Tadea: donde ocurrió el milagro

Fabiola Barrera | La Prensa de Táchira.- A unos quince minutos de la capital del municipio Jáuregui se encuentra la aldea de Tadea. Una carretera de cemento y una espesa vegetación cubren el lugar donde se dio el milagro del Santo Cristo de La Grita. Un portal con la imagen del Santo Cristo, fray Francisco y el ángel da cuenta de que en ese lugar, además de haber devotos del Rostro Sereno, está una capilla consagrada a San Judas Tadeo, la cual evoca el momento en el que la divinidad tocó esas tierras. 

"La cuna del Santo Cristo" es el nombre que tiene la fachada de esta pequeña y modesta capilla de puertas y ventanas de madera que prácticamente permanece ce- rrada, salvo que vayan visitantes a la zona. 

El señor Régulo, quien es uno de los pocos moradores de la pequeña aldea, gustosamente abrió las puertas de la capilla para el equipo de La Prensa Táchira. Comentaba que en el lugar no quedaban objetos de la época en la que fue tallado el Santo Cristo. 

Al ingresar al recinto, un silencio inunda el espíritu de quienes llegan al lugar. Un altar de madera con una imagen de San Judas es la que recibe a los visitantes. Es imposible que la misma pase desapercibida, pues el camerino donde se posa es imponente y llama sólo la atención. 

A los costados del altar, hay dos cristos en la cruz, así como una imagen de la Rosa Mística, un afiche de la Virgen de los Ángeles, de la Virgen María y el sagrario, elaborado en madera. 

Al final del altar, en la pared derecha de la capilla, se encuentra un cuadro pintado cuyo autor se desconoce y muestra el momento divino en el que un ángel talló el rostro sereno del Santo Cristo, luego que fray Francisco cayera en un letargo profundo. Allí, en ese mismo lugar que sirvió de morada a los franciscanos que sobrevivieron al fatídico terremoto de 1610.

Y es que tras el fuerte movimiento telúrico que azotó a la que hoy se conoce como la Atenas del Táchira, un 3 de febrero, a las 3 de la tarde, los franciscanos se quedaron sin su convento, donde hoy está la iglesia de Los Ángeles y es precisamente en ese momento en el que se resguardan en una vieja abadía en Tadea, desde donde se apreciaba la magnitud de la destrucción. 

Allí, fray Francisco, quien era un destacado escultor, comenzó a tallar la imagen de un Cristo a fin de consagrarle la nueva ciudad que surgiría de aquellas ruinas. 

La historia cuenta que para ello tomó un tronco de cedro y en vista de sus habilidades, fray Francisco logró el tronco y las extremidades en poco tiempo. Sin embargo, a la hora de tallar el rostro no lograba dar aquella expresión de rostro sereno que deseaba para su obra. 

Tras orar, como era de costumbre, fray Francisco cayó en un letargo, del cual fue despertado por el ruido de los formones y demás implementos de talla provenientes de su taller. Es allí cuando se dirige y una luz le encandila y vuelve a caer en otro letargo del que se despierta para descubrir que aquello que presenció no fue un sueño, sino una revelación divina: el rostro sereno que él quiso tallar y que se le dificultaba, fue hecho por ángeles. 

De allí que el nombre del Cristo se complementa con el del Rostro Sereno, pues más allá del dolor por estar herido y en su lecho de muerte, la serenidad y paz que transmite la imagen a través de su rostro, dista de las demás imágenes del Cristo en la cruz existentes en las iglesias. 

Tanto la imagen del Cristo como los franciscanos duraron 2 años mientras se reconstruía el pueblo y es en 1612 cuando bajan a la Capilla del Llano de la Santa Cruz, que se encontraba donde hoy está la entrada del Liceo Militar Jáuregui y permanece allí por más de 200 años. 

A la fecha, desde la aldea de Tadea se aprecia el valle que quedó luego del terremoto y el desarrollo urbanístico del pueblo.

Descarga nuestra app aquí o escanea el código QR

Otras Noticias
Locales

Escuela Regional de Teatro inicia inscripciones 

| comentarios