234 personas condenadas a diálisis por falta de trasplante

Maryerlin Villanueva | La Prensa Táchira.- En el estado Táchira, 27 niños, 95 hombres y 112 mujeres se encuentran condenados a permanecer en una silla de diálisis ante la imposibilidad de poder realizarse un trasplante de riñón, cuyo valor en un centro privado en la ciudad de Caracas oscila entre 60 mil y 90 mil dólares.

Esto a razón que el primero de junio de 2017, la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos, y Células (Fundavene) suspendió el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos —Spot—, por la falta de insumos, dejando a más de 3 mil personas en todo el país sin esperanzas de poder optar a esta intervención quirúrgica.

Los altos costos de estudios preoperatorios y la falta de tratamiento por parte del Estado son el calvario de los pacientes renales, quienes producto de los altos índices inflacionarios y el bajo poder adquisitivo no pueden acceder a la cirugía que les brindaría una mejor calidad de vida.

Un ejemplo de ello es la ama de casa Rina Orozco, quien lleva siete años en proceso de diálisis en una unidad de San Cristóbal, donde acude tres veces por semana para cumplir su terapia.

De acuerdo con Orozco, hace cuatro años se realizó una prueba de compatibilidad, donde su esposo, hermana e hija serían los candidatos para donarle un riñón; sin embargo, el precio del trasplante superó su capacidad, por lo cual no tuvo más remedio que descartar la operación.

"De 600 personas sólo uno puede llegar a hacerse un trasplante motivado a su alto costo, pues quien tiene para la cirugía no tiene para los exámenes y viceversa, sumado al tratamiento que debe tomar que no lo garantiza el gobierno Nacional", expresó.

Altos costos

A la problemática se suma la ubicación de los centros donde se realiza la intervención, ya que anteriormente Mérida, Zulia, y Caracas eran las entidades donde se efectuaban, ahora está focalizado en el Distrito Capital, en tres clínicas. En el Hospital Universitario Carlos Arvelo se estaría haciendo esta cirugía con un valor entre 7 mil y 10 mil dólares.

"Ni siquiera en ese hospital público se puede, ya que se deben sumar los costos de los estudios que pueden llegar a ser hasta más de mil dólares", expresó.

En los exámenes se incluyen las consultas con diversas especialidades, neurología, gastroenterología, cardiología, ginecología, odontología, entre otros, con el fin de determinar que el paciente esté apto para la cirugía.

Panorama sombrío

El nefrólogo y especialista en trasplante, Orlando Ysea, recordó que en el país sólo se permite la donación de cuerpo vivo, lo cual merma la posibilidad de cirugía, pues un alto porcentaje de pacientes esperan la donación por parte de fallecidos.

"Esta lista se ha venido alargando por años, lo que ha obligado a las personas a permanecer en la diálisis, o hasta que haya una condición para que pueda ser trasplantado, que en el país es muy poca", expresó.

Dijo que aquellos que cuentan con la nacionalidad colombiana, han optado por realizarse esta cirugía en el vecino país, en ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga, donde el Estado les suministra los inmunosupresores para evitar rechazar el órgano, todo lo contrario a Venezuela.

"Ellos no toman un solo medicamento, toman entre tres o cuatro para poder mantener el sistema inmunológico en un nivel que no le genere un rechazo agudo, cuyas medicinas son entregadas a través de la farmacia del Hospital del Seguro Social, pero por las fallas puede ser que sólo entreguen uno o dos de los que necesita", aseveró.

Mencionó el médico que quienes siguen con su proceso de diálisis, con el correr de los años traerá consigo algunas complicaciones infecciones, entre ellas trombóticas, lo cual podría generar una sepsis que podría traer la muerte por infección. 

"El paciente de diálisis sobrevive mucho menos que aquel que pueda estar trasplantado, siendo esta la opción más ideal y más económica, pues para cualquier país es más rentable hacer trasplantes que mantener operativas máquinas para diálisis", apuntó Ysea.

Limitados

Por su parte, el director de Codevida, Francisco Valencia, dijo que las fallas en la llegada de los fármacos limita que los pacientes trasplantados puedan mantener el órgano.

Ruleta rusa 

El coordinador de la organización Amigos Trasplantados capítulo Táchira, Ángel Moreno, mencionó que la entidad cuenta con 32 personas que fueron trasplantadas de riñón, de los cuales seis pasaron por rechazo del órgano, mientras que otros siete optaron por la cirugía en Colombia.

