"Si quitan sanciones la oposición queda sin armas para negociar"

Anggy Murillo | La Prensa Táchira.- Para el especialista éste no es un diálogo inédito ni distinto a los registrados desde el 2001, cuando Hugo Chávez estaba en el poder, considera que siempre han sido muy asimétricos, lo que deja a los adversarios del Gobierno sin opciones para negociar

Beningo Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, con una larga trayectoria en cuanto a análisis político y manejo estratégico de conflictos, considera que si la Comunidad Internacional toma en consideración la solicitud del Gobierno de Maduro sobre el retiro de las sanciones, la oposición quedaría completamente desnuda y sin armas para poder negociar. 

A su juicio, al oficialismo poner sobre la mesa el tema, como se pudo evidenciar en el discurso inicial de Jorge Rodríguez, generó una brecha bastante amplia contra la oposición, pues planteó la eliminación de las penalidades impuestas por otros gobiernos, no como una condición sino como una exigencia para no levantarse de la mesa. Por un lado en este proceso la oposición busca que se produzca un cambio político, mientras que el Gobierno desea estabilizarse en el poder.

Destacó que el Gobierno fue muy inteligente al sentarse con la oposición que apoya el interinato de Juan Guaidó, pues es la que goza del reconocimiento internacional, buscando además mecanismos que legitimen su mandato.

¿Una oposición dividida tiene poder de negociación en este diálogo?

Yo sí creo que tienen la capacidad de negociar de que haya algún acuerdo que quede resuelto, y le dé a la oposición alguna ganancia. El problema básicamente es que para la oposición el objetivo principal de esta negociación es el poder encontrar un camino para que haya elecciones, para que haya un mecanismo democrático que permita medirse y, el Gobierno sabe que en la medida que otorgue ese mecanismo, puede estar a un paso de perder el poder, entonces al final del día para la oposición va a ser muy difícil obligar al Gobierno a aceptar un acuerdo que implique perder. El Gobierno va con una apuesta muy distinta, totalmente opuesta a la de la oposición.

¿Busca Maduro ganar tiempo?

Yo creo que en este momento no. En este momento el objetivo principal es lograr reconocimiento en la comunidad internacional, ahora Maduro está pidiendo que Estados Unidos se incorpore a la negociación, al Gobierno le interesa boicotear a la oposición, están buscando quitarse el peso de las sanciones de encima, más que ganar tiempo para establecerse en el poder. 

Si el gobierno llega a la conclusión de que no va a lograr una de las dos cosas, no hay duda de que se va a parar de la mesa.

¿Cree que el Gobierno de Maduro negociará algo que implique la posibilidad de perder poder?

Lo veo difícil, no imposible pero sí es complicado, creo que políticamente sabe lo que hace y al final ciertas solicitudes o ciertas demandas pueden llevar a una pérdida del poder de manera inmediata en el diálogo.

Un ejemplo hipotético es que Estados Unidos se ofrezca a retirar las sanciones a Venezuela, siempre y cuando acepte un proceso de revocatorio con observación internacional, el Gobierno podría pensar en que, si le quitan todas las sanciones, tiene la oportunidad de refutar, lograr un milagro económico y podría ganar el revocatorio o las elecciones presidenciales. Si hay una recompensa muy grande y el Gobierno tiene cierto nivel de seguridad y de autoconfianza, podría aceptar esa oferta y correr el riesgo, porque las condiciones que se le plantean son las ideales. Es el único escenario donde se ve una posibilidad que esto suceda.

La oposición pide celebrar elecciones "con todas las garantías" ¿Usted cree que esto se logrará?

Es imposible, porque ya no se logró. El problema es que este proceso electoral ya inició, no es solo el 21 de noviembre, los procesos electorales inician desde mucho antes con las postulaciones y hay políticos que no pueden inscribir sus nombres porque están inhabilitados. Los partidos más grandes de la oposición tampoco pueden postular a sus candidatos. Puede ser que en las reuniones de septiembre se otorguen condiciones, pero el proceso de postulación terminan el 28 de agosto; lo único que pudiera hacerse es reprogramar esas elecciones para el año que viene, porque actualmente no hay condiciones.

Una de las cosas que se pide de cara a las elecciones es la observación internacional, el problema es que ya la Unión Europea no puede hacer observación, lo único sería constituir una comisión técnica que llegaría al país en el mes de septiembre cuando una buena parte de los procesos relacionados con la elección, ya se han hecho.

¿Maduro está en condiciones de exigir el reconocimiento de sus instituciones cuando él no reconoció la Asamblea de 2015?

