EL TACHIRENSE DE AYER AL TACHIRENSE HOY...

 Hubo un tiempo por las regiones del Tachira que se inició su penetración y poblamiento de otras comarcas vinieron Arawacos, Caribes , Timotocuicas , de ultramar aventureros españoles , corsos , alemanes , italianos , franceses , Ingleses , también oleadas de granadinos , así como llaneros , zulianos ,merideños y trujillanos de toda esta mezcla de culturas se nos da una identidad del ser Tachirense, con su música , baile , canto , literatura , y hasta una forma muy peculiar en el hablar .

Lo que sabemos es que en todos ellos hubo preocupación por la educación de sus hijos , especialmente en las familias pudientes, se contrataban maestros , e inclusive lograban traerlos de otras naciones , escuelas nacieron en haciendas , en casas de portentosos comerciantes , y los que más tenía podían enviar a sus hijos a la Universidad ya para Mérida, Caracas, Bogotá o la Europa , orgullo tener un hijo médico , abogado y aún más si era sacerdote .

Muchos docentes cabalgaban horas sobre mulas para llegar a las improvisadas escuelas, allí pasaban la semana y regresaban al final de la tarde del viernes para estar con la familia, era la época en que el docente, el médico y el cura eran los líderes de las comunidades.

Poco a poco tanto dictaduras, como tímidas democracias fueron llenando los campos y ciudades de escuelas, liceos.

Los sacerdotes se preocuparon por crear sendos colegios, Monseñor Jáuregui en La Grita, Padre Justo Arias en Rubio, Salecianos en Táriba y San Cristóba , Eudistas en La Grita se fueron construyendo liceos en las principales ciudades del Táchira , se abrieron seminarios en La Grita , San Cristóbal ,Palmira ...

Nuestros ancestros tuvieron una inmensa tarea para traer la universidad al Táchira, los esfuerzos se plasmaron en el Ateneo del Táchira allí se le dio vida a la Católica, Universidad de los Andes, se luchó para tener la Universidad Experimental como la UNET, el IUT, UPEL, Simón Rodríguez, UNA, y en vera de la historia de la educación fueron surgiendo otras universidades Iufront, Monseñor de Talavera , IUGC, UVA, Bicentenaria de Aragua y muchas otras , fue la incansable lucha de nuestros ancestros para que sus hijos y las futuras generaciones tuvieran educación .

El docente era un miembro más de la familia, respetado, hubo preocupación para que tuviera condiciones de vida óptimos, surgieron sindicatos, asociaciones para velar por la vida del docente, bien que mal se respetaban las contrataciones colectivas y las instituciones marcaban un hito en la formación de los hijos del Tachirense y de los llegados de otros estados.

Se creció en fama la Unet , La Católica , La ULA, el mismo IUT, y la Upel en Rubio ..Lujosas y bien mantenidas las instituciones, se edifican en ellas nuevas plantas, se contaba con excelentes bibliotecas, laboratorios, estudios y salidas de campo, había un gran respeto por sus docentes, personal obrero y administrativo.

La revolución bolivariana trajo cambios al quehacer universitario , se inició la inducción destructiva hacia nuestras casas de estudio se le redujo el presupuesto , aniquiló las normas de homologación, lo más triste el robo , saqueo y destrucción del campus universitario , lo lamentable que estos espacios no tuvieron de la sociedad civil , del tachirense la más mínima palabra o acción para proteger en el eterno presente o en el futuro la educación de sus hijos y nieto , realmente no sé en qué pasó de la historia los Tachirenses perdimos el norte y descuidamos al docente y sus instituciones.

Las Instalaciones quedaron indefensas, la barbarie arremetió contra ellas, mientras la maleza y aves de rapiña conviven en ellas, así están nuestras escuelas y liceos, en abandono total.

Hoy Universidades, escuelas y liceos no tienen alma y vagan en el limbo del olvido.

Los docentes son pordioseros del camino, solo como Job teniendo resignación por lo perdido y esperando el milagro en algún momento para recuperarse...

El docente no ha tenido la fuerza y la valentía como Prometo quien le robó el fuego a Zeus para traerlo a los hombres , la luz, el conocimiento, la razón; se atrevió, no se quedó con la resignación de no poseer el fuego, fue astuto, audaz, decidido, no le importaba lo que vendría después .

Así está el Tachirense de hoy como Job, puros lamentos, esperando un milagros que haga multiplicar lo perdido y no hay en el sendero un Prometo, que sea capaz de devolver la libertad confiscada al Tachirense y vuelva a ser creativo, audaz y productivo.

Luz y más luz...

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