La gente prefiere alquilar un vestido caro que hacerlo

Belinda Quintero

Modista

Hay que dar buenos precios para mantener a la clientela

Neylis Durán

Modista

Los remiendos son los que ayudan

Olga Molina

Modista

Con arreglos de ropa modistas sobreviven a la crisis

Fabiola Barrera | La Prensa Táchira.- La modistería más que un trabajo, es un arte, pues de la tela hacen piezas únicas que realzan los atributos de quienes usas esos atavíos. En los últimos tiempos en medio de la crisis y sumada la pandemia, modistas afirman que les ha tocado que sobrevivir de los arreglos que la gente le hace a la ropa. 

En la elaboración de estas piezas va más que hilos, agujas, gomas y tela, pues por muchos patrones y medidas que se hagan, quien le pone el sello es ese hombre o mujer que une las piezas con la máquina de coser. 

Y es precisamente la modistería la que le alarga la vida a pantalones con señales de desgaste y en una temporada en la que se deben priorizar otros gastos antes que el de una prenda de vestir. 

De acuerdo a Belinda Quintero, modista de profesión, las fábricas de textiles o telas, como mejor se les conoce, ya no tienen mucho que ofrecer, aunado al cierre de la frontera, la oferta de materia prima para la elaboración de prendas es muy escaso, lo que pone cuesta arriba la costura en estos momentos. 

Añade que una franela de algodón se puede adquirir en unos diez mil pesos, mientras que un metro de tela para hacer esa misma franela vale lo mismo, sumando a ese costo el hilo, la mano de obra y la falta de electricidad. 

Destaca que esa es una de las razones por las cuales muchas modistas o costureras, se demoran un poco en la entrega de los pedidos, ya que ante el aumento en los cortes del suministro eléctrico, retrasa el trabajo. "Tengo una amiga que está parada desde diciembre y va a entregar una máquinas porque no tiene plata para pagarlas", dijo. 

Asegura que es más rentable el arreglo de piezas ya terminadas como pantalones o camisas. Comenta Quintero que no es mucho lo que se invierte, pues para un arreglo solo se necesita hilo y con eso ya las costureras cuentan, por lo que cobran es por la mano de obra y si acaso, por algún parche de tela que deban coserle a la prenda. 

Indica que un remiendo puede estar costando desde cuatro mil pesos en adelante, es decir más de dos millones de bolívares. 

Dando vida a la ropa desgastada

La señora Olga Molina explica que los remiendos son los que más ingresos les dan en estos tiempos. "Mucha gente tiene huecos en los pantalones o han bajado de peso y le quedan grandes. Entonces uno les arregla el pantalón para que les queden bonitos". 

El precio del parche, explica la mujer, depende directamente del tamaño del hueco a tapar. Los precios van desde los ocho mil pesos (más de 5 millones) en adelante. 

Agrega que ahora, en vista del poco trabajo, se dedica a comprar algo de tela y hacer batas y ropa interior para niñas y es eso lo que le ha permitido sobrevivir a la crisis, pues ya son pocos los encargos que le llegan. "No me puedo quedar sin hacer nada", dijo. 

Los remiendos 

La señora Neylis Durán, explica que lo que más encargan en estos momentos son blusas y vestidos sencillos, mientras que los parches de pantalones llevan la batuta. 

Unos 30 mil pesos, cobra por hacer una camisa, incluyendo los materiales. Asegura que no se afinca a la hora de cobrar, porque así no pierde los pocos clientes que le llegan. 

Detalla que hay semanas buenas y otras en las que no llegan los clientes. 

Ni en ocasiones especiales

Explica que ni siquiera buscan servicios de costura en ocasiones especiales, pues muchos, ante los altos costos que implica encargar un vestido de novia, fiesta o bautizo, prefieren alquilarlo, ya que son prendas que se usan una sola vez y después van a una bolsa en el closet para siempre. "La gente prefiere alquilar que comprar porque sale mucho más barato". 

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