Táchira: Pacientes siquiátricos a la deriva por falta de atención

Anggy Murillo | La Prensa del Táchira.- La Unidad de Pacientes Agudos (UPA) del Hospital Central de San Cristóbal tiene capacidad para 57 enfermos, pero el poco personal y el mal estado de las instalaciones ha disminuido la hospitalización

La falta de presupuesto y la indolencia por parte de los organismos gubernamentales tanto nacionales como regionales, ha puesto en riesgo la salud mental de muchos ciudadanos y de sus familias en el estado Táchira, donde actualmente no hay un espacio público con condiciones aptas para la hospitalización o el tratamiento de los pacientes psiquiátricos.

 En los últimos meses, ha proliferado la presencia de estas personas en las calles de la entidad, algunos incluso, atacan a los transeúntes, situación que también ha generado malestar en la población, pues muchos temen cruzarse con ellos por el daño que les pudieran ocasionar.

La Unidad de Pacientes Agudos, del Hospital Central de San Cristóbal, dependiente de la Gobernación, años atrás manejaba hasta 57 hospitalizados dentro de sus instalaciones, actualmente solo puede tener 8, las causas son falta de personal, alimentación, medicamentos y enseres de limpieza. 

El personal en esta área es insuficiente. Tatiana Fernández es una de las enfermeras que atiende el área en horas de la tarde, comentó estar sola con los 8 pacientes hospitalizados, dos de ellos, se encontraban en el área de aislamiento y mantienen actitudes peligrosas. En el turno de la mañana hay dos personas y en el de la noche en algunas ocasiones dos. Según explicó, en cada turno deberían laborar por lo menos cuatro enfermeros. En cuanto al personal médico, hay 5 psiquiatras y 4 psicólogos, la consulta se pasa de lunes a viernes de 8 a 11 de la mañana por el área de emergencia, las de salud mental están suspendidas desde el inicio de la pandemia. 

No existe un presupuesto asignado. Los medicamentos deben ser entregados por los familiares de los pacientes y debido a que son personas de escasos recursos, muchas veces no se cumplen los tratamientos por la falta de poder adquisitivo y el alto costo de los mismos. En cuanto a la alimentación, dependen de lo que se cocina en el nosocomio, los desayunos reciben una arepa muchas veces sin ningún relleno y un té sin azúcar, en las cenas solo envían arepas o panquecas, sin bebida. 

Además de lo descrito anteriormente, las instalaciones no están aptas para mantener recluidos a los pacientes psiquiátricos. En un recorrido que se pudo efectuar por esta área, se evidenciaron los daños en su infraestructura, los baños a pesar que sí hay agua, no tienen llaves en los lavamanos por lo que para cepillarse los dientes deben buscar otras opciones. El estado de las duchas tampoco es bueno, hay filtraciones en los techos, el cielo raso presenta daños considerables. Para abrir el consultorio en el que se pasa consulta, la persona encargada debe realizar maniobras pues la perilla está partida. Otro ingrediente para este coctel de problemas es la falta de electricidad, solo una lámpara de once que se encuentran en uno de los pasillos del primer piso, funciona.

Para la psiquiatra Karla Monsalve, actualmente se ve con mayor frecuencia en las consultas a personas muy jóvenes con crisis de angustia, ataques de pánico y trastornos depresivos con desviación suicida, situación que considera preocupante pues en la mayoría de estos casos, la situación económica que se registra en el país, ayuda a que cada día más personas sufran trastornos mentales.

 "Las consultas son una expresión de lo que pasa afuera, del ambiente en el que se desenvuelven las personas, hay un aumento en los trastornos de ansiedad y depresivos motivado a la realidad que se vive todos los días en el país", dijo.

Hospitalizaciones

En lo que va de año y, según informa el jefe del Servicio de Psiquiatría del centro asistencial, José Abel Colmenares, han sido hospitalizados 64 pacientes en esta área, teniendo en cuenta que cada uno de ellos permanece por al menos 30 días recluido. "Las enfermedades más comunes son ansiedad, depresión, trastornos del sueño, crisis de pánico, intentos suicidas, trastorno bipolar, esquizofrenia paranoide en un número reducido y pacientes adictos", explicó.

Por su parte, el psiquiatra Juan Echeverri, jefe del Servicio de Salud Mental del ambulatorio de Capacho Nuevo, comentó que tras una captación que se inició en el 2015, se contabilizaron 380 pacientes con enfermedades psiquiátricas que habitan tanto en Capacho Nuevo como en Capacho Viejo, según la proyección poblacional efectuada por la Universidad de Los Andes, para el año 2020, habitaban 51.889 personas en estas jurisdicciones, por lo que el número de pacientes equivale al 0,74% de la población.

"El porcentaje es relativamente alto porque casi que va a llegar al 1% de la población, eso hace que se ponga a pensar quién atiende esos pacientes", además señaló que hay una disminución de los pacientes ya captados que acuden a las consultas, puesto que muchos no cuentan con el dinero para costear los tratamientos. "A veces me piden informes para ir a pedir ayudas pero nunca le dan nada, entonces ellos mismos dicen que para qué vuelven. Les toca cuidarse de otras maneras", señaló el galeno.

