20 familias de Santa Eduviges viven a la buena de Dios  

Romel Ramírez | La Prensa Táchira.- En el pequeño poblado de Santa Eduviges, municipio Cárdenas, el tiempo pasa lentamente por el interminable tormento que sufren las 20 familias de las veredas 3 y 4, quienes intentan recuperar sus hogares destruidos a causa de la rotura de una tubería de 40 pulgadas de aguas blancas que los dejó prácticamente a la intemperie. 

A 200 metros de las veredas afectadas está la tubería que abastece de agua al municipio Cárdenas, la misma que la mañana del 22 de mayo de 2020 no aguantó más la pequeña fisura, que por descuido e inoperancia de Hidrosuroeste no reparó a tiempo y así evitar lo que lamentablemente sucedió. 

Para el momento se contabilizaron cuatro casas totalmente destruidas y 16 con pérdida parcial que hoy a un año están a la espera de que tanto Hidrosuroeste como el Ministerio de la Vivienda y Barrio Nuevo, Barrio Tricolor les solvente su situación, tal cual como se lo habían prometido. 

Los pobladores califican de "ineficiente y excesivamente lenta" la gestión hecha para recuperar sus casas. 

A pesar de que la empresa hidrológica categorizó a las viviendas de acuerdo a los daños en las estructuras, la necesidad que padecen en su mayoría es la misma, ya que los enseres se perdieron por completo. 

"La casa no es sólo la estructura. Las camas, nevera, cocina, lavadora, puertas y demás artefactos se perdieron, ¿Quién se va a hacer cargo de reponer esto? ¿Cómo alguien puede vivir así?", comentó Daniela Colmenares, una de las afectadas.

La humedad se apodera de las casas, una ligera capa de polvo está en el aire, entre barro y arena viven los afectados que han empezado a presentar alergias y otras complicaciones respiratorias, por las difíciles condiciones en las que viven.

Los techos están incompletos, varias casas en obra negra, paredes resquebrajadas, polvo, estornudos y vecinos angustiados es el panorama general al llegar al sector. 

Sin claridad 

Omar Silva, uno de los voceros de la comunidad, manifestó que el principal problema que padecen es la falta de un "plan de trabajo claro y transparente", ya que los materiales no llegan todos al mismo tiempo y deben esperar hasta un mes para reunir los insumos necesarios para continuar con las obras, esto sin mencionar los constantes retrasos con el pago de los obreros, puesto que algunas veces les cancela la empresa hídrica y en otras las misiones, lo cual es un desorden.   

Ante la inacción de las autoridades ya mencionadas, los vecinos entregaron una carta al Protectorado, donde se le pedía intervención en las construcciones con el fin de acelerar los procesos, a lo que se respondió estableciendo un plazo de cuatro semanas para terminar los trabajos.

A pocos días de cumplirse el lapso previsto, sólo se ha realizado menos de la mitad de las obras en las casas con pérdida total y prácticamente nada en las que tienen daño parcial.

Jesús Arias perdió su hogar y su vehículo en el hecho, y rechazó que el ente hidrológico no haya sido diligente para solucionar la problemática.

"Tenemos más de un año y es poco lo que se ha hecho por nosotros, incluso yo perdí mi carro y voy a ir a pararlo al frente de Hidrosuroeste para ver sí con eso me solucionan, porque quedó totalmente destruido con el agua", dijo.

Indicó que fueron sostenidas varias reuniones con Jacinto Colmenares, expresidente de Hidrosuroeste, donde se acordó el compromiso de reponer los enseres.

"Ellos vinieron, hicieron un avalúo, y dijeron que cuando hubiesen recursos lo darían, pero ellos juegan con la plata y lo que dan son limosnas".

La recuperación de las cuatro viviendas que tuvieron pérdida total luego de la rotura de un tubo matriz de 40 pulgadas, en el sector de Santa Eduviges, en el municipio Cárdenas, se maneja a paso lento.

Y es que así lo afirman los afectados de la calle tres y cuatro de esta zona, quienes en el mes de mayo de 2020 vivieron momentos de terror, cuando el agua arrasó una veintena de hogares. Pese a que Hidrosuroeste se comprometió a pagar los daños ocasionados, las promesas fueron incumplidas, pues hasta ahora ni una licuadora ha sido entregada a quienes se quedaron "con una mano adelante y otra atrás".

Fue sino hasta varios meses después de la tragedia, cuando los materiales arribaron a este sector, cuando iniciaron las labores para la construcción de las cuatro casas destruidas, hasta el momento menos de la mitad de cada vivienda está reconstruida.

Cansados por los trasnochos y con el miedo de no volver a tener sus hogares, lamentan no haber sido atendidos a tiempo, pues ya habían alertado a Hidrosuroeste sobre las fisuras del tubo matriz y no las solventaron.

Las otras 16 que resultaron afectadas parcialmente, se encuentran adelantados los trabajos, pero esto sólo gracias al propio esfuerzo de sus dueños, quienes no tuvieron más remedio que solucionar por sí mismos, ante la falta de compromiso por parte de la empresa estadal.

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