Es que ni se paran. Mientras van subiendo lanzan la basura

Leonardo Zambrano

Vecino

Nadie respeta ese lugar

Bladimir Molina

Vecino

Pintan de a ratos el mural cuando viene algún chivo

Pedro Ramírez

Vecino

A la Cuesta de filisco ni el "bolivarianismo" le mete la mano

Fabiola Barrera | La Prensa Táchira.- El lugar por donde pasó Simón Bolívar el 16 de abril de 1813, cumplió el pasado 16 de abril 208 años. La pequeña cuesta empedrada por donde pasó El Libertador en el marco de la Campaña Admirable está en franco deterioro. Incluso, ese día no hubo ningún acto conmemorativo de tan importante fecha. 

Gobernantes regionales, nacionales y municipales han olvidado casi por completo que el Padre de la Patria y a quienes muchos nombran en sus gestas políticas, pasó por allí. 

El cronista de la ciudad, Luis Hernández comenta que incluso el nombre ha sido degenerado, pues no es filisco, sino Felizco que se llamaba dicha esquina. Asegura que es muy probable que haya sucedido una degeneración de palabra, así como ha ocurrido en casos como Torbes y Guacara, cuyos nombres originales no son esos precisamente. 

Asegura que en el Táchira, no se le ha rendido el respeto merecido al Libertador, pues en su momento, los habitantes de la provincia despreciaron a Bolívar, para rendirle tributo a José Antonio Páez. Agrega que fue hasta 1912 cuando en el Táchira ponen un busto de Bolívar y no antes, como se hizo en otras regiones. 

A través de los años, comenta Hernández, esta cuesta y la esquina, se ha visto inmersa en el olvido de gobernantes de turno. Asegura que a comienzos de los 1900, las personas que transitaban por ahí denunciaban que se caían, ya que no había aceras adecuadas para poder subir la cuesta. Fue hasta 1912, durante el mandato de Pedro Murillo, que se arregla la esquina desde la calle 6 hasta la nueve, incluso la carrera 3 de ese sector. 

Dentro de los proyectos que se han traspapelado, está la construcción de un arco, para evocar el momento histórico del paso de Bolívar por ese lugar. Sin embargo en ningún gobierno, ni blanco, verde, naranja, y menos bolivariano, hubo la voluntad de construirlo. "Se han tenido reuniones con todos, pero eso es echar esos proyectos en un saco roto". 

Placa de bronce

Comenta el cronista que en 1973 se instaló en la esquina de la cuesta, una placa de bronce, donde se narran los hechos relacionados al paso del Libertador, por órdenes del presidente del Concejo Municipal Luis Santander. Sin embargo la misma fue hurtada y se sustituyó por una placa de mármol, la cual, a su juicio, ha tergiversado la realidad de la historia. 

Y es que en una visita hecha por el equipo de La Prensa, la placa aún permanece en el lugar. Sin embargo no es legible, ya que la pintura de las letras no ha sido retocada. Advierte que no hay registros que María del Carmen Ramírez haya recibido a Simón Bolívar en esa esquina, por lo que asegura que eso es una fábula contemporánea. 

Pañitos de agua tibia

Lamenta que ningún político haya hecho el deber de darle el realce que se merece este lugar histórico, pues "limpian, pintan un mural y luego se olvidan ". 

Lo mismo indican quienes habitan en la zona, pues consideran que por ser un lugar tan importante para la historia venezolana, debería estar en mejores condiciones. 

"Usted viera. Aquí la gente viene en las noches y aprovecha la oscuridad del lugar para dejar la basura allí. Nadie respeta ese lugar", dijo Bladimir Molina, vecino del sector. 

Advierte que en toda la esquina hay una parcela que en su momento era usada por drogadictos y delincuentes como guarida, pero luego de que una familia invadió el lugar y se dedicó a sembrar plátanos, yuca y maíz estos antisociales no volvieron a aparecer. 

Los ciudadanos no colaboran

Por su parte, el señor Pedro Ramírez asegura que al menos una vez por semana limpian, pero es la gente la que no respeta, pues en vista que este lugar es una "boca de lobo", aprovechan para dejar la basura en plena cuesta. 

"Es que ni se paran. Mientras van subiendo lanzan la basura. A veces se rompen las bolsas. Entonces nadie colabora. Pintan de a ratos el mural cuando viene algún chivo. De resto no se les ve", dijo. 

Para Leonardo Zambrano el abandono es evidente. Comenta que aunque retocan el mural cuando se acuerdan, no se toman la molestia en pintar la placa. 

Pide que haya vigilancia en horas nocturnas, pues hay quienes aprovechan la falta de iluminación para cometer fechorías en las pocas viviendas que están habitadas. 

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