El gobierno venezolano es el responsable directo de estas muertes

Franklin Duarte

Diputado

. Pedimos que se revise la necesidad de abrir los pasos fronterizos

Víctor Bautista

Sec. Gobernación N.Santander

En el Rio Táchira se ahogan las ilusiones de los venezolanos

Nelson Altuve P | La PRENSA del TÁCHIRA.- La desesperanza y el dolor cunde cada vez que el país es sacudido por la tragedia de los que intentan salir huyendo en procura de un mejor porvenir, o de aquellos que simplemente se atreven a cruzar el río Táchira, para adquirir alimentos, medicinas, en la vecina Colombia. 

No importa la necesidad ni el motivo de la decisión que toma una persona para pasar el río que en determinados momentos se torna peligroso poniendo en riesgo su vida. Es cierto que de miles y miles de ciudadanos que hacen ese tránsito, el porcentaje de percances es mínimo, esto igual parece importar poco al gobierno venezolano que desde el 2015 mantiene cerrados los pasos por los puentes. 

"El cierre de los puentes internacionales fue una violación de los derechos humanos y civiles de las personas. Aquí el gobierno nacional lo que hizo fue favorecer a los grupos irregulares que operan allí ya que cobran un dinero a las personas que pasan por las trochas". Explicó Franklin Duarte, parlamentario nacional.

Manifestó que desde el año 2015 cuando se produjo el cierre de la frontera, ha solicitado ante el gobierno de Nicolás Maduro abrir los puentes. "Eso generaría un ingreso al fisco nacional importante, además potenciaría la situación aduanera; se deja de percibir importante ingresos al país al mantener el cierre de los puentes".

La mujer de aproximadamente unos 40 años que fue encontrada ahogada en el sector de La Platanera, había ido a La Parada a comprar mercado. Las circunstancias en las que se produjo el deceso por inmersión no son claras, de hecho ni siquiera se logró su plena identificación y ya corresponde a las autoridades del vecino país este proceso al quedar el cadáver de lado colombiano. 

La muerte de esta ciudadana es una más que pasa a engrosar la lista desde aquel infausto día en que las rencillas políticas llevaron al gobierno actual a implosionar las relaciones con el vecino país al cerrar los puentes por el lado del Táchira, siendo acusado de violar convenios internacionales.

Este fallecimiento - aún sin lograr la identificación de la mujer y procedencia exacta - como la de otras personas ocurridas en años anteriores tienen un denominador común: Personas que acuden al lado colombiano a resolver algún asunto importante, es decir, no pasan por mero gusto o placer.

Los llamados hechos por las autoridades tampoco son acatados por la ciudadanía, puede más la necesidad que el miedo. Por estos tiempos cuando se acerca el periodo de lluvias, los afluentes crecen de forma peligrosa porque llueve en las cabeceras de los ríos y las crecidas sorprenden en la mayoría de los casos a los desprevenidos ciudadanos.

De hecho el río Táchira no aparenta ser peligroso; pero su caudal arrastra muchos sedimentos, piedras, árboles, ramas y los bajíos que hacen complicado el transito hasta el más pintado. 

Colombia cerró por la pandemia

Al cerrarse los puentes internacionales "Simón Bolívar" y "Santander" por autoridades de Venezuela desde hace casi 6 años, hubo una distorsión negativa en el tejido económico que terminó de afectarse al Colombia ordenar un cierre producto de la pandemia del Covid-19 hace menos un año.

Las estadísticas fatales por este cierre de los puentes elevan la preocupación en la administración Duque. En este sentido, Víctor Bautista, secretario de Fronteras y Cooperación internacional del Departamento Norte de Santander, insiste en la necesidad de abrir los pasos por los puentes.

"En nombre de la Gobernación del Norte de Santander insistimos a la población no correr el riesgo de cruzar el río limítrofe. Pedimos además a las autoridades nacionales para que se revise la necesidad de abrir los pasos fronterizos y mantener un control migratorio en los tres pasos de frontera que tiene el Norte de Santander". Dijo Bautista.

La misma línea de Bautista, también la tiene Franklin Duarte, parlamentario venezolano que solicita que se levanten las barricadas en los puentes para que se normalice el tránsito de personas entre ambos países y también de vehículos para reactivar el comercio y la producción.

¿Quién responde por las muertes de todos estos ciudadanos?

"El gobierno venezolano es el responsable directo de estas muertes, porque los que custodian esos pasos son la Guardia Nacional, que es un componente que responde al Ejecutivo Nacional, por lo que deben hacerse responsables por todas esa muertes, bien sea, homicidios donde las víctimas son los venezolanos".

