Desconfianza obliga a madres vacunar a sus hijos en Cúcuta

Más de 61 mil niños y adolescentes venezolanos se han vacunado en el Norte de Santander, debido a la desconfianza que le genera a las madres la vacuna cubana que se aplica en los puestos de vacunación de la región tachirense

Jhoanna Suárez | La Prensa del Táchira .- La desconfianza y la conveniencia son los dos factores que han obligado a las madres del Táchira a viajar hasta Cúcuta para vacunar a sus hijos contra la covid y el resto de enfermedades inmunoprevenibles que se combaten con las dosis establecidas en el esquema de vacunación venezolano. 

Si bien Táchira cuenta con las vacunas Abdala y Soberana, de origen cubano para la vacunación de niños y adolescentes en edades comprendidas de 3 a 17 años, un grupo importante de madres y representantes prefieren llegar hasta Cúcuta, Colombia, para vacunar a sus hijos con las dosis de vacunas anticovid que se aplican en esta localidad, por resultarles más confiables. 

Diana Rojas tiene un niño de 11 años, a quien llevó hasta Cúcuta a vacunar contra la covid, porque no considera confiable la vacuna de origen cubano que les están aplicando a los niños en el estado. "Aquí me dijeron que estaban colocando la Abdala y la Soberana y esas vacunas ni siquiera son confiables, me da miedo la reacción que pueda tener mi hijo a una vacuna que ni siquiera ha sido aprobada por los médicos". 

Diana bajó en dos ocasiones para vacunar a su hijo con la Sinovac. "Yo prefiero echarme el viaje hasta Cúcuta porque me siento segura de la vacuna que le están colocando al niño. Yo no me arriesgo con la cubana". 

Temor 

Katty Suárez tiene dos niñas, una de 11 y una de 3, y asegura que prefiere bajar a Cúcuta a vacunarlas. En el caso de la pequeña, allá ha encontrado todo el esquema de vacunación, es decir, neumococo y rotavirus, por lo que le convenía hacer este sacrificio que vacunar varias veces a la niña. 

"A la de 11 años la llevé para que se colocara la VPH, se la colocaron gratuita. Aquí no ha llegado y en el privado sale muy costosa, así que allá aproveché y se la coloqué sin ningún problema. También le pienso colocar la covid allá porque aquí están poniendo la cubana y esa no es confiable", añadió. 

Yosmar Castillo, también tiene una pequeña de 4 años a quien desea vacunar, pero viajará hasta el Puente Simón Bolívar donde hay un puesto de vacunación y allí le pondrá la dosis a su pequeña. "No me atrevo a colocarle la cubana a mi hija, de verdad me da miedo, no sé qué reacción tenga".

Esperanza Rojas, tampoco dudó mucho en cruzar la frontera para poder vacunar a su hijo de 9 años. Contó que, aunque recorrió los puntos de vacunación en Táchira, sólo encontró la Abdala y la Soberana y no quiere arriesgarse. 

"Yo prefiero bajar a Cúcuta, nadie confía en esas vacunas cubanas que no han sido aprobadas. Yo hice el sacrificio, crucé el puente y allí vacuné a mi hijo. Le colocaron la Sinovac y debo esperar 21 días para colocarle la segunda dosis. Estando allá me di cuenta que había mucha gente haciendo lo que yo, muchas madres venezolanas llevando a sus hijos porque no confían en la vacuna que tenemos disponibles", dijo. 

Ana Sánchez tiene una historia similar para contar. No quiere vacunar a su hijo de 11 años con la cubana y prefirió llegar a Cúcuta e inmunizar a su pequeño con la dosis china que tienen disponibles en el puesto de vacunación que está al cruzar el puente. "No hay que caminar mucho, sólo hacer una cola y listo. Pero sabe uno lo que le están colocando al niño y no anda con el temor de que le coloquen vacunas que no están aprobadas por los organismos competentes". 

Historias como estas se repiten a diario en el Táchira, donde miles de madres deciden movilizarse hasta a frontera colombo-venezolana para vacunar a sus hijos, pues temen que la vacuna de origen cubana vaya a traer consecuencias en la salud de sus pequeños. 

Cifras 

Esta preferencia y confianza que han manifestado las madres tachirenses con respecto al producto biológico que se está aplicando en el país, se ve reflejado en las cifras que el Instituto Departamental de Salud del Norte de Santander maneja en cuanto a vacunación covid. Según el ente, a la fecha se han vacunado 39 mil 265 niños en edades comprendidas entre los 3 y 11 años y 21 mil 887 adolescentes entre los 12 y 17 años, para un total de 61 mil 152 menores venezolanos que han acudido a los puestos de vacunación en el Norte de Santander.

En el caso de las cifras de vacunación contra la covid en Táchira, el último reporte que se obtuvo fue de enero del año en curso. Hasta este mes, el reporte indicaba que se habían vacunado con la Abdala 2 mil 800 niños de 2 a 10 años de edad y cerca de 75 mil adolescentes de 11 a 17 años.