En el estado también funciona la Misión Negra Hipólita, dependiente del Gobierno Nacional, y se encarga de brindar atención a pacientes con enfermedades mentales que se encuentran en situación de calle, cuentan con dos sedes, una en la ciudad de San Cristóbal donde están recluidas 35 mujeres cuando su capacidad es de 18 y otra en Capacho Nuevo, destinada a los hombres y donde se encuentran 19 hospitalizados en un espacio para 20 personas.

Aunque depende directamente del Gobierno de Nacional, los problemas son los mismos, no cuentan con el personal suficiente y las medicinas escasean. 

Se pudo conocer que en el área donde son atendidas las damas, de 25 empleados que había hace cinco años, actualmente solo hay 9, los turnos son de 24 horas que deben cubrir dos personas. Para la cantidad de población que se encuentra recluida, mínimo debería haber 5 personas, es decir, 3 monitores, 1 enfermero y 1 que se encargue de la seguridad. El éxodo de personal se debe a los bajos sueldos pues solo perciben el salario mínimo nacional y algunos bonos que llegan a través del Sistema Patria.

Peribeca cerrada

El Hospital Psiquiátrico Raúl Castillo, se encontraba en Peribeca, en el municipio Capacho Nuevo, era una fundación privada que recibía aportes trimestrales del Ministerio del Poder Popular para la Salud. A ese lugar eran trasladados los casos crónicos, contaba con una población de al menos 330 pacientes que eran atendidos por cuatro psiquiatras, dos psicólogos, 40 monitores y 20 enfermeros, cerró sus puertas el 15 de mayo de 2018 por problemas económicos, pues no tenían como alimentar a los enfermos y se registraron algunas muertes por desnutrición.

Un extrabajador del lugar que prefirió no ser identificado, comentó que los meses antes del cierre, solo habían recluidos 60 pacientes, algunos fallecieron por mengua, otros entregados a sus familias y al menos 49 fueron trasladados a un psiquiátrico del estado Zulia.

Para José Parra, padre de un joven de 27 años quien intentó suicidarse luego de haber asistido a una fiesta con sus amigos donde fue drogado, las condiciones en los centros psiquiátricos públicos no es la adecuada, comentó que luego de ser valorado por el psiquiatra se le informó que debía ser internado en UPA para evitar que atentara contra su vida. "Ingresamos a UPA a ver las condiciones en las que iba a estar recluido y eso era terrible, andaban sucios, vomitados. A uno como familiar le daba terror meterlo ahí en esas condiciones que hay, si una persona está medio cuerda, se empeora, es duro llegar a ver a un hijo en la situación en la que se encontraban los demás enfermos".

Según un reporte nacional sobre la emergencia humanitaria compleja que se vive en Venezuela efectuado por varias organizaciones, para finales de 2018, el número de personas atendidas en instituciones psiquiátricas públicas disminuyó de 23.000 a 3.500 debido a problemas de infraestructura, poco presupuesto y falta de medicamentos.

Enfermos en situación de calle

Usuarios de las redes sociales han denunciado en repetidas ocasiones la presencia de enfermos mentales en las calles, muchos de ellos actúan de manera violenta contra quienes transitan por las zonas en las que se encuentran. 

Días atrás circularon fotografías de una joven que caminaba desnuda por la avenida España de San Cristóbal, la mujer fue trasladada por funcionarios del Protectorado hasta UPA donde permanece recluida, según Tatiana Fernández, enfermera del área, hasta el momento se desconoce su identificación y de qué estado proviene, pues según explica, la única información que ha emitido es que pertenecía a un grupo de caminantes con quienes iba a Colombia.

Otro caso es el de un hombre de unos 30 años que camina con una hojilla en la mano atacando a los peatones o incluso, autolesionándose. Una de sus víctimas fue Zaida Núñez quien se encontraba en las inmediaciones del Terminal de Pasajeros comprando dulces que vende en el Hospital Central, comentó que fue atacada por el joven al negarse a darle dinero. "Me tumbó la cesta hacia un lado, tenía la cara toda cortada, una señora me dijo que me alejara porque él era muy agresivo, incluso que acababa de cortarle la cara a otra persona porque no se dejó robar. A mí me da miedo volver a verlo en la calle, deben recoger todos esos muchachos porque son un peligro".

En el mes de abril, una mujer con evidente perturbación mental, ingresó a la Catedral de San Cristóbal y abofeteó y pateó al sacerdote que se encontraba oficiando la misa del jueves Santo, esta no era la primera vez que la fémina se veía involucrada en ese tipo de eventos, pues ya había sido denunciada por agresiones, incluso en una oportunidad tuvo que intervenir un cuerpo policial, momento en el que esta persona intentó despojar de su arma de reglamento a un funcionario.

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