Fidel soñó despierto y sacó gasolina del plástico

Con optimismo asegura que lo que el planeta hace en 500 años, él lo hace en sólo cuatro horas. Sólo las ganas de hacerlo lo motivaron a hacer gasolina del plástico

Fabiola Barrera | La Prensa del Táchira.- En el sector de Urrego, parte alta, en la calle Bellavista de El Valle, en una modesta vivienda vive Fidel Ontiveros. Un joven "todero", quien asegura que todo lo que se propone lo consigue. Incluyendo gasolina. 

Pero cuando habla de conseguirla no se refiere a ir a la estación de servicio y comprarla, sino que con su ingenio, horas de lectura y otras más de ensayo y error, logró hacer el tan anhelado líquido. Nada fácil es el proceso. Sin embargo, de la forma más artesanal posible y con los recursos a los que puede acceder, Fidel hace lo propio para sacar la gasolina del plástico. 

Con mucho orgullo, el hombre explica que de diez kilos de plástico puede sacar poco más de litro y medio de gasolina "de alta pureza". Bolsas, sillas viejas, tapas de plástico, juguetes, entre otros, es de donde saca la materia prima Fidel para comenzar el proceso. 

"Todo tipo de bolsas, de arroz, harina, azúcar son plásticos de baja densidad. Potes plásticos, de pintura, cestas son de alta densidad", dijo. 

Todo comenzó con la crisis de gasolina que se registró en el 2019. Desesperado por la falta de gasolina, comenzó a investigar sobre las fuentes de gasolina y cómo hacerla de manera artesanal. 

Experimentó con hidrógeno, pero es muy inflamable, por lo que desistió de ello. De allí pasó al carbón usando un gasificador, pero con este mineral no era rentable, ya que por cada 150 kilómetros a recorrer, había que llevar 90 kilos de carbón en los vehículos, por lo que no servía. Luego se fue hacia el plástico. Lo que no tiene de paso por la universidad, Ontiveros lo tiene de curioso. 

Por ello, la lectura de textos, así como por la búsqueda en internet de métodos de fabricación de combustible alternativo, se dedicó de lleno a sacar del plástico la gasolina que tanto necesitaba. 

Tras medio año de ensayos, logró sus primeros 200 ml de gasolina. Todos los equipos que usa Fidel son de fabricación casera. Incluso la trituradora de plástico no es más que un tambor de lavadora con un motor y la hojilla de una guadaña.

Un reactor que es un cilindro donde introduce el plástico, hace parte de la magia de la planta de pirolisis. Allí a más de 300 grados centígrados, se derrite y descompone el material y poco a poco los gases que emana pasan por un condensador. 

Allí esos gases son enfriados mediante un sistema de refrigeración que él también fabricó con tubos, un tanque de agua, una bomba y un electroventilador de carro. De allí sale un líquido, que es la base de la gasolina. Explica que después de ello, esa base es sometida a altas temperaturas en la pirolisis y se usa el mismo proceso de condensación, para al final sacar la gasolina. El olor de esta gasolina es de plástico quemado. 

Fidel en medio de risas comentó que usó su propia moto para probar la calidad del producto final. "En principio la moto me prendía, pero con fallas hasta que le elevé el octanaje y ahí sí", manifestó.

El plástico nos invade

Al menos 500 años se necesitan para degradar el plástico en el ambiente. Un artículo de National Geographic, indica que unas 8 millones de toneladas de plástico llegan al mar cada año, por lo que unas 240 especies marinas han ingerido plástico a través de alimentos y agua, contaminando su organismo. 

Se espera que para el 2030 unas 104 millones de toneladas métricas contaminen los ecosistemas de todo el mundo, si no se toman los correctivos. 

La fundación Ecodes estima que para el año 2025, es decir, en poco más de tres años, por cada tres toneladas de pescado habrá una de plástico y para el 2030, será más el plástico que nade en nuestros mares que la presencia animal allí. 

De acuerdo a la organización Greenpeace, el problema con el plástico es que en todos los aspectos de la vida este está involucrado. Pero el microplástico, que son partículas inferiores a 5 mm, llega a los animales marinos. Estos se transfieren a través de la cadena alimentaria, llegando a nuestros platos.

No tiene antidetonantes

Para el ingeniero petrolero, Jorge León, todo producto que dé aceites es una fuente de combustibles, incluyendo el plástico. Destacó que es un derivado de hidrocarburos y por ello sí se puede sacar combustibles de él. Incluso del merey, onoto, maíz, entre otros vegetales, se pueden obtener combustibles, pero recalca que para llegar a ser gasolina debe cumplir con ciertas normas de refinación.

Destaca que ese producto, si bien puede hacer combustión, no lo hará en el momento oportuno por la falta de antidetonantes y otros aditivos. "Cuando se hacen las explosiones fuera del tiempo, se va dañando el motor porque no está preparado para eso. Estamos hablando de un aromático, no de gasolina". 

Destacó que los aditivos son necesarios para controlar las explosiones y evitar la corrosión del motor y daños tanto en el carburador como en los inyectores, según sea el caso. 

Explica que si bien el producto da una explosión, no es gasolina y menos los gases livianos necesarios para la fabricación de gasolina, pues los gases que pueden salir del plástico, son pesados. 

Comentó León que en Alemania están haciendo experimentos para desarrollar biocombustibles a raíz de reciclaje. Lamenta que en Venezuela no haya políticas que fomenten una adecuada disposición de desechos y el reciclaje de los mismos.

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