"El venezolano se siente huérfano por crisis de liderazgo"

Para Oswaldo Ramírez, politólogo, el ciudadano está "agotado" de la ruta que han transitado Gobierno y oposición los últimos años. "La población lamentablemente dejó la política en manos de unos pocos, con consecuencias nefastas para el país", dijo

Ana Uzcátegui | La Prensa Táchira.- Hay quienes piensan que lo que debería salir como resultado del proceso de negociación, es que haya un cambio de gobierno en Venezuela, pero eso no está sobre la mesa. Lo que está planteado es comenzar a generar una vía, para que se respeten los resultados electorales del 21 de noviembre". 

Así lo indicó Oswaldo Ramírez, analista político y director de la firma ORC Consultores, al referirse al proceso de negociación que inicia en México entre Gobierno y oposición. 

Sostiene que los temas que pueden generar acuerdos rápidos, están relacionados con las condiciones democráticas para las elecciones regionales y municipales pautadas este año, pero a cambio del levantamiento de algunas sanciones económicas por parte de Estados Unidos. 

"Hasta que no se dé el proceso electoral y ese proceso no sea respetado y efectivamente justo, transparente y verificable, probablemente las sanciones no se levanten, o no haya esa flexibilización absoluta que está esperando Maduro, sobre todo porque el gobierno necesita generar el dinero necesario para el sostenimiento de la revolución", expresó.

¿Qué lectura hace de las elecciones primarias del PSUV, donde la violencia fue el plato fuerte del proceso?

Es natural ver ciertas fricciones que representan los intereses de diferentes grupos, sobre todo porque no hubo claridad en las reglas de participación. Reglas que fueron cambiadas posterior a la elección. Tenemos el caso de siete gobernadores que pasaron a revisión simplemente porque no alcanzaron una nueva regla que era superar el 40% de la votación y tener un 10% por encima del contendor inmediato, también aplicaba para los alcaldes, y quizás todo ese proceso de tratar de influenciar por medio del chantaje, de las dádivas, de los esquemas clientelares que suele dar el gobierno, terminó generando pugnas importantes.

¿Hay una lucha de poder entre Maduro y Diosdado Cabello para controlar el país?, ¿Para usted quién fue el gran ganador?

Yo no me enfocaría en que hay una pugna entre Diosdado y Maduro porque siempre va haber corrientes de liderazgos que logran generar alianzas en otros no. En esas primarias lo que realmente hubo fue perdedores. Yo partiría primero que fue un proceso bastante raro, que terminó en la madrugada, y esto es una práctica que tienen 15 años aplicándolas tanto en primarias como en elecciones. Yo creo que el gran perdedor fue el venezolano, que no sabe si efectivamente eso fue un proceso transparente.

¿Cómo evalúa a los candidatos ganadores?

Yo no me atrevería a decir que hay ganadores, porque ha estado corriendo una tendencia que indica que a pesar de haber ganado sus posiciones en primarias pudieran no ser los postulados, porque el chavismo los va a someter a encuestas, evaluaciones estratégicas para ver si efectivamente pueden derrotar al candidato de oposición. 

¿Para qué el PSUV hace primarias si al final la cúpula decide quién es el candidato?

Hay 12 candidatos a gobernadores que aspiran a la reelección y han sido caras repetidas a lo largo del gobierno.

Porque esas caras repetidas son los líderes de la revolución y presentarán las caras más fuertes en las elecciones. Luego hay aspirantes que han estado en la sombra del poder, de segundones que les llegó su turno de contar con la bendición de la ciudadanía. Y allí viene la correlación con los líderes del partido. El PSUV es monolítico en función de cuánto poder quiere conservar, pero a la hora de las decisiones siempre va haber fracciones. 

En las primarias sólo participó el 35% de la militancia del PSUV y el 17% del Registro Electoral. ¿Puede sentirse el chavismo cómodo con esos resultados?

El chavismo dijo que participaron tres millones y medio de personas, obviamente no sabemos si es verdad, pero asumiendo que sí, motorizar espontánea o por operación remolque esa cantidad es una buena base. 

Vamos a suponer que en una elecciones están votando 50% del padrón electoral, estamos hablando de unos 10 millones de votantes, ya el PSUV tiene 3.5 millones en sus bolsillos. Entonces esto sería una oportunidad de oro para ellos decir bueno, vamos a aumentar ese caudal de votos. Habrá que ver mediante estudios, encuestas si efectivamente eso tiene un techo político.

Los hechos violentos registrados en las primarias del PSUV. ¿Son el preámbulo de lo que podría suceder el 21 de noviembre?