Para el Gobierno hay dos propósitos claves en esa negociación, uno el reconocimiento de las instituciones, o de sus instituciones y el levantamiento de las sanciones y eso está muy claro desde el discurso de Jorge Rodríguez y todas las declaraciones que hemos visto antes, durante y después de México. Por muy contradictorio que suene, el Gobierno sí tiene condiciones para exigir, porque si la oposición con reconocimiento de la Comunidad Internacional quiere que el Gobierno se siente en la mesa, debe aceptar esas condiciones. El problema que tiene la oposición aquí es que por el momento pareciera no tener alternativas en la negociación, mientras que el Gobierno si las tiene.

¿Cree que este diálogo genere los resultados esperados?

El Gobierno nunca se ha negado a negociar porque normalmente a los regímenes de corte autoritario como el caso de Venezuela, les interesa mucho ser vistos de buena manera su legitimidad. Regímenes como el de Venezuela celebran elecciones únicamente para tratar de conservar cierto aire de reconocimiento, de que son democráticos y de que están apoyados en la voluntad de su propio pueblo.

El problema básicamente de todas estas negociaciones es que en el peor de los escenarios lo que se mantiene es el status quo que implica que el Gobierno sigue siendo Gobierno y que la oposición sigue en la oposición, lo cual vuelve tremendamente complicada la negociación para la detractores de Maduro, porque es una oposición que termina siendo muy asimétrica y muy dispareja. 

Tras el fracaso de cumbres anteriores ¿Cómo cree usted que ven los venezolanos este proceso de diálogo?

Las mediciones del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno nos dicen que la gente quisiera que la negociación funcionara, el problema es que la gente tiene dudas de que la negociación vaya a funcionar.

El problema es que cuando no funciona lo que plantea la oposición en los diálogos la gente recrimina, comienzan a decir que eso ya se sabía, que aquí no hay nada qué hacer. Mientras que para la oposición cada negociación significa una pérdida del capital político, al Gobierno no le cuesta nada, porque al final del día sus seguidores esperan que no ceda a las exigencias y es lo que termina haciendo.

¿Es México el mejor escenario para la negociación?

México no es el lugar que yo hubiera escogido, pero mientras que las partes estén de acuerdo sí puede ser un lugar para negociar. Conseguir un país que sea neutral como lo ha sido Noruega es muy complicado, porque siempre una nación se va a inclinar más hacia un lado de la balanza. Las negociaciones se sacaron de Venezuela para conservar la confidencialidad y para tratar de alejar las partes de sus tareas y de las cosas que pueden intervenir diariamente en el proceso de negociación.

¿Cuál debe ser la prioridad en este diálogo teniendo en cuenta los problemas que afectan al país?

En estos procesos de dialogo la prioridad sigue siendo lo político, aunque a muchas personas no les guste. No se puede hablar de una recuperación económica si el sistema político es malo, no podemos hablar de soluciones a la crisis, si el sistema político no cambia. Si se quiere hablar de condiciones para hacer negocios, instituciones como Fedecámaras pueden entrar en una negociación directa con el Gobierno. En una negociación Gobierno-oposición el tema central es el cambio político, el retorno a la democracia, si ese tema se logra resolver todo lo demás se puede resolver, de lo contrario no hay avance. Los noruegos que entienden muy bien este tema buscaron limitar el número de actores y el número de temas para que este asunto no se complicara y llegara a una situación donde pueda darse un acuerdo.

Principio de integridad de los acuerdos

Benigno Alarcón considera que el principio de integridad de los acuerdos que establece que "nada está acordado hasta que todo esté acordado" ha sido injustamente atacado y malinterpretado y de él depende que ninguna de las partes saque provecho llegando a acuerdos parciales.

"Lo que hace es evitar la posibilidad de intercambio, para llegar a un acuerdo en las cosas más difíciles, básicamente lo que trata de mantener este principio es la integridad de la negociación para que sea imposible intercambiar cosas de valor entre las partes y no ir resolviendo temas parciales que al final terminan dejando a las dos partes o a una de ellas sin material para negociar", explicó.

Destacó que es necesario preservar este principio para que en este tipo de negociaciones se pueda llegar a acuerdos.

El Gobierno tuvo que aceptar sentarse con esta oposición porque es la que goza del reconocimiento de la Comunidad Internacional y la que es reconocida como el liderazgo alternativo. La posibilidad de alcanzar acuerdos en una mesa de negociación son proporcionales con algunos temas o algunos actores.

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