dos horas largas, con el Gobierno venezolano, sobre seguridad energética, liberación de seis (6) presos políticos estadounidenses y la vuelta a México para continuar la mesa de negociación con un sector de la oposición sobre el tema electoral y democrático. Esta agenda fue catalogada por el Secretario de Estado Anthony Blinken, como el "conjunto de intereses que tienen en el país", sin ningún tipo de rubor.        

Este encuentro desconcertó a más de un político radical en virtud, de que la Nación del norte, debió hipotéticamente proceder de una manera distinta según su real saber y entender la política internacional, y no conforme lo hizo ese país. Aquellos, aún no pueden o no quieren entender que la gracia de la -política de la diplomacia- consiste también en dialogar con quien no les gusta, en una actitud pragmática, pues hacer lo contrario, implicaría la existencia de escenarios internacionales de permanente calma, lo cual en estos tiempos es muy difícil. Sin embargo, para tranquilidad de muchos, el Gobierno de Biden ha anunciado que no levantará las sanciones y sigue considerando a Maduro como un dictador. 

A pesar de las anteriores circunstancias, el Presidente de Venezuela ha afirmado que su Gobierno está en la disposición de aumentar la producción petrolera a 3 millones, lo cual no deja de generar dudas entre los conocedores de la materia en razón, del estado de deterioro que se encuentra PDVSA. En todo caso, éste señaló que es tiempo de la diplomacia y de la palabra y en fe de lo anterior, pretende erigirse como suplidor petrolero del país del norte, ante el embargo que ordenó el señor Biden a las importaciones de hidrocarburos procedentes de Rusia, luego de la agresión armada a Ucrania y que ha concitado la adopción de medidas sancionatorias contra esta última. 

Esa conversación, Gobierno de Maduro con una delegación diplomática norteamericana autorizada por el señor Biden, movió sin lugar a dudas la alta diplomacia colombiana, encabezada por el Presidente Iván Duque, quien al reunirse el pasado 10 de marzo con aquél, ofreció petróleo colombiano al Gobierno de Estados Unidos, llegando inclusive a afirmar que su país tiene mayor capacidad para suministrar hidrocarburos que Venezuela, lo cual por lo demás, representa el surgimiento de un nuevo competidor con poca tradición en ese complicado negocio, y que tienen establecida en Texas una refinería de la principal empresa petrolera colombiana, "Ecopetrol", lo cual deja ver claramente la intención de Colombia de desplazar a Venezuela como proveedor petrolero.

Otro efecto colateral de la breve conversación entre los Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, se produjo cuando la Vicepresidente de Venezuela, voló con rapidez a la población de Antalya al suroeste de Turquía, cerquita de Rusia para pedirle al canciller ruso Serguéi Lavrov, que gestione la liberación de fondos venezolanos, congelados en bancos de Moscú indiscriminadamente por orden de Putín, provenientes de las exportaciones petroleras y a la vez explicarle del por qué Venezuela necesita suavizar sus relaciones económicas y políticas con Estados Unidos, al punto de que se comenta también de que se pueden reanudar vuelos internacionales directos, desde nuestro país hacía Norteamérica. Se mueve entonces el pragmatismo y la geopolítica, sin tanto moralismo.                                               

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