Salió de su casa en La Concordia y apareció muerto en Pamplona

Luis era un hombre normal, vivía en La Concordia con su familia y un día sale de casa a comprar un cigarro y no regresa. Fue encontrado muerto dos días después en Pamplona

Jhoana Suarez | La Prensa del Táchira. -Ya vengo, voy a comprar un cigarrito, fue la última frase que escuchó Esperanza Sierra de su esposo Luis Landaeta, quien salió de su casa, ubicada en la calle 7 de La Concordia el pasado domingo 16 de enero, para encontrar la muerte en la vía que conduce de Cúcuta a Pamplona. Aunque traer su cuerpo al Táchira fue una gran y costosa odisea, su familia agradece a Dios haberle dado cristiana sepultura en esta tierra, pero el misterio que rodea su muerte todavía perturba su sueño. 

Héctor Luis Landaeta Torres, de 58 años de edad, fue encontrado muerto el pasado 18 de enero en la vía Cúcuta – Pamplona en un sitio conocido como Corozal-Los Patios y, según reportaron las autoridades el mismo habría sido arrollado por un vehículo que se dio a la fuga a las 5:30 de la mañana de ese martes. Su familia lee la noticia el jueves 20 de enero y sin saber cómo llegó Luis a ese lugar, comienza la odisea. 

Esperanza Sierra vivía con Luis desde hacía ya tres años, junto a su hija y su nieto habían conformado una familia en la casa ubicada en La Concordia. Era un domingo como tantos otros ese 16 de enero, y cerca de las 10:00 de la mañana Luis le dice a su esposa que va a la bodega a comprar un cigarro. 

La desaparición

Al no regresar de inmediato, Esperanza piensa que fue a hacer algún trabajo. Luis era mecánico y los vecinos con talleres le ubicaban para hacer trabajos rápidos o cambios de aceite, pero siempre volvía al almuerzo o a la cena. "Cuando no vino a almorzar pensé que le habían brindado la comida y no me preocupé, pero luego que se hizo de noche, comenzó mi angustia".

Ese día, Esperanza lo esperó hasta las 11:00 de la noche despierta. Su hijastra Karina Colinas, también se comienza a preocupar y al día siguiente comienzan la búsqueda. "Vamos a todas partes, a la morgue, hospitales y las autoridades, allá nos dicen que agotemos todas las instancias. Al cuarto día de búsqueda, una vecina nos muestra la noticia y el nombre de Luis en ella", recordó Esperanza con la voz entrecortada. 

Es sólo hasta el día sábado que logran recaudar el dinero para viajar a Cúcuta, llegan a la Unidad de Medicina Legal sin hallar el cuerpo y luego de toparse con personas que buscaban aprovecharse de su desesperación, deciden retornar a casa para luego regresar el lunes siguiente. Ese día se dirigen a la Fiscalía 22, donde comienzan los trámites.

Las trabas no se hicieron esperar para poder concretar la entrega del cuerpo, y tras hacer varias diligencias consiguen el apoyo de un taxista que casualmente resultó siendo amigo del fallecido, quien les ayuda a gestionar los papeles, pues como venezolanos no pueden hacer ningún trámite legal y no hay quien los advierta, lo que demora todo el proceso. 

Una vez obtienen el permiso en fiscalía, comienzan la ardua tarea de conseguir la funeraria que les haga el traslado, sin aprovecharse de la situación. Tienen que volver a casa y regresar el jueves a Cúcuta para retirar el cuerpo, pero para hacer el retiro en morgue deben tener pago un servicio en la funeraria. Por lo que consiguen gestionar con una funeraria en San Cristóbal que tiene contacto en Cúcuta y consiguen el traslado hasta el puente Simón Bolívar en 450 mil pesos, un precio razonable luego de que quisieran cobrarles hasta un millón 800 mil pesos. 

Como no consiguen el permiso de la registradora para hacer el entierro en el cementerio municipal de San Cristóbal, deben enterrarlo en Santa Ana, donde un amigo les apoyó. Debieron comprar la parcela y además costear todo el entierro. El sepelio de Luis se pudo concretar hasta el domingo 30 de enero, fecha en la que su familia pudo verlo de nuevo y darle el último adiós. 

¿Qué le pasó?

Horas después del entierro de su esposo, Esperanza sigue llena de dudas y se pregunta qué pasó, cómo llegó hasta Pamplona. "Él nunca se iba así, siempre avisaba cuando salía, yo aún no puedo creer que haya pasado todo esto. No sé cómo fue a parar tan lejos, será que un amigo le pidió ir a revisar un carro allá en Cúcuta y lo dejaron botado o será que se lo llevaron y lo tiraron allá, no sé". 

Contó que los resultados de la necropsia que le realizaron en la morgue estarán listos en dos meses, por lo que deben esperar. "Aunque ya le dimos cristiana sepultura, aún no sabemos qué le pasó y eso es lo que a diario nos pone a pensar. Lo extrañamos mucho, él era un hombre bueno, no sé qué pasó".

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