"Esto significa que tenemos que pasar por un proceso de recuperación, ya que el injerto es rechazado bien sea por infección, falta de medicamentos o patógeno; no obstante, luego de aplicarse un tratamiento antirechazo o diálisis se puede recuperar la función renal", acotó.

Para ello, deben consumir alrededor de cuatro a seis medicamentos, los cuales varios de ellos tienen un costo de 450 mil pesos cada frasco de 50 pastillas, pero que algunas personas deben tomar obligatoriamente al menos tres diarias, lo que significa que la duración sería de 15 días. La Predisona es uno de los que más escasea en el Hospital del Seguro Social Patrocinio Peñuela; no obstante, su costo es de más de 2 mil pesos, el cual es accesible para estas personas.

Medicamentos como tacrolimus y everolimus entre otros, no pueden ser costeados de su bolsillo, por lo que deben esperar a que dicho centro de salud los despache dejándolos como en una "ruleta rusa", pues la falla de uno de ellos podría traer como consecuencia la pérdida del órgano y hasta la vida.

"Asumir un costo de hasta 500 dólares para tratamiento de forma mensual es imposible, por lo cual esperamos que se mantenga la llegada con frecuencia de la mayoría", dijo Moreno.

No todo llega Oswaldo Lobo, trasplantado de riñón desde 2014, sostuvo que este año 2021 los fármacos han llegado con más frecuencia que los anteriores, pues hubo un tiempo en el cual no llegaban los inmunosupresores que debe consumir. "No todas llegan, pero para solventar mis hijas viven en el exterior y me ayudan para cubrir los gastos, pues dos de las medicinas que tomo son muy costosas, entonces cuando no llegan ellas me las mandan ya que en Venezuela no se consiguen, al ser un producto importado", puntualizó Lobo.

El trasplantado Luis Alfredo Becerra, de 51 años, tiene casi 11 años de haberse sometido a la cirugía al presentar una insuficiencia renal. Esto le cambió la vida, a tal punto que se divorció a pocos meses de habérsele diagnosticado la enfermedad, aún así decidió luchar y cumplir tratamiento hasta lograr la operación.

Luego de permanecer un tiempo en lista de espera, pudo recibir el injerto de una persona que falleció. Bajo los cuidados necesarios y con estabilidad emocional sigue adelante, pues "ahorita los trasplantes no están a la mano debido a la situación; sin embargo, sabemos que se está luchando para que esto vuelva a ser como antes", agregó. En su caso, los medicamentos los recibe con frecuencia, salvo en 2018, donde hubo meses que no llegaban los dos inmunosupresores que debe tomar a diario.

Esperanza de vida reducida

La paciente Martha León, quien fue trasplantada en 2012, precisó que aunque el IVSS despache los medicamentos, muchos se ven limitados no sólo por las fallas, también por los exámenes a los cuales deben someterse de forma semestral para saber cómo está el órgano.

Algunos estudios son realizados en la ciudad de Caracas, cuyo costo puede oscilar entre 200 y hasta 300 dólares, representando un golpe al bolsillo de los pacientes, pues no todos cuentan con los recursos para poder pagarlos en los centros privados, ya que en los públicos no hay los reactivos para ello.

"Quienes esperan un trasplante deben estarse haciendo las pruebas de compatibilidad cada seis meses, las cuales deben ser pagas, porque el Hospital Universitario en Caracas ya no las hace, por lo que la esperanza para ellos es muy reducida", acotó.

Mientras tanto, Luz Marina Martínez, presidenta de la Fundación Renal del Táchira, destacó que son 421 personas del Táchira que en la actualidad reciben ciclos de diálisis en las diferentes unidades de la región.

Ley como letra muerta

En noviembre del año 2011, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en Seres Humanos, en la cual fue establecido que todo venezolano podía ser donante, a menos que manifestara lo contrario.

El exdiputado, Homero Ruiz, señaló que esta normativa llegó a sustituir la del año 1992, donde se estableció el criterio de "donación presunta", con el fin de ayudar a preservar la vida de aquellas personas que se encontraban en riesgo de morir, ante la falla de algún órgano.

Lamentó que el Estado venezolano haya abandonado el sistema de trasplantes que afecta a una gran cantidad de venezolanos, por lo cual exigió que sea implementado un hospital de uso exclusivo para este tipo de intervenciones, en los cuales se incluyan los medicamentos, material quirúrgico y una planta eléctrica para contrarrestar los apagones y así dar continuidad al programa suspendido hace cuatro años.

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