Ni a los difuntos los respetan

Holiancar Contreras | La Prensa Táchira.- Durante tres años, el cementerio municipal de La Grita fue víctima de la delincuencia. Los malhechores ultrajaron sin remordimiento las piezas de aluminio y bronce que adornaban e identificaban las tumbas que permanecen allí. En aquella época, la venta de estos objetos eran bien pagados en el vecino país, lo que convirtió a las letras e imágenes de las tumbas en el blanco perfecto para los delincuentes que hacían fiesta cada noche, aprovechándose de la poca vigilancia, iluminación y el fácil acceso al osario.

Nelsa Duque, ecónomo del Cementerio Municipal de La Grita, explicó que "la mayoría de las tumbas antiguas solían tener manillas de bronce, al igual que las letras y crucifijos, todo eso se lo llevaban para venderlo en Colombia".

Duque, acotó que la falta de vigilancia es uno de los factores por lo que se han presentado este tipo de incidentes. "De noche suelen meterse a través de la pared, pero es algo que se escapa de nuestras manos, aún no hay disponibilidad monetaria para ese arreglo". Es por ello, que las nuevas tumbas son remodeladas a base de materiales, como el yeso por temor a que sean robados. Los delincuentes entraban y salían del lugar a través de una pared que está en las adyacencias del cementerio.

Entre tinieblas

Cuando ya habían sido robadas las piezas de aluminio y bronce de más de veinte tumbas, los delincuentes decidieron robar el cableado que alumbraba al cementerio, dejándolo en completa oscuridad. La opacidad del sitio no sólo se presta para que jóvenes de la zona entren al cementerio a ingerir licor, sino que dificulta el proceso de entierro de personas que fallecieron a causa del covid-19 en sus casas. Trabajo que se debe realizar de noche por prevención.

A esto, Nelsa Duque manifestó que ante la falta de electricidad, quienes realizan dicho trabajo deben hacerlo en condiciones bastante engorrosas. "Se ayudan con linternas o lámparas, como son entierros por covid no pueden entrar los familiares", expresó.

Ante la situación, vecinos del Barrio Santa Rosa, una populosa zona de La Grita que colinda con el cementerio municipal, han contribuido para restablecer el cableado, evitando que los delincuentes usen este espacio como escondite.

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