Diferencias políticas mantienen cerrado el paso de mercancías

El pasado tres de septiembre se firmó la Declaración de San Antonio que tenía como segundo objetivo la reactivación del intercambio comercial entre Colombia y Venezuela; sin embargo, es lo único que no se ha cumplido

Anggy Murillo | La Prensa Táchira.- Las diferencias políticas existentes entre el gobierno de Iván Duque y el de Nicolás Maduro es lo que mantiene cerrado el paso de vehículos de carga con mercancía de importación y exportación a través de los puentes internacionales que comunican al estado Táchira con el Norte de Santander, cayendo en una discriminación hacia los empresarios e industriales que hacen vida en esta zona y que desde hace más de 33 meses se han visto afectados por la paralización del intercambio comercial, según denuncian los gremios fronterizos.

"Nosotros aquí estamos relegados, limitados, pero hemos sido respetuosos de las leyes. Hemos querido reactivar los mecanismos políticos para buscar de alguna manera la solución bajo una circunstancia de paz, de tranquilidad y de derecho", dijo Vladimir Tovar, director de la Cámara Social de Transporte de Carga del estado Táchira.

Esta situación afecta directamente al sector aduanero, donde se congrega el transporte de carga internacional, las almacenadoras y las agencias de aduana que desde febrero de 2019 han visto paralizadas sus actividades por falta de acuerdos de ambos gobiernos, pues estas empresas no pueden operar en una jurisdicción que no sea la suya, es decir, sólo pueden realizar las transacciones que autorice la Aduana Principal de San Antonio del Táchira o las aduanas subalternas que hay en la entidad.

En toda la zona de frontera tachirense hay 22 almacenadoras que son los espacios utiliza dos para el resguardo de la mercancía que ingresa o sale del país. Todas están completamente paralizadas por falta de operaciones.

"La gente dirá que los alquilen como estacionamientos o como depósitos para otras mercancías, pero ellas no pueden generar una actividad mercantil distinta al almacenaje de mercancía de importación o ex portación, porque están estrictamente reguladas por las normativas aduaneras y sólo pueden cumplir el trabajo para el que están autorizadas. Todas están cerradas y sin ninguna actividad comercial", añadió Vladimir Tovar.

Paraguachón

Contrario a lo que sucede en esta zona de frontera y luego de unas 14 reuniones efectuadas entre los gremios y las autoridades, hasta el momento ha sido imposible llegar a acuerdos para que se reactive el intercambio de mercancía. La frontera de La Guajira-Paraguachón no ha sido cerrada, a pesar que son los mismos territorios y las relaciones entre Bogotá y Caracas siguen siendo iguales.

"Lamentablemente, la frontera está pagando las consecuencias de decisiones ajenas a lo que es la dinámica de la población, la dinámica social, productiva y económica. En estos momentos no se entiende que si hay diferencias entre Bogotá y Caracas, porque sólo es por Táchira que se prohíbe el paso", denunció Tovar.

Para el economista, Aldo Contreras, el panorama actual de San Antonio y Ureña no es nada favorable, pues aparte que continúa paralizado el intercambio comercial, sus habitantes también sufren las constantes fallas de los servicios públicos y la falta de fuentes de empleo, debido a que unas dos mil empresas han cesado sus operaciones.

"Los beneficios de abrir la frontera es que hay mayor empleo, mayor producción y legalidad, que van a llegar productos que no están vencidos, productos que pagan aranceles. Esto se convertiría en más dinero para el Táchira, mayor situado constitucional, mayores beneficios para las empresas que operan de manera legal, habrá facturas de compra y se generarán beneficios tributarios y arancelarios", dijo.

Explica, además que con la reapertura del canal comercial el intercambio sería de unos mil millones de dólares al año y progresivamente se podría llegar a la cifra de los años 60 y 80, cuando era de al menos siete mil millones de dólares. "Esto debería venir acompañado de la activación de las almacenadoras, importadoras, exportadoras, de las casas de cambio, de las cartas de crédito y de todo lo que significa el comercio internacional".

Acuerdo binacional

El pasado tres de septiembre, luego de una reunión sostenida entre autoridades de Colombia y Venezuela encabezadas por el gobernador Freddy Bernal, que en su momento fungía como "protector" del estado, y por Víctor Bautista Olarte en su calidad de secretario de Fronteras y Cooperación Internacional de Colombia, se acordaron tres pasos para la reapertura progresiva de la frontera.

En primer lugar estaba el restablecimiento de un corredor estudiantil; en segundo lugar la reactivación de las plataformas aduaneras para el intercambio comercial y; en tercer lugar la habilitación del paso peatonal por los puentes internacionales. El primer y tercer punto se cumplió; sin embargo, el paso de mercancía que ya debería haberse dado, continúa paralizado.

