La virtualidad no es una opción para los titiriteros

Los teatros de títeres del estado luchan para mantener vivo el arte

María Villamizar (Pasante) | La Prensa del Táchira.- Mantener vivo el arte ha sido la constante por la crisis en el país, y la pandemia y los titiriteros no escapan a esa realidad que los arropa, siendo uno de los obstáculos la virtualidad en estos tiempos que golpea este oficio.

El profesor, Eduardo Rodríguez, director del grupo de títeres de la Universidad de Los Andes (ULA) núcleo Táchira y uno de los principales precursores de este tipo de arte a nivel estadal; comenta: "A mí me gusta mucho interactuar con los niños y presentar un espectáculo virtual no es lo mismo".

Detalla que como artista, el sentimiento de "tener de cerca los muñecos, la sensación, las imágenes, lo visual, el tacto, la presencia del muñeco y la energía que produce esa interacción con el niño" no puede compararse con una presentación virtual.

Un dilema

Rodríguez explica que cuando se trata del teatro de títeres, la ULA tiene el prestigio de ser pionera y haber representado a la universidad y al estado en múltiples festivales y giras. Sin embargo, con la pandemia todo quedó de manera virtual y como consecuencia, los miembros son los mismos estudiantes que estaban desde hace años y la universidad ya no tiene los recursos necesarios para impulsarlos.

El director de títeres de la ULA, dice que el año pasado fueron invitados a un festival, pero no pudieron asistir por los altos costos, pues tanto el grupo como la institución no tienen la facilidad de cubrir los gastos. Comenta que su elenco independiente de títeres no recibe el financiamiento necesario, pues aunque la Dirección de Cultura los patrocina, el presupuesto no alcanza.

Aunque la medida a seguir bajo esta situación es la modalidad virtual, lo cierto es que esto compromete la propia esencia de este arte, cuya base es la interacción, el que el público se sienta parte de la obra y el artista sienta los aplausos. 

Cristian Jáuregui, miembro del grupo de títeres Chiquinirllo, dice que actualmente "no hay espacios donde se hagan obras de títeres en el estado. Advierte, además que no hay suficiente promoción ni público ni privado y como titiritero esa no puede ser su profesión de día a día, sino que es un pasatiempo, un oficio que busca llenar de alegría a los espectadores "para mantener el arte a flote", porque como miembros reciben poco beneficio económico.

La dedicación de Jáuregui, quien también es participante del grupo de la ULA Táchira, se basa en su propio compromiso como artista y espera que, en un futuro, pueda seguir actuando en las tablas, escuelas, eventos, para así continuar con esta actividad recreativa, capaz de activar la imaginación y de ayudar a niños y adultos con las moralejas y los mensajes de vida que contienen sus obras.

Por los momentos, el trabajo de Jáuregui como titiritero está dirigido a la parte privada, porque es la única forma en la que puede seguir practicando este arte y a su vez, conseguir algo de sustento. 

No obstante, al igual que otras de las pocas agrupaciones existentes, asistir a festivales, encuentros universitarios, giras u otros es una opción que por ahora descarta.

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