396 familias viven rodeadas de miseria y caos en El Vegón 

Holiancar Contreras | La Prensa del Táchira. -Zozobra, angustia y miedo es lo que reina en la calle principal de El Vegón de Táriba, en el municipio Cárdenas, donde un barranco a punto de caerse amenaza a las 396 familias que habitan en el populoso sector.

La situación se vive producto a que un caño de aguas servidas está a punto de colapsar por la cantidad de tierra que ha caído sobre él y el agua que permanece empozada allí, no puede ser drenada. El temor vive entre los habitantes de las casas que se encuentran al ras del barranco.

El pasado 22 de agosto del presente año, alrededor de las tres de la tarde comenzó a llover. A medida que transcurrían las horas, las precipitaciones se hacían aún más fuertes. Al caer la noche, según sus habitantes, el barranco comenzó a sonar, los habitantes con curiosidad y miedo procuraron buscar de dónde provenía el ruido, pero al no determinar de dónde era permanecieron alerta. 

Horas más tarde, el ruido era más fuerte e imponente y en cuestión de minutos cayó parte del barranco afectando a tres viviendas y tapando el caño de aguas servidas que provienen desde la calle Los Miaos hasta la calle principal de El Vegón. 

Gladys Rivero fue una de las afectadas de esa noche, cuenta con miedo lo que ocurrió y menciona que desde entonces no está en paz y mucho menos tranquila. Teme perder su humilde casa si el pedazo de tierra termina de caer por completo. "El agua y la tierra se me metieron por la ventana del sótano, cada vez que llueve yo me vuelvo un manojo de nervios, las paredes se me están abriendo, el barranco lo tengo ahí mismo, donde llueva feo otra vez, capaz me acaba la casa. Estamos en alto riesgo y cada vez es más difícil vivir aquí, temo quedarme sin casa porque no tengo adónde más ir". 

De las tres familias que resultaron perjudicadas por el deslizamiento de tierra de esa noche, una de ellas perdió gran parte de sus enseres y pertenencias, el barro y el agua invadieron su casa y al verse sin prácticamente nada decidieron irse de El Vegón. De ellos sólo se supo que se mudaron con unos familiares que les dieron posada en San Cristóbal. 

Se llevaron las pocas cosas que el barro y el agua no destruyeron, pero de ellos no se ha vuelto a saber nada. 

Ante la emergencia presentada en agosto, las autoridades aparecieron los dos primeros días, asegurando soluciones que nunca llegaron.

Calles totalmente destruidas

Un bote de agua ha ido destruyendo poco a poco la única calle de entrada y salida que tiene la comunidad, el asfalto se ha ido deteriorando diariamente. La vía permanece húmeda y embarrialada sin necesidad de que llueva. Los habitantes de El Vegón han revisado para determinar de dónde proviene el bote, pero comentan que no consiguen la falla. 

Rosalinda Castro, quien es líder de la comunidad, explica que la calle se encuentra en esas condiciones desde hace bastante tiempo, procuran recoger fondos y costear lo poco que pueden, pero el asfaltar la vía es algo prácticamente imposible para los pocos recursos que logran recaudar entre las 396 familias. "La calle está cada vez más horrible, siempre está llena de barro y de dónde sacamos asfalto para arreglarla. Ahora sí podemos decir que nos tienen olvidados, porque por aquí nadie se aparece a prestarnos ayuda", dijo. 

Sin embargo, los habitantes también expresaron que parte del notorio deterioro de la calle es por el constante paso de camiones cargados de chatarra, los que suben y bajan por el sector varias veces al día. Por lo general, los vehículos suelen llegar e irse de la zona cargados de objetos, por lo que ha fomentado aún más el hundimiento de la calle originando huecos.

Internet alquilado es la solución

El Vegón no se escapa ante la precariedad y fallas del internet, la poca capacidad de los datos móviles hace que los niños en edad escolar se les dificulte buscar información. Sin obviar las complicaciones al momento de hacer alguna llamada telefónica o enviar un mensaje de texto. 

Los niños de la zona deben pasar un largo rato sentados a las afueras de las casas que cuentan con internet colombiano. A cambio de eso deben cancelar 500 pesos para optar por el internet durante una hora y así realizar sus asignaturas pendientes. 

Cuentan que es la única alternativa que tienen para hacer sus tareas y que lo hacen lo más rápido posible para no pagar un tiempo extra. A pesar de que se les torna un poco incómodo, comentan que entre la ocupación se les pasa la hora, pero que a veces es fastidioso.

Servicios que no volvieron

Las pésimas condiciones en las que se encuentra la vía, calle principal de El Vegón, restringe el paso del camión del aseo urbano por la zona. Desde hace cinco años, el vehículo no sube a buscar los desechos sólidos que se producen en las más de 300 casas del sector, por lo que los vecinos se han ingeniado nuevas alternativas para no mantener el sucio en sus casas. 

Un basurero provisional que se encuentra ubicado a las afueras del sector, el cual está hecho a base de algunos palos es lo que resguarda la basura hasta la inesperada visita del camión, pues el mismo tampoco tiene día específico a la semana para recoger lo que ahí se encuentra puesto. 

Nancy Zegarra expresó su inconformidad ante la ausencia del servicio de aseo urbano, en virtud de esto debe caminar desde su casa hasta el basurero improvisado a dejar los desechos sólidos. Esto debe realizarlo varias veces a la semana. "El aseo para acá no sube por como está el paso, desde hace cinco años que por aquí ni se asoma. Nos toca caminar hasta allá abajo para botar la basura, cada quien baja su bolsita con lo que ensucia en su casa".

Sin embargo, Zegarra manifestó que algunos miembros de la comunidad han tomado la iniciativa de recoger la basura y llevarla en carretillas hasta el basurero provisional, esto a cambio de alguna colaboración monetaria o plato de comida

Igual situación se presenta con el transporte público, hace cinco años que no regresó una unidad de este tipo al sector, por lo que los habitantes deben caminar hasta 25 minutos desde sus casas hasta la avenida a las afueras de El Vegón, para así poder tomar un autobús que los lleve hasta donde necesiten. 

Entre ayudas voluntarias e internas de los propios vecinos es que logran sobrellevar las carencias en el sector, son muy pocos los recursos que disponen, y el miedo siempre prevalece en el lugar.

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