Táchira, uno de los estados del país con mayor tasa de suicidios

Los métodos más frecuentes de la violencia autoinfligida son el ahorcamiento, el uso de arma de fuego, el consumo de sustancias químicas o fármacos y el lanzamiento de lugares altos

Redacción | La Prensa del Táchira. -El Táchira se ubica entre los cinco estados del país con mayor tasa de suicidio, incidencia que se viene dando con mayor predominio en adolescentes y personas mayores de 60 años de edad, de acuerdo con lo revelado por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), cuyo último informe anual precisa que existe un elemento común en todos los casos procesados y tiene que ver con la depresión. 

En su Informe Anual de Violencia 2021, las estimaciones dan cuenta de 1.164 muertes por suicidio en toda Venezuela, con una tasa de 4.3 muertes por cada cien mil habitantes, señalando a Mérida, Distrito Capital, Yaracuy, Cojedes y Táchira con más casos de violencia autoinfligida. Sin embargo, dicho estudio no disgrega el comportamiento de ellos o el número preciso de incidencias por cada entidad, según lo apunta la coordinadora del OVV del estado Táchira, Ana María Rondón. 

Se destaca entre las formas o métodos más frecuentes de violencia a las que recurren las personas que atentan contra su vida, el ahorcamiento con el 37 por ciento, el uso de arma de fuego con el 26%, el consumo de sustancias químicas o fármacos con el 21 %, el lanzamiento de lugares altos con el 11% y un 5 por ciento la utilización de arma blanca. 

Expertos señalan que los casos e intentos de suicidios en el Táchira y cualquier estado del país pudieran ser superiores a las cifras que se conocen de manera pública, debido a la ausencia de estadísticas oficiales por parte de los organismos competentes, las cuales están desactualizadas desde hace 10 años.

La última divulgación de cifras por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) en base a los registros del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), data del año 2012, mientras que el Anuario de Mortalidad publicado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud reveló estadísticas hasta el año 2016. Sin embargo, el OVV precisó que entre los meses de marzo y julio del pasado año 2021, "cada ocho días ocurrió un suicidio en el estado Táchira". También detalla que el sexo masculino es más proclive a atentar contra su humanidad en un 78,5 por ciento, respecto a las mujeres que se da en 21,5 por ciento. 

A ello se suma también, que son muchas las familias que no divulgan los casos que les toca confrontar en el seno de su entorno familiar, por temor al rechazo que ello origina hacia el pariente.

Angustia y depresión

Especialistas clínicos en salud mental y expertos en criminalística coinciden en señalar entre las principales causas de los casos de suicidio, en el caso de los adultos, la angustia y depresión que ha causado la crisis económica que le anula posibilidades de progreso, la pandemia que les encierra y les hace incierto el futuro, la migración de sus hijos y familiares hacia otros países que les ocasiona soledad y desesperación al sentirse abandonados.

Mientras que en los adolescentes, sostienen que se asocia a estados depresivos por diversos motivos de trastornos de la personalidad, entre los que predomina la insatisfacción personal por la falta de oportunidades en un sistema de país sumido en la más severa crisis económica y social, la conflictividad familiar y el rechazo que pueden sentir en el entorno familiar o social donde se desenvuelve. 

La criminóloga y coordinadora del OVV del estado Táchira, Ana María Rondón, refirió que la composición del componente de la personalidad en los jóvenes y los ancianos tiene ciertas debilidades que les hacen más vulnerables a no saber manejar algunos asuntos, como la depresión y sus variables asociadas, lo que puede llegar a agudizarla ocasionando en consecuencia distorsiones emocionales de mayor magnitud.

Mencionó que en ambos suele ser recurrente que no saben abordar las crisis que se presentan en las etapas de la vida, bien sea las del orden económico, social, sentimental, laboral, estudiantil u otra. 

Detalló que en los adolescentes ocurre porque "ellos no tienen una personalidad consolidada, es muy probable que hayan sufrido las consecuencias de la migración de sus padres, que hayan desertado del sistema educativo o que hayan tenido que trabajar para poder autosustentarse, todas estas situaciones son elementos que aumentan la crisis en la personalidad y si no se tienen las herramientas para su manejo es muy factible que ocurran desenlaces fatales".

