EL LARGO TRAJINAR DE NUESTRA PATRIA    

 El largo trajinar de la vida de nuestra patria nos ha enseñado que como pueblo no hay que andarse de a mucho ni de a poco, sino que hay que andar con la luz de la conciencia encendida y así lo hemos hecho y lo hemos ratificado recientemente en los 200 años de Carabobo. Conscientes estamos que sólo debemos detenernos para respirar profundo, para agarrar impulso y continuar la eterna marcha del destino victorioso y seguir soñando y construyendo las bases sólidas del compromiso y de la lucha; eso también lo hemos hecho, dejando siempre las huellas asertivas del ejemplo. En este largo trajinar hemos alcanzado muchas metas, logrado propósitos claves de nuestra existencia como nación. Así que nunca dejemos de soñar y de luchar por los grandes ideales de la libertad y la soberanía de la patria, anclada en una República que se proclamó soberana, rompiendo las cadenas de la servidumbre y quemando todos los miedos de la conciencia que nos ataban al nudo del imperio invasor. Por ello, siempre debemos centrarnos en la esencia y el propósito esencial de nuestra existencia como sociedad , que no es otro que servir a nuestro prójimo y a nuestro pueblo, ser solidarios con todos y sembrar la semilla de la amistad con nuestros pueblos hermanos. Por ejemplo, con Colombia, pueblo masacrado por su propio gobierno; con nuestro pueblo de Cuba, azotado otra vez por los vientos de guerra y de invasión soplados por el imperio norteamericano. Mas que solidaridad manifestamos nuestro apoyo directo a esa nación hermana que hoy nuevamente ve amenazada su soberanía y su libertad. 

 En tanto y en cuanto y por lo mismo tanto, nosotros debemos seguir andando, seguir el camino y revisando las coordenadas de la lucha. Nos toca ahora el cruzar el río de la revolución el 8 de agosto y que nadie se quede en los charcos del agua sucia, sino que crucremos tranquilos, para luego ir al gran nado del 21 de noviembre, donde como un solo equipo debemos nadar y remar hacia el gran objetivo de la victoria revolucionaria. Lo del 8 de agosto es una gran prueba para demostrar la calidad de la militancia revolucionaria. No olvidemos la advertencia del gigante Hugo Chávez, quien siempre nos dijo que los enemigos, los verdaderos enemigos, están allá afuera, en la otra orilla, en el frente opositor. Los traidores internos nuestros, los disidentes, se los ha tragado el tiempo y los que todavía reman a medio brazo, se quedarán a medias aguas, atrapados en los egos de la traición.

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