"A nosotros nos mandaron a levantar unas normas de bioseguridad para el transporte de carga, las almacenadoras y las agencias de aduana de acuerdo a lo que establecía la OPS. Nos ajustamos a ese reglamento para evitar la proliferación del covid-19. Los vehículos iban a ser fumigados, los conductores tenían que contar con una prueba PCR negativa, todos iban a tener mascarillas y trajes de bioseguridad. Todo eso se hizo, se envió al gobernador y a Carlos Trompiz para que estuvieran al tanto, pero nunca hubo respuesta", aseveró Nelson Urueña, presidente de la Asociación de Aduaneros del estado.

Destaca que la situación de este sector es crítica, pues el 23 de febrero se cumplen tres años de paralización. Añade que muchas empresas no tienen cómo actualizarse y van a terminar desapareciendo si no se habilita el intercambio comercial.

"Nosotros teníamos mucha confianza y mucha fe de acuerdo a lo prometido por el ciudadano gobernador de que iban a dar el paso comercial, pasaron los días y nada. Llamábamos y nos dicen es que están en el traspaso de la gobernación, que en la juramentación, todo eso se entiende, pero ya es hora que abran", asintió.

Empleos

La reactivación del intercambio comercial entre Colombia y Venezuela beneficiaría a unas 1.500 unidades productivas (comercios, industrias y empresas) que hacen vida en frontera y que desde hace tres años se han visto golpeadas. Estimaciones del sector aduanero sugieren que posterior al inicio de las operaciones y en un plazo de entre tres y seis meses, se generarían 20 mil empleos directos.

"Habilitar la estructura productiva de la zona de frontera y del estado Táchira va a hacer que mu chas empresas que están trabajando a un 20 o 30% de su capacidad instalada, suban la producción y lleguen a un 70 u 80%, dependiendo de cómo esté el mercado nacional y cómo pudiesen competir en el mercado internacional", resaltó Urueña.

Metalmecánico

Uno de los sectores más golpeados con el cierre de la frontera y el intercambio comercial ha sido el metalmecánico, donde había empresas que se dedicaban a la fabricación de cajas fuertes, bóvedas bancarias, cajeros electrónicos, tambores para frenos y autopartes, pero que debido a la falta de materia prima proveniente de Colombia se vieron obligadas a cerrar sus puertas, como es el caso de Segurit de Venezuela.

En cuanto a las 20 carrocerías que se encontraban en el municipio Pedro María Ureña y según informó Mónica Ochoa, presidente de la Cámara de Comercio de esta jurisdicción, todas se encuentran inoperativas.

"No hay importación de carrocerías y cómo hacen un autobús o una buseta si no tienen el chasis y, aunque lo tengan, cómo establecen las alianzas para poder vender estos vehículos, si no hay quien los compre, si no hay créditos bancarios", dijo.

Intento de intercambio comercial fue fallido

De Venezuela saldría cristalería y de Colombia productos de limpieza 

El 22 de diciembre se tenía planificado realizar operaciones de importación y exportación de mercancía por el puente internacional de Ureña, pero aunque todo estaba listo para el intercambio del lado colombiano no fue posible, pues la Policía Fiscal Aduanera decidió retirar la gandola pues el gobierno de este país no había dado autorización.

"Necesitamos la frontera abierta para que podamos exportar legalmente", dijo en su momento Carlos Luna, presidente de la Cámara de Comercio de Cúcuta. Del lado venezolano, agentes aduaneros informaron que aunque se enviaron al gobernador y a Carlos Trompiz, coordinador de las Zonas Económicas Especiales, los documentos necesarios para tramitar la permisología, nunca hubo respuesta por lo que tampoco se sabía si de este lado de la frontera se iban a permitir las operaciones. Desde este rotativo intentamos entrevistar a Trompiz, pero no fue posible, aunque hicimos la solicitud por medio de la oficina de prensa de la gobernación, no hubo respuesta.

Verificaciones de seguridad en los puentes binacionales

Luego que se hablara de la reactivación del paso de vehículos de carga a través de los puentes internacionales, el cuatro de octubre Migración Colombia informó que esto se podría dar luego de las validaciones técnicas a las que deberían ser sometidas las estructuras para determinar si estaban aptas, teniendo en cuenta que durante dos años mantuvieron un peso muerto sobre ellas.

Hasta la fecha, se des conoce si este estudio fue realizado. Entre las verificaciones que deben efectuar se encuentra un estudio de patología, para ver cuál es el estado actual de los puentes, pues estos son de vieja data y construidos bajo normas estructurales antiguas.

"Si el estudio de patología de los puentes determina que no están aptos, debe hacerse un reforzamiento y, aunque años atrás se haya hecho un mantenimiento, como estuvieron sometidos a una carga, lo ideal es que se vuelva a hacer y se revise la estructura", explicó el ingeniero civil, Josimar Jáuregui.

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