"En cuanto a los adultos —acotó—, son personas que pudieran pensar que ya cumplieron su misión, pudieran incluso creer que son un estorbo para sus familias, se sienten desprotegidos y abandonados, por lo tanto dejan de verle sentido a la vida".

La psicólogo, Anngi Porras, señaló que debido a la cuarentena aumentaron los casos de ansiedad en los adolescentes motivado a la interrupción abrupta de las actividades cotidianas, tanto académicas, deportivas y sociales.

"Ellos experimentan fuertes sentimientos, como estrés al no sentir esperanza por estar encerrados, confusión, dudas de sí mismos, lo que genera miedo hacia el futuro", comentó. Apuntó que cuando el suicidio se presenta en adultos mayores de 60 años, se hace presente la depresión, ya que "muchos se encuentran abandonados o solos, por lo que generan pensamientos distorsionados sobre la vida que aún les queda, por otra parte la incertidumbre financiera les genera un alto grado de ansiedad, ya que son pocas las empresas que contratan adultos mayores, y al no tener un empleo y verse solos llegan al punto de atentar contra sus vidas", sostuvo.

Problema de salud

La presidenta de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría del Táchira, Lorena Novoa, apuntó que el suicidio es un problema de salud pública a nivel mundial que representa la segunda causa de muerte en personas, entre los 15 y 25 años de edad. 

"Sus causas son múltiples, pero en los jóvenes se dan los suicidios cuando no toleran la frustración o cuando están bajo un ataque de ira, cuando tienen desesperanza, cuando sienten que para ellos la vida no tiene sentido, cuando se sienten rechazados o discriminados, cuya acción termina siendo muy violenta e impulsiva", dijo.

Consideró que así como la familia puede ser el principal agente protector de prevención, también muchos hogares disfuncionales pueden llegar a promover o ser parte de los elementos desencadenantes de los estados de frustración. 

El poco acceso a la medicina preventiva, incluyendo el área psiquiátrica y el área psicológica, también figura entre otro de los factores que pueden influir en el desencadenante de la acción suicida. 

A su juicio, hay países en el mundo que toman muy en serio las políticas de prevención frente al suicidio, lo que no ocurre en Venezuela, por lo que urge existan acciones que garanticen al paciente ser asistido, ser acompañado, ser comprendido, ser medicado y ello compromete un esfuerzo mancomunado del Estado, de la familia y la educación. 

Una historia 

"Quien intenta quitarse la vida, contrario a ser señalado, necesita ser rescatado y ayudado con mucha asistencia médica y psicológica para que logre superar el trance existencial que le condujo por el camino incorrecto". 

Así lo señaló Rosalba Vivas, madre de un joven tachirense, quien en la etapa de su adolescencia atentó contra su humanidad en cuatro oportunidades, utilizando para ello distintas formas, no logrando desgraciar su existencia gracias a la ayuda emocional que encontró en sus familiares, los que siempre estuvieron prestos a orientarlo en lugar de criticarlo, mostrándole el mejor lado de la vida y siguiendo las recomendaciones de profesionales expertos en la materia.

Ella refiere que los momentos vividos fueron de mucha desesperación, al punto que no lograba comprender por qué su hijo Jesús Andrés actuaba de esa manera y lo hacía, una y otra vez, cuando justo pensaba que se encontraba emocionalmente estable.

"La primera vez que lo intentó tenía sólo 13 años y lo hizo lanzándose de un autobús en movimiento; un año después se cortó las venas a la altura de la muñeca en ambos brazos; la tercera vez consumió una cantidad considerable de medicamentos que le habían sido administrados para controlarle la ansiedad y la cuarta vez, con 15 años de edad, reincidió con la autolesión en las venas".

"En cada una de estas vivencias —afirmó—, amaba cada vez más a mi hijo, y en medio de la aflicción sentía el gran compromiso de madre de ayudarlo, de rescatarlo, de hacerle entender que era una persona valiosa, que merecía vivir y ser feliz.Para ello —continuó—, me armé con la fe puesta en manos de Dios y busqué ayuda profesional, mis mejores aliados los psicólogos, quienes me indicaron cómo atraer a mi hijo para que saliera de sus estados críticos de depresión", comentó. 

Relató la madre que hoy día, manifiesta que su hijo Jesús Andrés tiene 22 años y se encuentra trabajando en Perú, es un hombre estable en sus emociones, hizo vida matrimonial y nunca más, desde los 15 años, ha intentado suicidarse.

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