En el estado Táchira se ha ido "colombianizando" la economía

Economistas explican que la informalidad ha crecido en al menos un 70% en la entidad, pues muchas personas decidieron abandonar sus empleos formales para obtener otros ingresos en moneda extranjera que les permita subsistir

Anggy Murillo | La Prensa del Táchira.- Durante el último año se ha hecho común ver en los anaqueles de los grandes supermercados pequeños negocios instalados en viviendas o en tarantines de las calles toda clase de productos colombianos. 

Según economistas, al menos el 94% de las transacciones comerciales que se efectúan en la entidad andina son en pesos colombianos. Aunque muchos establecimientos reciben la moneda local, son muy pocas las personas que lo manejan debido a su continua desvalorización. 

Para el economista, Dilio Hernández, esa "colombianización" de la economía afecta notablemente a las industrias, siendo esta entidad una de las más afectadas, pues la lejanía con los puertos y los centros de importación afecta notablemente a este sector.

"Cuando mucho en Táchira sólo un 5% de las transacciones se realizan en bolívares. El peso y los productos colombianos dominan el mercado tachirense", explicó.

Asegura que la "colombianización" también ha abrazado a la mano de obra, pues en el Táchira la oferta de trabajo se está realizando en pesos. "El uso del peso es muy alto, la gente los prefiere porque con eso va a Colombia y los cambia por dólares, es más rentable que venderlos en el mercado nacional", comentó el especialista.

La mayor cantidad de los productos colombianos que se consiguen en el estado ingresan a través de las vías del contrabando o con los códigos emitidos por la figura del "protectorado". Esta situación también se ha normalizado y ya muchos ciudadanos prefieren adquirirlos, porque son más económicos que los nacionales.

Esta mercancía circula a través de los pasos ilegales de la frontera que son comandados por los grupos irregulares. Quienes se encargan de "importar" los productos deben cancelar un impuesto ante el Seniat, que según algunos dirigentes opositores no es el que debería.

"La mercancía no entra legal a Venezuela, ya que no tienen la permisología necesaria. No hacen aduana. Cuando las mercancías pasan con aranceles más bajos, no tienen el permiso suficiente y no se hacen las cosas enmarcadas en la legalidad del comercio internacional. Afectan todo el comercio y afecta a la producción nacional", explicó Aldo Contreras.

Para la también economista, Yuraima Suárez, las empresas públicas y muchas compañías privadas siguen cancelando salarios en bolívares y cuando el trabajador desea realizar la conversión a otra divisa, con la caída del precio de la moneda nacional termina recibiendo una cifra que no le alcanza para cubrir sus necesidades, pues los productos se venden en dólares o pesos, situación que según explica, lleva a la economía a incrementar los niveles de pobreza y pobreza extrema.

"Por lo general, estos trabajadores salen del sistema de protección social para convertirse en trabajadores informales, lo que genera un costo social muy elevado para la economía del país, donde los trabajadores se arriesgan a trabajar sin esa protección o sin seguridad social, trayendo como consecuencia el incremento de adultos enfermos, proliferación de enfermedades bajo ahorro y migración forzada", señala.

Uso del peso

El uso del peso colombiano no sólo ha generado una sensación de estabilidad en el bolsillo de los ciudadanos, sino que ya ha conquistado otras fronteras. Según Aldo Contreras, en los estados Barinas, Zulia, Apure y algunos municipios del estado Mérida es común ver los billetes de diferentes denominaciones. Acota que en Caracas y Nueva Esparta, también se realizan transacciones en la moneda vecina, aunque con menos regularidad.

"Esta sería la primera vez que el peso colombiano conquista una frontera para instaurarse como moneda de cuenta en otro país", explicó.

Informalidad

El economista, Aldo Contreras, explica que desde que se permitió la dolarización en el país se crearon dos clases de venezolanos: lo que ganan en divisas y sobreviven, y los que no tienen acceso a otra moneda que no sea el bolívar y se encuentran en una pobreza crítica. 

Los especialistas explican que esta situación motivó la migración desde los empleos formales hacia la informalidad, actividad que se ha incrementado en al menos un 70%. La mayoría de renuncias se presentan en la administración pública, pues el salario que se percibe durante el mes no llega ni a los dos dólares, por lo que muchas familias tachirenses deben buscar otras maneras de obtener ingresos, es por ello que también han proliferado los pequeños negocios en las casas, la venta puerta a puerta o emprendimientos que se exhiben a través de las redes.

En las calles y avenidas de San Cristóbal, en los últimos meses ha aumentado el número de tarantines donde se exhibe ropa, calzado, alimentos y hasta medicamentos, sin que en este último caso se cumplan con las medidas sanitarias establecidas por el Ministerio de Salud. Estos elementos, incluso ingresan al país revueltos con otro tipo de productos, pudiendo generar una alteración de su composición química.

"Vemos con preocupación que el sector salud tiene grandes retos porque sus medicinas, sus descartables, sus productos están siendo vendidos en la economía informal, cuando esta actividad solo la pueden ejercer las farmacias, ya que está regulada por el estado venezolano y no se le está prestando la atención necesaria. Productos colombianos y de otros orígenes que vienen sin permiso sanitario, sin código de barra, sin código de producto envasado, eso es lo que nos deja el 2021", dijo el economista Aldo Contreras.

Los especialistas coinciden en que entre mayor economía informal hay en un país, mayor es la crisis económica. Al registrarse un crecimiento de la economía formal es porque las acciones gubernamentales y las políticas de estado son interesantes.

Combustible

Desde hace varios años la situación con el suministro del combustible ha sido crítica en el Táchira, primero con la implementación del chip que era exigido para poder surtir, luego la instalación de las Estaciones de Servicio Alternativas (ESA) que expenden la gasolina a precio internacional, y ahora con un sorteo diario en el número de las placas, a pesar que desde hace al menos un año la gasolina subsidiada desapareció por la caída de la producción petrolera, y la que llega sólo es para uso oficial o para el transporte público.

Si un usuario desea surtir de combustible su vehículo debe acudir a las ESA, donde el alza en su precio es constante y la tasa representativa del mercado que se utiliza es la del Banco de la República de Colombia, donde para el 15 de diciembre el precio del peso respecto al dólar era de 3.936,41.

En estos momentos, la producción petrolera de Venezuela ronda por los 650.000 barriles diarios, cuando el gobierno de Maduro prometió que llegaría al millón de barriles por día. El economista, Dilio Hernández, explica que esa dolarización en el precio de la gasolina se va a mantener hasta tanto el país no normalice la producción petrolera y se deje de importar el combustible desde Irán. "Si no hay oferta para atender la demanda es probable que siga subiendo el precio", comenta.

Otro problema que se presenta en la entidad es el crecimiento de las mafias de combustible, pues a pesar que su costo ya es elevado en las estaciones de servicio, su venta ilegal en cualquier calle y a la vista de todos se ha normalizado, sin que ninguna autoridad haga algo al respecto. En estos puestos se vende el litro en 2.500 pesos, por lo que una persona necesita al menos 50.000 pesos para surtirse de 20 litros.

"En esta zona no están recibiendo bolívares debido a la dolarización silenciosa que comenzó hace más de un año. El argumento es que los bolívares se deprecian a pasos agigantados por la hiperinflación", dijo Yuraima Suárez.

Descarga nuestra app aquí o escanea el código QR

Otras Noticias