Solo para vuelos privados quedó el Aeropuerto de San Antonio

José Gregorio Hernández | La Prensa Táchira.- En la pista del Aeropuerto Internacional "General Juan Vicente Gómez", de San Antonio del Táchira, de vez en cuando sólo aterrizan avionetas correspondientes a vuelos privados, que no generan mayor movimiento comercial, para la otrora dinámica y activa terminal aérea fronteriza.

Según pudo conocer el equipo periodístico de La Prensa Táchira, hasta el año 2014 hubo vuelos comerciales desde y hasta el Aeropuerto Internacional General Juan Vicente Gómez. Conviasa fue la última aerolínea en operar desde esta terminal, con vuelos interdiarios. Antes llegaron a operar hasta cinco empresas de transporte aéreo comercial y existieron hasta ocho vuelos diarios, entre nacionales e internacionales.

Ahora por dicho aeropuerto únicamente se realizan vuelos privados, con aeronaves tipo avioneta, y también de aeronaves militares. Hay días que la terminal recibe dos o tres vuelos privados, aunque también hay días en los que reina la soledad.

Solo hay presencia de personal de seguridad aeroportuaria, torre de control, Seniat, organismos de seguridad del estado, bomberos aeronáuticos y de Bolivariana de Aeropuerto, ente encargado de la administración del aeropuerto. El encargado de la administración no se encontraba en el aeropuerto al momento de hacer el trabajo periodístico.

A ocho años de estar sin vuelos comerciales, ningún ente oficial ni autoridad gubernamental municipal, regional o nacional ha hablado de la posibilidad de reactivar este tipo de operaciones por esta terminal aérea, a pesar de la necesidad que tiene de este servicio la población de la frontera colombo-venezolana.

La soledad impera en el aeropuerto 

Al aeropuerto asisten diariamente los funcionarios de los diferentes organismos que allí hacen presencia y tal cual viajero que arriba en avioneta. De resto, todo es soledad. Las aerolíneas cerraron sus taquillas y se fueron, al igual que Conrado Cárdenas y sus generaciones que durante largos años laboraron en la terminal.

Cuando el aeropuerto mantuvo activos los vuelos comerciales, al menos 20 locales comerciales que ofrecían diversos productos y servicios a viajeros y trabajadores, estuvieron activos, generando empleo, progreso y bienestar para la población.

Junto con los comerciantes del aeropuerto también se fueron los taxistas y avances que conformaban la línea de taxis Aeropuerto, que llegó a tener 102 socios e igual número de personas que laboraban como avances, según recuerda Jaime Torres, presidente de esa línea. Hoy la empresa de taxis casi está acabada, porque debido al cese de vuelos comerciales en el aeropuerto, muchos de los socios se fueron a laborar en otras ciudades del estado o se dedicaron a otra actividad. Pocos son los taxistas de la línea Aeropuerto que quedan en San Antonio y los que hay, viven del "rebusque" día a día, con los viajeros que llegan a la frontera o retornan de territorio colombiano. 

Sin respuesta  

Pobladores, comerciantes, dirigentes gremiales y políticos de la frontera tachirense en diferentes oportunidades han luchado por la reapertura de los vuelos comerciales a través del Aeropuerto Internacional General Juan Vicente Gómez, de San Antonio, pero lamentablemente no han encontrado respuesta de parte de las autoridades gubernamentales, ministerios, Inac, Baer y demás entes a los que les compete.

Un ex trabajador del aeropuerto recordó que solo cuando ha habido campaña electoral para la elección de algún cargo se han acordado del Aeropuerto de San Antonio. "La última vez fue cuando Vielma Mora era gobernador del estado y quería reelegirse. Prometió reactivar los vuelos de Conviasa, pero solo se mantuvieron por algunos meses y después no más", dijo.

Como hombre que vivió gran parte de su vida trabajando en el aeropuerto, Conrado Cárdenas afirma que la gente siempre ha luchado porque dicha terminal se mantenga operativa como estaba antes, cuando prestaba un valioso servicio y generaba trabajo y dinamismo económico en la zona. Sin embargo, ahora pareciera no haber el interés para reactivarlo.

También señala que el aeropuerto tiene limitantes técnicas, como la longitud de la pista, falta de equipos de radio-ayudas, los vientos afectan el aterrizaje y despegue de aeronaves. Todos esos aspectos han sido evaluados por las aerolíneas, que son las que al final prestan el servicio y si no ven la voluntad para resolver algunas de esas limitantes, no operan porque no resulta factible ni rentable. 

Sin viajeros no hay clientes

Debido a la soledad que impera allí, hoy día Conrado Cárdenas, a sus 74 años de vida, ya no recorre las áreas internas de dicho aeropuerto con un termo vendiendo café, como lo hacía cuando era niño. Ahora camina por los pasillos de otro escenario, el Mercado Municipal de San Antonio, ofreciendo y repartiendo la humeante y gustosa bebida.

El amor al trabajo y la necesidad de ayudar a conseguir el sustento para su casa ubicada en el barrio Lagunitas, de San Antonio, no son las únicas razones por las cuales el septuagenario vende café y bebidas aromáticas en el Mercado Municipal. Narra que desde hace ocho años está en este nuevo ambiente de trabajo, porque desde entonces en el Aeropuerto Internacional Juan Vicente Gómez, no hay ni clientes ni viajeros, por el cese de los vuelos comerciales que se hacían por esta terminal aérea. 

Para el año cuando cesaron los vuelos comerciales, 2014, Conrado ya no vendía sólo café, pues su padre, Marcos Cárdenas, quien fue uno de los pioneros en la venta de bebidas y comidas rápidas en la terminal aérea, montó primero una cafetería y luego un restaurante que fue administrado al menos por tres generaciones de su familia, hasta que hace ocho años cerró, al igual que los demás locales comerciales que había en el Aeropuerto.

Mientras prepara los termos para hacer entregas de pedidos de café y aromática en la oficina administrativa y puestos de venta del Mercado Municipal, el adulto mayor relata con emoción que durante más de 23 años ayudó a su padre, primero con la venta de café en termo por los pasillos, y luego cuando la administración del Aeropuerto lo exigió, la venta la hacían en un local fijo, donde ya ofrecían café de máquina, sándwich, pasteles y refrescos. Con el pasar del tiempo el cafetín se convirtió en restaurante. Cuando su padre ya no pudo trabajar más, junto con un hermano heredaron la administración del local y atendieron durante más de 20 años a la distinguida clientela que, a través de la importante terminal aérea, viajaba hacia diferentes destinos nacionales e internacionales. 

Posteriormente el negocio pasó a manos de un hijo suyo y por espacio de cinco años, él lo estuvo asesorando en todo lo relacionado con la comida y atención al cliente, hasta hace ocho años cuando la clientela prácticamente se acabó porque no hubo más vuelos comerciales por el aeropuerto. A partir de entonces Conrado Cárdenas vende café y agua aromática en el Mercado Municipal, donde también su hijo tiene un puesto de venta de comida.

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