Solidaridad que se multiplica para los caminantes

Una acción social basada en la fe y el valor de servir en familia a los necesitados

Holiancar Contreras | La Prensa del Táchira.- Una acción social emprendió la familia Ramírez Rincón desde hace cuatro años, con la intención de ayudar a la gran cantidad de caminantes que transitan por la parte baja de la ciudad, con el fin de atravesar la frontera colombo-venezolana.

Todo comenzó cuando tocaron la puerta de su vivienda en busca de un vaso de agua o un plato de comida, situación que conmovió a Blanca Ramírez y a su familia

Ver migrantes caminando por San Cristóbal se hacía cada vez más común y despertó la curiosidad de Blanca, quien con el pasar de los días notaba que el grupo de caminantes aumentaba, y previno teniendo agua filtrada y fría a la mano. 

Un buen día, uno de los migrantes le pidió si le podía dar algo de comer y ella con gusto se lo entregó. Por lo general, acostumbra a cocinar más de la cantidad de comensales que hay en su casa. A raíz de eso, se dio cuenta que Dios le había puesto la misión a ella y a su familia de ayudar a estos venezolanos.

Entre todos 

Con sus hijos, esposo y hermanas decidieron hacer una recolecta, cada uno puso económicamente lo que podía y compraron alimentos para preparar y mantenerlos guardados en caso de que llegaran familias a pedir. Los vecinos de la Marginal del Torbes, a la altura de Puente Real, notaban cómo Blanca ayudaba a los migrantes y empezaron a llevarle cualquier tipo de alimentos. 

La ayuda aumentaba cada día, ya la cantidad de caminantes era mayor, y diariamente llegaron a atender más de cien personas. La acción social de la familia Ramírez Rincón ya era conocida, y fue cuando representantes de Cáritas San Cristóbal se acercaron a ellos para darles alimentos y otros insumos.

"Es una satisfacción servir"

Para Blanca y su familia, su mejor recompensa es la satisfacción que les deja ayudar y el valor de servir a los más necesitados. "Es una caridad que hacemos con el corazón, Dios nos ayuda y nos multiplica lo que hacemos, porque sabe que lo realizamos desinteresadamente. A mí desde niña me enseñaron el valor de servir, de ayudar al necesitado, el cocinar para más cantidad de personas que habían en la casa por si llegaba alguien más a comer, uno debe ayudar a los demás; Dios ve eso con buenos ojos", expresó Blanca Ramírez. 

Se multiplica 

Los miembros de la familia Ramírez Rincón comentaron que varias veces la cantidad de comida que hacen para donarle a los caminantes se multiplica, pues dejan cierta cantidad hecha y de la nada aparece más de la que ya estaba cocinada, una situación misteriosa, pero que ellos le atribuyen a una recompensa de Dios para que puedan continuar ayudando. "A veces cocinamos y de la nada aparece más comida hecha, esas son cosas de Dios", expresaron.

Más allá

"Muchos de los caminantes tienen días caminando, llegan con los zapatos rotos, sin bañarse, con la ropa en malas condiciones, y ahí comenzamos a pedir ropa e insumos de higiene personal para entregarles a cada uno de ellos", así lo manifestó Yohengry Ramírez, hijo de Blanca, y uno de los principales ayudantes en esta labor. Acotó que "mi mamá siempre le ha gustado ayudar, Dios nos puso esta misión con las personas que lo necesitan y lo haremos hasta que Dios lo permita". 

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