Atlético de Madrid quedó a tiro de entonar el alirón

Agencias | La PRENSA del TÁCHIRA. El Atlético de Madrid ganó a la Real Sociedad (2-1) para mantener el liderato y dar un paso de gigante para ser campeón de Liga. Un partido que el conjunto rojiblanco encaró con carácter, en el que pudo golear, y en el que acabó pidiendo la hora. Mucho sufrimiento, demasiado, pero tres puntos de oro.

El Atlético sabía lo que se jugaba. Y salió decidido. Mucho. Mordiendo en cada balón, siendo vertical, gritando a los cuatro vientos que quería ser campeón, como aficionados lo hacían fuera del Metropolitano.

Y llegó el gol. En un córner sacado en corto, de esos que se suelen odiar. Movió el balón el Atlético y Llorente vio a Carrasco en el segundo palo. Controló el belga y aunque se le fue algo el balón, metió la puntera para marcar. 

Premio más que merecido para una salida bestial del Atlético. Correa atraía a los centrales y Llorente rompía al espacio. Una y otra vez. Imanol se desesperaba.

La Real despertó y dio señales vida. Barrenetxea dio el aviso y su equipo recogió el guante. Dieron un paso adelante y se hicieron con el balón, ante un Atlético de Madrid  que seguía presionando, pero ya con una marcha menos. 

Pero Saúl peleó, y ganó, un balón aéreo. Y le cayó a Suárez, que metió un delicioso pase interior para Correa. El argentino definió a la perfección para poner tierra de por medio y aclarar aún más el camino.

La Real estaba tocada, pero no hundida. Ni llegaba la sentencia, ni llegaba el de la Real para apretar las cosas. Koke, en su partido 500, no paraba. Robar y correr. Como hizo Llorente, para dársela a Suárez, que volvió a fallar ante Remiro. En su partido más sacrificado, se vio su versión más 'fallona'.

Pero el fútbol es caprichoso, y Zubeldia marcó en el 83' tras encontrarse un balón suelto en el área pequeña tras un córner. A sufrir.

Estaba muy cansado el Atlético y la Real, con recambios y sin nada que perder, se volcó. Simeone estaba dentro del campo. La tensión se cortaba con un cuchillo.

Tres de descuento para poner a prueba las piernas, la cabeza y los corazones de los colchoneros. De los del campo, y de los de casa. Y se acabó. Tres puntos de oro. El Atlético de Madrid  pudo golear. Y acabó pidiendo la hora. Pero dio un paso de gigante para ser campeón.

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