San Cristóbal sin control con la vacuna anticovid

Fabiola Barrera | La Prensa del Táchira.- A ciencia cierta no hay un control que permita el acceso de todos a las vacunas contra el COVID-19. Y es que no hay manera de verificar si una persona ya fue inmunizada o no, al menos en los centros de vacunación de San Cristóbal. No hay una base de datos digital que permita verificar el status del vacunado. 

En lo que concierne a extranjeros, piden pasaporte, mientras que para los venezolanos sólo piden el documento de identidad. Personal de salud se ubica en una mesa y allí llenan una planilla y un papel que le entregan al beneficiario con sus datos personales, tipo de vacuna, fecha de la primera dosis y la fecha que le corresponde la segunda dosis. 

Posteriormente, pasan a un área donde aguardan en sillas plásticas su turno. Allí están las enfermeras aplicando en el brazo la vacuna disponible. 

Sin embargo, llama la atención que no hay una manera de registrar al beneficiario y que este no pueda acceder de nuevo a otra tanda de vacunas. Si bien las autoridades han reiterado que por ahora no es necesaria una dosis de refuerzo, no faltará quien haga lo propio y se convierta en turista de vacunas. En ningún momento preguntan si ya tiene alguna vacuna previa, dan por sentado que es primera vez que acude. 

Sabanear las dosis 

Llegar a los Centros Diagnósticos Integrales (CDI) en busca de la primera dosis y que haya, es cuestión de suerte. Al ir al Antituberculoso y al CDI de la avenida Rotaria, los funcionarios indicaron al equipo de La Prensa que sólo habían segundas dosis, que para mañana podría volver a pasar a ver si habían llegado. En el CDI ubicado al lado de la sede de Corpoelec, en la avenida Libertados sólo están vacunando con las dosis cubanas.

Le hacen "Fo" a la cubana

Al entrar al centro piloto ubicado en el Hospital Oncológico de San Cristóbal, ubicado en la urbanización Mérida, había una señora en compañía de su hija, una simpática adolescente de 17 años de edad. Ella la llevaba esperanzada en que le iban a aplicar la dosis china o rusa. 

Sin embargo, el uniformado luego de conocer la edad de la muchachita, les indicó que para menores desde los dos hasta los 17 años de edad, sólo estaba aprobada la vacuna Abdala. 

Allí los ojos de la señora madre se apagaron y aunque no podían hablarse entre ellas, la comunicación entre ojos era evidente. Como dos lunas llenas se le abrieron los ojos y eso fue suficiente para que ambas dieran media vuelta y se retiraran del lugar. 

"Tenemos que bajar a Cúcuta. Allá se la ponemos", dijo la mamá mientras trataba de animar a su muchacha, quien salió cabizbaja de la carpa. Ya en el centro, los pocos que llegaban a darse cuenta de que para ellos no hay de las otras vacunas, simplemente se van.

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