Considera Duarte que si bien la persona que murió ahogada este miércoles 17 de marzo, fue recuperada en el lado colombiano, la misma es una ciudadana venezolana que había ido a Colombia a comprar y estaba de regreso. "El gobierno venezolano hace silencio y pretender lavarse las manos en este caso".

El parlamentario dice que seguirá insistiendo en la necesidad de abrir la frontera colombo-venezolana. "Es una urgencia abrir los puentes y cerrar las trochas. Vamos a plantearlo otra vez en la Asamblea Nacional, es necesario para este tipo de tragedias".

 Franklin Duarte, afirma que el planteamiento es para que se ponga a funcionar el Puente de Tienditas. Es una estructura que está terminada en 100%, y lista para su operatividad. "Pedimos también que se abra Tienditas, que se permita funcionar por allí el transporte de carga y eso le daría un flujo de divisas importante para el país".

Muerte en aguas fronterizas

A Venancia Cárdenas Rodríguez la súbita crecida del caudaloso río Táchira la sorprendió siendo arrastrada por la corriente a la altura de la trocha El Cerrito. Su cuerpo fue localizado a medio kilómetro de donde trató de cruzar la frontera, cuando intentaba llegar a suelo colombiano.

Era una humilde mujer que laboraba como bedel en un instituto en la localidad del municipio Cárdenas. Venancia se estaba sometiendo a un tratamiento y solo podía conseguir las medicinas en Cúcuta; sus ganas de vivir la llevaron a la muerte, dejó un hijo en la orfandad.

Como ella, otros venezolanos también perecieron en el intento. Una crecida repentina arrastró a la muerte a Carlos Alberto Moreno (45 años) y su hijo Carlos Moreno, de 16 años. Sus cuerpos fueron encontrados en la trocha Los Tubos, aldea Llano Jorge, en el municipio Bolívar.

Cuando estaban en la búsqueda de los Moreno, fue hallado el cuerpo de Alexis Vivas Sánchez, venezolano de 23 años, quien estaba desaparecido desde el jueves 12 de abril del año 2018. Lo encontraron atrapado en unos matorrales en la trocha La Marranera, sector Tienditas, municipio Pedro María Ureña. La identidad de una cuarta víctima nunca fue determinada por las autoridades.

Roso Gómez, un hombre robusto de 57 años, fue a Cúcuta en procura de comprar algunos materiales para un trabajo en su comunidad de San Josecito. Ya había hecho ese trayecto otras ocasiones, pero esta vez una crecida lo sorprendió cuando pasaba por una trocha de El Palotal que los arrastró hasta un predio agrícola. Y aunque luchó los golpes en su cuerpo minaron su resistencia y falleció por inmersión.

Más allá del Río Táchira

El peligro para que los que se atreven a cruzar la frontera no solo se cierne para aquellos que van a comprar alimentos o medicinas y deben regresar al lado venezolano, también hay personas que en calidad de migrantes buscan superar obstáculos en fronteras lejanas.

Los registros de migrantes venezolanos que pierden la vida en el intento de cruzar peligrosos afluentes, hace recordar el caso de una venezolana que murió cuando intentaba cruzar el río Guaitará-Carchi, que une a Colombia con Ecuador. 

La venezolana de unos 40 años de edad perdió la vida tras caer al agua y fue arrastrada por la corriente en su intento de ingresar de forma irregular al territorio ecuatoriano. Su cadáver fue recuperado a 3 kilómetros del puente internacional Rumichaca.

El último episodio lamentable aconteció en lejanas tierras en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos. Las gélidas aguas del Río Bravo congelaron la vida de una venezolana que se atrevió después de superar miles de obstáculos a enfrentar el peligroso afluente.

La aventura terminó en tragedia, cuando quedó atrapada en medio del río y la hipotermia afectó severamente su organismo, sin que sus acompañantes que sí lograron avanzar pudieran ayudarle.

Allí quedaron sus ilusiones de un mejor porvenir, truncados los sueños, al dejar atrás a una Venezuela que se quiebra. Como ella, también se ahogaron las ilusiones de Carlos Alberto y Carlos, padre e hijo, Alexis Vivas, Venancia, Roso, que simplemente fueron a comprar alimentos o en medicina que en Venezuela, sencillamente, son imposibles adquirir. Abrir los puentes y cerrar las trochas sería la solución para acabar con la tragedia en el Río Táchira.

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