Yo no veo esto como un prefacio, por ahora Maduro va a asistir a una negociación porque está buscando resultados asociados al levantamiento de sanciones por parte de la comunidad internacional. Sanciones financieras específicas, sobre todo porque el gobierno necesita generar el dinero necesario para el sostenimiento de la revolución. Si esto efectivamente está atado a condiciones electorales, al respeto de ese evento del 21 de noviembre, evento que todavía no presenta las condiciones electorales necesarias para participar, yo creo que estaría prácticamente lanzando un boomerang que puede terminar haciéndole más daño, que trayéndole beneficios.

¿Cuál es su análisis sobre estas nuevas negociaciones?

Las sanciones llevaron a Maduro a esas negociaciones, esas sanciones al final del día generaron una modificación de conducta que se aspira que brinde resultados relativamente rápidos en una ronda de negociación que puede traer unos resultados tempranos, dos semanas, tres semanas, para efectos de acatar condiciones electorales que permitirían que haya efectivamente un levantamiento o flexibilización de algunas sanciones específicas. 

¿Maduro se está sentando en la mesa sin mucho riesgo?, porque hay una oposición que si bien tiene el respaldo de la comunidad internacional, no tiene una verdadera presión social en Venezuela. 

En Venezuela sigue habiendo presión política, desde ORS Consultores reportamos que el 53% de todos los conflictos sociales este año están atados a acciones coordinadas por el gobierno interino, por la Asamblea Nacional y actores del G4, integrados por Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular. El diferencial está asociado a protestas espontáneas, en algunos casos conectadas con pinceladas de organizaciones gremiales, exigiendo reivindicaciones de derechos políticos, políticas públicas o a temas salariales.

¿Pero esas protestas están siendo interpretadas por la dirigencia política?, porque pareciera que los partidos perdieron la brújula de interpretar al país.

Hay una realidad, hay un desapego del ciudadano hacia la clase política en general. Esa realidad no es que este atada a que no me gusta lo que va a pasar en la negociación, o es que no me gusta Guaidó, o no me gusta Maduro, es que hoy el ciudadano se siente huérfano de conducción política, pero también hay crisis de liderazgo, en el liderazgo sindical, mediático, incluso en el liderazgo religioso, siendo la iglesia la que tiene los mejores números de evaluación como actor sociopolítico.

¿Qué pasa con el ciudadano?

Que quizás pueda tener esas expectativas falsas de la negociación, en creer que si hay un proceso de votación, que es justo, transparente, verificado por la comunidad internacional, se respetan los resultados, y al día siguiente va a tener agua, luz, un país perfecto. Eso lamentablemente no va a suceder porque esto implica modificaciones de políticas públicas en gran escala. Pero por otro lado comenzar un proceso de rescate económico para efectos de decir en cinco años yo voy a poder obtener la Venezuela que aspiro y que sueño. Y quizás es un tema de cómo manejar ese proceso de expectativas con la negociación. 

¿Cuáles pueden ser los resultados potenciales de la negociación?

Hay quienes piensan que es una realidad que lo que debería salir como resultado del proceso de negociación es que haya un cambio de gobierno en Venezuela. 

Eso no está hoy sobre la mesa de negociación, yo creo que sería bastante iluso pensar que este proceso de negociación puede conllevar rápidamente a ese cambio de gobierno, yo creo que eso no es lo que está planteado hoy. Lo que está planteado en el proceso es comenzar a generar un proceso de pavimentación, de una ruta, para efecto de que se respeten los resultados electorales del evento del 21 de noviembre. Atando eso a otros condiciones como lo que puede resultar en 2022 y el año siguiente.

Primarias son cuesta arriba para la oposición

El consultor político Oswaldo Ramírez, sostiene que debido a que el proceso de postulaciones de candidatos cierra el 29 de agosto, la oposición democrática si define participar en las elecciones del 21 de noviembre, debería ir con candidatos unitarios a través de consensos.

"El tiempo de las postulaciones de candidatos puede ser extendido, a mí no me preocupa la fecha como tal, porque luego viene un proceso de sustituciones que permite el cronograma electoral. La oposición puede aplicar tres mecanismos potenciales: el primero es que haya un consenso, es decir, sentarse a negociar internamente para ver quién puede ser el candidato, quien tenga la mayor fuerza necesaria para poder derrocar electoralmente a su contendiente por del oficialismo. El segundo método es el tema de encuestas, vamos a medirnos por encuestas y aquí el tema es que quien mejor salga en dos o tres encuestas va a ser el candidato. Deben ser encuestadores independientes. El tercer elemento es el tema de las primarias, que quizás es el más cuesta arriba, porque esto implicaría un proceso de correr, sobre todo en los lugares donde no hay potenciales acuerdos", explicó.

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