Cada vez es más pesada la carga de los chatarreros de la frontera

José Gregorio Hernández | La Prensa Táchira.- Al igual que los migrantes, también los chatarreros peregrinan día tras día hacia la frontera colombo-venezolana, tratando de sortear los obstáculos que se le presentan por la carretera y decididos a conseguir el sustento diario de su familia, con la venta del material ferroso que compran en los recorridos por diferentes poblaciones del estado.

Sea semana radical o flexible, cada vez es más notoria la presencia de estos trabajadores informales en la vía fronteriza, empujando a halando pesadas carretas, repletas de pedazos de hierro, latas, tubos o cuanto objeto metálico encuentren a su paso. Sea semana radical o flexible por la cuarentena, a estas personas se les ve transitando y tratando de sortear los contratiempos para atravesar los puntos de control que hay en la ruta limítrofe.   

Además del esfuerzo físico para llevar la carga y recorrer largos kilómetros, deben pagar otro precio. "La verdad yo hago uno o dos viajes a la semana cuando se consigue chatarra, porque ahora lo están vendiendo muy caro por acá. Antes vendían el kilo a 100 pesos, ahora lo venden más caro y además hay que pagar en los diferentes sitios donde lo cobran a uno, desde aquí hasta cruzar la trocha,", dijo uno de estos trabajadores informales, mientras halaba una carreta con aproximadamente 60 kilos de material ferroso.   

Otros llevan la chatarra en motocicletas o en vehículos de diferente tipo. Para estos chatarreros, el esfuerzo humano es menor pero no el costo que deben pagar para llegar a su destino. El trabador informal expresó mientras halaba la carreta, que el trabajo no es nada fácil, pero por el momento no tiene otra opción para percibir dinero para llevar la comida a su hogar.

Tiene que alimentar a tres hijos y a su esposa. El kilo de chatarra, ya en la frontera colombiana lo venden a 800 pesos. Por llevar los 60 kilos debe desembolsar unos 20 mil pesos en diferentes lugares y a distintas personas, por lo que apenas le quedaran unos 30 mil pesos por el viaje, con los cuales podrá al menos comprar harina y arroz para llegar a su hogar. En el recorrido desde Capacho hasta la frontera puede demorar entre 8 y 10 horas, depende de cómo esté el paso.

Desde Capacho hasta la frontera colombo-venezolana deben de recorrer unos 25 kilómetros, bajo el sol, la lluvia o la noche, pues muchos prefieren hacer el trabajo en horas nocturnas para evitar la fatiga por el sol. Es un trabajo agotador para los que caminan, ya que el recorrido es largo y en sus carreteras llevan el peso que soporten.

En semanas recientes, un hombre aún joven que se dedicaba a esta actividad informal, falleció a causa de un presunto infarto en plena vía pública, mientras empujaba una carreta con material ferroso a bordo, cuando transitaba por la avenida intercomunal que comunica a Capacho Viejo con Capacho Nuevo.

En las barriadas de los pueblos próximos a la frontera, también se ha vuelto común observar a los denominados "picadores", es decir personas que compran y pican a punta de hacha, vehículos viejos que ya no están en circulación o que ante la falta de combustible para rodar, los propietarios optan por venderlos para que los conviertan en chatarra, la cual luego es llevada para la frontera y pasada hacia Colombia a través de los caminos verdes.

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