La desidia se come a las universidades públicas

Anggy Murillo | La Prensa del Táchira.- Llenas de monte, escasas de pintura y con un cementerio de rutas en los estacionamientos, este es el panorama que a primera vista se observa dentro de las instalaciones de la Universidad de Los Andes, la UPEL y la Universidad Nacional Experimental del Táchira. Instituciones que desde hace décadas se han encargado de formar grandes profesionales, pero en los últimos años y como consecuencia de la falta de voluntad del Gobierno nacional que no otorga los recursos necesarios para su óptimo funcionamiento, la calidad de los servicios que antes prestaba a la comunidad estudiantil y al cuerpo docente han decaído notablemente.

A estas fallas, también se le deben sumar las filtraciones y el hampa que ha estado azotando algunas de estas casas de estudio, siendo el edificio "D" donde se impartían clases de posgrados en la ULA el más afectado por esta situación. De acuerdo a lo informado por el coordinador académico, Omar Pérez Díaz, esta edificación, que además es aledaña a las instalaciones del comedor, desde hace al menos un año estaba siendo desvalijada, incluso delincuentes se llevaron el motor del ascensor que permitía la movilización de los estudiantes discapacitados, las instalaciones eléctricas fueron ultrajadas y hasta era dormitorio de los habitantes de la calle, que en una ocasión generaron un incendio de vegetación que casi arrasa el comedor.

Desde el año 2017 y según indica Pérez Díaz, se fueron reduciendo los recursos para los gastos de mantenimiento. A pesar que todos los años se envía un presupuesto a las oficinas de la OPSU, donde se detallan todas las carencias de la universidad y el total que se necesita, este dinero es aprobado hasta un año después ya cuando la inflación ha hecho de las suyas. Es tan grande la falta de voluntad del Gobierno central, que hace tres meses se le depositó a la ULA la cantidad de 600 bolívares para cubrir todos esos requerimientos.

"Se debe entender que la educación es una inversión social, cuando veamos la importancia y la trascendencia que es invertir en educación no sólo establecemos un buen presente para la juventud, sino que estamos generando el progreso en el futuro", dijo.

En el caso de la UNET, ha venido realizando el mantenimiento de algunas de las áreas verdes gracias a la autogestión, es decir, con el dinero que se recibe a través de los cursos de formación permanente y del aporte de los estudiantes en los semestres especiales.

Raúl Casanova, rector de esta universidad, comenta que las 400 aulas con las que cuenta todo el campus no están aptas para recibir estudiantes, pues carecen de electricidad y de ventilación, lo que a la larga pudiera generar focos de contagios por covid-19. De los 700 baños, sólo el 35% está operativo, además sólo tiene ocho obreros para el área de mantenimiento y 16 vigilantes que custodian las unidades de producción, fincas y la sede central.

La UPEL no escapa de esta situación, pues según uno de sus representantes estudiantiles, no cuentan con el servicio de agua para garantizar el retorno de las clases presenciales. Tampoco con recursos con los que se pueda realizar un mantenimiento a nivel de infraestructura. "La universidad nunca había tenido un proceso de retardo y de crisis como ahora", dijo Kenny Ramírez.

Los recursos son a discreción

Algunas universidades son más privilegiadas que otras en cuanto a la cifra que reciben

Los recursos económicos que se otorgan a universidades, como el IUT son a discreción, pues más que por necesidad es porque sus autoridades siguen la línea política del gobierno de Maduro. 

Pedro Lozada, secretario general, aseguró que los recursos llegan a todas las universidades, "solo hay que saber administrarlos". Al ingresar a estas instalaciones se evidenció personal que efectuaba labores de limpieza de las áreas verdes y toda la institución se encontraba en muy buen estado. 

Además, había estudiantes recibiendo clases en aulas, aunque había distanciamiento social por covid-19, el uso del tapabocas no era el correcto, incluso una de las docentes se lo puso cuando se iba a tomar la fotografía.

Al consultar a Pedro Lozada sobre la matrícula estudiantil en estos momentos, afirmó que hay cinco mil jóvenes inscritos, aunque quien hasta el momento es subdirector de esta institución, Douglas Guerrero, indicó que sólo son 800.

Respecto al número de profesores, Lozada se negó a responder y solicitó paralizar la grabación.

Providencias estudiantiles

Desde al menos el año 2018, los servicios de comedor, rutas estudiantiles y asistencia médica gratuita se encuentran paralizados, lo que afecta mayormente a los jóvenes de escasos recursos o que viven en municipios foráneos.

Zuleika Meneses, presidenta del FCU de la UNET, explicó que en esta universidad no hay servicio de comedor desde el 2019. "Incluso, los estudiantes llevábamos la proteína porque ya sólo nos daban arroz y frijol chino o caraotas, nada más".

La situación era más precaria en la ULA, donde cada joven que quisiera gozar del servicio debía llevar hasta el plato y los cubiertos para poder comer. "La empresa encargada decía que se estaban robando estos implementos. Primero quitaron el postre, luego la sopa y al final cerraron el servicio", informó Tito Alviárez, representante estudiantil.

En cuanto a las becas, debido a la inflación, el monto que en estos momentos están recibiendo los estudiantes no les alcanza ni para cancelar un pasaje en autobús. 

"En la ULA tenemos disponibilidad de becas, pero no se acercan estudiantes a pedirlas porque el monto es demasiado bajo y al final van a gastar más en todo el papeleo que tienen que hacer, que en lo que van a recibir por este concepto", aseveró Omar Pérez Díaz.

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