Falla de servicios públicos liquidó 270 marroquineras en Táchira

José Gregorio Hernández | La Prensa Táchira.- Las 270 fábricas que fabricaban artículos de cuero y calzado en San Antonio del Táchira ya no están operativas y tanto los talleres como los puntos de ventas a lo largo de la avenida Venezuela, que exhibían en las vitrinas su variada producción, están cerrados y en la bancarrota.

La prolongada crisis económica del país, el cierre de frontera, la imposibilidad de obtener materia prima a precio razonable, el deficiente servicio de electricidad, la falta de combustible  entre otros factores adversos, llevaron al quiebre a este  pujante sector productivo de la frontera.    

El cierre de las tiendas y fábricas de bolsos, billeteras, carteras, correas, llaveros, porta chequeras, chaquetas, botas, pantalones, blusas, calzado y otros artículos de cuero, se acentuó hace alrededor de cinco años.  

De momento solo quedan abiertos dos o tres puntos de venta que exhiben mercancías que mantienen en inventario, mientras que las fábricas están paradas. "Venimos a abrir para no aburrirnos en la casa, pero aquí pasan días y no vendemos nada. No nos hemos ido porque no tenemos para donde. Si nos vamos, nos toca vivir debajo de un puente", expresó una fabricante. 

 "Nadie está fabricando" 

Miguel Muñoz tiene más de 45 años fabricando artículos de cuero y calzado. Él presidió la Asociación de Marroquineros, que en su mejor momento llegó agrupar a 270 empresas de marroquinería y calzado. Con nostalgia dice que ahora "nadie está fabricando nada, porque en primer lugar no hay ventas, no hay quién trabaje por la situación del país, no se consigue materia prima. Antes de estar cerrado el Puente Internacional Simón Bolívar, se podía traer importada la materia prima, pero ahora por las trochas sale muy costoso cualquier cosa que se traiga. Por eso nadie fabrica", expresó Muñoz.

A las casi nulas ventas, la falta de materia prima que afecta a los fabricantes, se suman los deficientes servicios de electricidad, agua y combustible. Los cortes de electricidad son diarios, en lapsos de tres, cuatro o cinco horas. Las máquinas de los talleres necesitan la electricidad para trabajar y debido a los cortes de electricidad, los fabricantes se vieron obligados a comprar plantas eléctricas. Sin embargo, la falta de gasolina y su elevado costo en el mercado negro, frenaron esta opción.

En los talleres de las fábricas hoy solo se observan máquinas arrumadas y en proceso de deterioro, por falta de uso. Los trabajadores, unos se fueron del país y otros se dedican a otras actividades, porque la marroquinería y calzado, están quebrados al igual que muchos otros sectores productivos de la frontera venezolana.

La zona más productiva del país 

Muñoz recuerda que hasta hace menos de una década, San Antonio del Táchira era la zona más productiva del país en el ramo de la marroquinería y calzado. Las fábricas de la región surtían gran parte del mercado nacional.

Había fábricas de marroquinería y calzado que producían 30 mil piezas mensuales. Las más pequeñas confeccionaban 3 mil piezas, en promedio mensual.

El sector representaba una importante fuente de empleo en la zona, tanto para la mano de obra local como para la extranjera. Algunas fábricas pequeñas ocupaban 30, 40 o 50 trabajadores, las medianas entre 140 y 150, mientras que las empresas más grandes de la zona llegaron a dar trabajo a 400 obreros. Sin embargo, las fuentes de trabajo se acabaron. 

"Esto está arruinado"

En una empresa, cuya nómina en época de bonanza llegó a tener más de 100 empleados, sólo hay ahora tres trabajadores elaborando muestras (modelos de calzado) para ver si alguien se interesa y hace algún pedido. Ramón Contreras, quien es fabricante de calzado desde hace 50 años en San Antonio, describió que "esto está completamente arruinado, aquí no hay movimiento de nada; está cerrada la frontera y no se puede traer insumos del otro lado, y la situación del país no da para más. Sin ser tan trágico, estamos pisando fondo ya", dijo mientras preparaba una muestra para ver si algún comercializador se interesa y hace algún pedido.

Relató que los pocos que quedan trabajando en el rubro "son guapos, valientes, y porque ya no piensan en irse para Colombia porque allá la situación está muy crítica con la pandemia y con los problemas económicos de allá".

 Aquí habíamos más de 100 empleados y ahora solo quedamos 5, dijo Martín Álvarez, quien es marroquinero y zapatero. "Producción ya no hay, estamos aquí guapeando, sacando muestras (de zapatos, bolsos, carteras, etc.) para ver quién aparece por ahí para que colabore con la producción", dijo para describir la situación.

Comentó que en Venezuela los fabricantes no encuentran materia prima y por eso se ven obligados a traerla de Colombia. Sin embargo, con el cierre de los puentes internacionales están cerradas las importaciones. Quien quiera fabricar debe pasar la materia prima por la trocha y entonces sale muy costosa, y todo ese gasto debe agregarlo al producto terminado, lo que no lo hace competitivo.

Ahora vende pan de bono y refresco

En una de las escasas tiendas de marroquinería que el equipo de LA PRENSA encontró abierta en la entrada a San Antonio, donde antes era pujante el comercio de artículos de cuero, estaba Luisa Ferreira, pero ya no vendiendo este tipo de mercancía, sino pan de bono y refrescos, con cuya comercialización se gana el sustento diario. 

En ese sector de San Antonio hay al menos dos docenas de tiendas de cuero, una seguida de la otra, pero todas están cerradas, exceptuando por la de Ferreira, que abre para ver si algún cliente se acerca o llama por teléfono para preguntar por algún artículo de cuero. 

Como pasaban días sin recibir a nadie que preguntara por artículos o prendas de cuero, decidió poner la venta de pan de bono y de refrescos para "ganar algo", dice. Aquí vendíamos bolsos, chaquetas, botas, pantalones de cuero, pero eso se dejó de vender hace tiempo. Todas esas tiendas están cerradas, ni una sola abierta, primero porque empezaron a caer muchísimo las ventas, a veces pasábamos la semana sin vender un solo artículo, luego llegó la pandemia y así ha continuado la situación, dijo la vendedora mientras prepara la masa para elaborar el pan de bono.

Al igual que los puntos de venta de la avenida Venezuela, las fábricas cerraron y los trabajadores han tenido que emigrar o buscar otras alternativas para llevar el sustento al hogar. La crisis económica del país afecta a todos, fabricantes, trabajadores, empleados de ventas.  

Lo que más preocupa al sector de la marroquinería y calzado de San Antonio es que no ven una salida a la crisis en el corto plazo, mediano o largo plazo. Muchos de los dueños de las tiendas y fábricas cerraron y se fueron para el exterior porque no aguantaron más la situación, mientras que otros migraron a otra actividad comercial.  

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