Esquema regular

Ahora bien, en cuanto al esquema de vacunación regular como lo llaman en Colombia, las madres del Táchira también han optado por aprovechar las dosis que se aplican en estos centros de salud, lo que ha aumentado las cifras de vacunación en el vecino país desde hace al menos 5 años. El Instituto Departamental de Salud del Norte de Santander, en sus cálculos más recientes indica que 58 mil 580 venezolanos se vacunaron en el Norte de Santander durante el 2017; 225 mil 625 en 2018; 282 mil 972 en 2019; 122 mil 707 en 2020 y 149 mil 260 en 2021.

Dentro de este cálculo se incluye la vacuna del VPH que es aplicada a las niñas hasta los 11 años de edad y que además se coloca de forma gratuita. 

En el Táchira no se cuenta con esta vacuna en el sector público, por lo que quienes desean hacer uso de ella deben pagarla en el sector privado, donde puede tener un costo superior a los 200 dólares. En Colombia se administra a las niñas en tres dosis, que se colocan en un intervalo de 4 y 6 meses. 

Ese mismo esquema de vacunación incluye las vacunas contra el neumococo y el rotavirus, que se aplican en tres dosis desde los 2 meses de edad, cada dos meses. En Táchira, la última vez que se aplicó la neumococo de forma gratuita fue en el año 2017, cuando la administración del exgobernador Vielma Mora realizó la última compra. La vacuna contra el rotavirus tiene mucho más tiempo desaparecida de los centros de salud pública, por lo que las madres deben adquirirlas en el sector privado a un precio que supera los 50 o 60 dólares cada una. 

Preferencia

Los niños y adultos que acuden a los puestos de vacunación colombianos, tienen la certeza que van a encontrar las vacunas que están requiriendo para sus familiares. Tal es el caso de Estefany Ramírez, madre tachirense, quien tiene un pequeño de 9 meses y todo su esquema se lo ha colocado en Colombia. 

"La única vacuna que se le colocó aquí fue la BCG y la hepatitis B cuando nació, luego desde los dos meses lo he llevado a Cúcuta. Me voy muy tempranito porque allá le colocan todas las vacunas, aquí tienen unas sí y otras no, y uno tiene que estar corriendo", agregó.

La joven madre contó que se ha mantenido constante con la visita a los puestos de vacunación del vecino país y hasta ahora no ha tenido ningún inconveniente. 

"Aquí en el estado sí hay vacunas, pero no están completas, entonces si uno comienza a vacunar el niño aquí después allá no se lo vacunan. Yo prefiero hacerlo todo por allá, voy con seguridad de que voy a encontrar las vacunas completas".

Al igual que Estefany hay muchas madres que residen en Táchira y que han optado por bajar a Cúcuta, porque les conviene inmunizar totalmente a su pequeño, sin tanta traba.

Expertos no recomiendan vacunas de origen cubano

La Sociedad Venezolana de Pediatría, en un comunicado emitido el pasado 13 de diciembre de 2021, calificó las vacunas Sinopharm y Sinovac de origen chino como estables y seguras, por lo que recomendó su aplicación para los niños de 3 a 11 años.

En el caso de las vacunas Abdala y Soberana, de origen cubano, la Comisión de Inmunizaciones de la SVP, indicó que las mismas tienen publicaciones de los ensayos clínicos de la fase I y fase II en adultos, pero no incluyen población de niños ni de adolescentes, razón por la que la comisión "no recomienda la administración de estos productos vacunales". 

Meses antes, la Federación Médica Venezolana hizo público un comunicado sobre el uso de la vacuna cubana. "La Abdala no es una vacuna. Es un producto biológico experimental que no ha sido autorizado por el Centro de Control de Medicamentos Cubanos ni por la OPS", mencionó Douglas León en la declaración. 

La FMV alertó a la población a "no dejarse inyectar con esa supuesta vacuna".

Vacunación en Táchira activa, pero con fallas

Aunque centenares de niños y adultos cruzan la frontera para vacunarse contra enfermedades inmunoprevenibles, la red de salud del Táchira mantiene activa la aplicación de estas mismas vacunas con un par de excepciones. 

Durante el año pasado, el Programa Ampliado de Inmunizaciones de Corposalud aplicó más de 735 mil dosis a más de 579 mil personas entre niños y adultos, y este año ha aplicado más de 20 mil dosis de vacunas contra la hepatitis B, la poliomielitis, fiebre amarilla, sarampión, rubeola y parotiditis (SRP), pentavalente, BCG, anti- influenza y toxoide tetánico.

Fallas 

Si bien el esquema de adultos está completo, el esquema de niños presenta fallas desde el 2017, cuando dejaron de llegar la neumococo y la rotavirus, lo que obligó a algunos padres a comprar las vacunas en el privado con costos que superan los 60 dólares y a otros a cruzar la frontera y vacunar sus hijos en Cúcuta.

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