La laboriosa Vinotinto no supo aguantar la presión

Agencias | La PRENSA del TÁCHIRA.- La selección brasileña de fútbol venció a la venezolana por 1-3 en la undécima jornada de las eliminatorias para Catar 2022, tras remontar un partido en el que la Vinotinto dominó durante casi 60 minutos y que hizo soñar a sus aficionados con su primera victoria frente a la Canarinha.

Venezuela, contra todos los pronósticos y los antecedentes, saltó a la cancha con un equipo rejuvenecido, motivado y al ataque, que puso contra las cuerdas a sus rivales, quienes parecían creer más en su historia de victorias -nunca ha sido derrotada en partido oficial por la Vinotinto- que en el partido que se disputaba.

Fruto de ese primer impulso Yeferson Soteldo se desmarcó por la banda derecha, recibió un pase filtrado y, raudo, lanzó un centro teledirigido al corazón del área.

Allí, Eric Ramírez, mucho más rápido que los defensores, remató con un cabezazo que mandó el balón al fondo de las redes, muy lejos de las manos del arquero Alisson. Este tanto supone el primero para Ramírez, de 22 años, con su selección.

El gol no hizo que el conjunto local se encerrara a defender y continuó plantando cara a Brasil de igual a igual, manteniendo el balón en sus pies y atemorizando a sus rivales cuando se acercaban a la portería.

Gracias a ese buen juego y con una sola buena ocasión brasileña que Everton Ribeiro estrelló en el poste, Venezuela se fue al descanso por delante en el marcador.

Tras el paso por los vestuarios, el partido mantuvo una dinámica parecida, pero ya en el minuto 56, Brasil mostró su jerarquía con un tanto de cabeza de Thiago Silva a balón parado, que fue anulado por fuera de juego.

Ese fue un aviso del potencial de Brasil, que en el minuto 70 consiguió el empate tras un saque de esquina en el que Marquinhos ganó la posición a toda la defensa local y, muy solo, saltó muy alto para rematar de cabeza y anotar.

Todo hacía presagiar que cada equipo se llevaría un punto, un resultado merecido por lo visto sobre el césped, cuando Gabriel Barbosa fue derribado en el corazón del área y el árbitro señaló penalti. El propio Barbosa, en el minuto 84, anotó el gol que puso el 1-2 en el marcador. 

Y en el descuento, Antony, que había entrado poco antes al terreno de juego, recibió un pase de Raphinha para anotar el definitivo 1-3 en lo que se antojó como un castigo excesivo para el duelo.

De este modo, Brasil logró su novena victoria en nueve partidos de las eliminatorias suramericanas, mientras que Venezuela sigue última con apenas cuatro puntos, fruto de una victoria y un empate.

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