Invasión de zonas montañosas fomenta aparición de serpientes

Fabiola Barrera | La Prensa Táchira.- La proliferación de especies ofídicas en zonas rurales del estado se está haciendo cada día más frecuente. La construcción de urbanismos en zonas de montaña, así como la presencia del hombre en zonas boscosas perturban a las serpientes que hacen vida en zonas naturales del estado. 

 Por eso es cada día más frecuente el tener encuentros con estos animales en diversos puntos del estado Táchira, donde además de avistarse, en ocasiones se registran mordeduras en humanos, ya que es el mecanismo de defensa que tienen si se sienten agredidas. 

De acuerdo a información suministrada por trabajadores del Instituto Nacional de Parques, Inparques, las especies más comunes en zonas rurales o boscosas, como el Parque Nacional Chorro El Indio son las Bothrops venezuelensis y las Bothrops colombiensis, mejor conocida como Mapanare o Tigra Mariposa, por los colores y figuras que muestra su cuerpo y es precisamente esta especie la que causa mayores emponzoñamientos ofídicos o mordeduras. 

Explican que es una de las serpientes más agresivas en todo el país y se encuentra hasta los 2200 msnm. Afirman que su característica principal es la piel no brillante y su coloración que va en tonos marrones, amarillos y hasta negros. Su cabeza es triangular y presenta pintas similares, en algunas ocasiones, a la cascabel. 

Destacan los trabajadores que la colombiensis al sentirse amenazada, avisa que se encuentra allí. Lo hace moviendo la cola y agitándola contra hojas o vegetación, para que quien merodee cerca de ella, se percate de su presencia. Explican que esto muchas veces es percibido por los caminantes muy tarde y ya la mordida es casi que inminente. 

Explican expertos conocedores en reptiles, que las serpientes tienden a huir al sentir la presencia de humanos y que solo agrede cuando se siente amenazada. 

Recomiendan retroceder ante la presencia de una serpiente, pues al momento del encuentro, no todas las personas pueden determinar si ésta es venenosa o no. En caso de no poderla evitar, usar una vara larga para moverla del lugar, pero nunca usar las manos. 

Reiteran que ellas no están invadiendo el territorio de nadie, pues los invasores son los humanos, ya que ellas siempre ha estado en esos lugares que son sus hábitats naturales y que por la acción del hombre se han visto en la obligación de mantener un desplazamiento constantes que puede terminar en una zona poblada, caminería, entre otras. "Si hay un emponzoñamiento ofídico en una zona boscosa, ¿quién invadió a quién?". 

Otras más venenosas

Advierten que las corales son más venenosas que las mapanares, por lo que recomiendan tener mucho cuidado en caso de un encuentro con ellas, pues en dos horas puede causar la muerte. Incluso, explican que ella es prima de las cobras, por lo que su nivel de toxicidad es muy alto. 

"No se le recomienda a nadie que manipule una coral". 

Comentan que a diferencia de la Coral, el veneno de la Mapanares es la que da más tiempo para buscar el suero antiofídico, antes de causar un colapso. Asegura el funcionario que quien no recibe el suero corre grave riesgo de muerte y en caso de sobrevivir, va a tener padecimientos renales de por vida. 

Constrictor

Por su parte, en el Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal se encuentra la Brigada Motorizada, la cual se encarga de atender los llamados de personas que tienen encuentros con serpientes en zonas urbanas. 

El Cabo 1° Lanyer González, jefe encargado de esta brigada, explica que los ofidios están llegando a los hogares en zonas boscosas. Estas, si bien no son venenosas, son constrictoras, es decir, que hacen presión con su cuerpo. "Es la mal llamada traga venado".

Asegura que en viviendas es la que más se ve, entre otras cosas por la temporada que se suponía debía ser de sequía y que en la transición al período lluvioso, comienzan a salir en busca de fuentes de calor. 

Advierte que al momento de llegar la brigada motorizada al lugar, se deben aplicar ciertas técnicas para la captura de estos ejemplares ya que por lo general las mismas están "toreadas", es decir, ya han sido molestadas y se sienten amenazadas. "Después de capturarlas las liberamos. Las solemos soltar en el P.N Chorro El Indio porque ese es su hábitat". 

González pidió encarecidamente a la comunidad que en caso de ver a una serpiente de estas, no matarlas, ya que son especies en peligro de extinción. "Llamen al cuerpo de bomberos y nosotros vamos, las capturamos y las liberamos". 

Del mismo modo, José Vivas, jefe de operaciones de Protección Civil Táchira coincide con el cuerpo bomberil en que las boas constrictoras son las que más se ven en la zona boscosa de San Cristóbal. "Se han hecho unos cuatro rescate pero son Constrictor y ellas no son venenosas". 

Aclara que las mordeduras de serpientes se están dando con mucha frecuencia en zonas como El Piñal, La Florida, Macanillo, La Arenosa y que son los ambulatorios de la zona, los que refieren a los pacientes directamente a los hospitales. Destaca Vivas que la Mapanare es la que predomina en la lista de ataques a personas. 

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